REAL ZARAGOZA 0 – 0 LEVANTE. Jaque al rey (J.2)

jaque al rey

El Real Zaragoza, reducido por su falta de filo en ataque y rozando las gradas supletorias en el palco, amenaza hasta el final a uno de los rivales más poderosos de la categoría, ante la mirada de Jorge Más y de 17.500 almas irreductibles

Simeone lamenta una ocasión fallada con el Real Zaragoza

🐾 Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Dani Marzo (@DMarzoFoto)

El Real Zaragoza, muy limado en su ataque hasta que se recupere Azón y se cierre el mercado, ha tuteado a dos gigantes de la categoría. Dos empates sin goles, es cierto, pero huyan del cuñadismo de sentenciar que esta temporada será igual que la anterior. ¿Qué será capaz de hacer este equipo con el canterano recuperado y la plantilla al completo? Imposible saberlo todavía, pero no parece que ningún rival le vaya a pasar por encima y da la impresión de que puede estar cerca de la victoria en la mayoría de los encuentros. Ganarlos o no dependerá de mantener y potenciar todas las virtudes actuales -no son pocas, convengamos-, y de acumular más amenaza y eficacia arriba. Torrecilla y Sanllehí tienen diez dias para disparar y acertar. De su buen hacer en estos refuerzos finales dependerá que lo mejor esté por venir o que hayamos gastado un buen lema para próximas campañas. 

Jorge Mas en el palco de La Roamreda

Carcedo y el Juego del Sepia se van a llevar bien. La llegada del nuevo entrenador está reforzando nuestra costumbre, ya casi ciencia, de erarrle por un solo nombre a la alineación. Puche fue el danmificado del primer once y Eugeni vitaminó la medular, pasando Vada a ser un falso centrocampista por izquierda. Mollejo, quien cada partido parece más cerca de la titularidad, todavía no lo fue y Bermejo resistió de inicio por derecha. Nafti, con no demasiado buen criterio, apostó por darle continuidad a su 532 de argamasa, con la única novedad del incisivo Cantero por el sancionado Brugue.

El primer pulso del encuentro se libró en la frontal del área del Real Zaragoza. El Levante apretaba hasta con cinco hombres para obligar a los locales a envíos largos, que fueran fácilmente recuperados por la batería de gigantes que acumulaban en zona defensiva y de contención. El conjunto aragonés aceptó el reto y, salvo algún toque atribulado de Jair, superó esa presión con la mezcla exacta de personalidad y buen pie. Una larga trenza de pases acertados terminó con Bermejo ganándole la espalda a Álex Muñoz -fuera de posición como carrilero zurdo- y ganando un córner. Eugeni lo botó al corazón del área, Jair devolvió el balón al punto de penalti tras un primer rechace de la defensa y Vada apareció puntual -en su baldosa preferida- para rematar con la puntera. Cárdenas se hizo grande justo a tiempo y le negó a La Romareda la primera alegría de la temporada.

El balón sólo tuvo un dueño durante la primera media hora de choque. Nafti había decidido superpoblar con cinco defensas -cuatro centrales- una zona donde el Zaragoza apenas tiene amenaza, mientras sufría una clara inferioridad donde el equipo de Carcedo intenta hoy hacerse fuerte en los partidos. Pepelu, Iborra y Melero perseguían sombras. Siempre había un centrocampista de blanco dispuesto a pedirla, recibir y encontrar a un compañero. Narváez, sin fuego real pero esforzado y generoso como cuesta recordar, forzó un error en la salida de Cárdenas y Bermejo recordó las desventajas de poner bandas a pierna cambiada: el balón le cayó perfecto a su pie derecho, con la portería desguarnecida, pero tardó en acomodárselo y su disparo no terminó encontrando portería. Quizá un diestro hubiera facturado.

Como anticipamos en la previa, el balón parado iba a ser un sufrimiento constante. El Zaragoza es un equipo de buen físico, capaz de terminar más entero de piernas y pulsaciones que sus rivales, pero de poca estatura media. El Levante es, con diferencia, el equipo más alto de la categoria. Quizá sus once titulares de ayer superaran el metro ochenta y puede que media docena lo hicieran con holgura. Jair, Francés, Grau y hasta Eugeni lideraban nuestra defensa antiaérea, pero pronto llegaban las marcas desiguales: Gámez con Melero, Chavarría con Vezo… Por suerte, el Levante se pasó la primera parte sacando córners en corto y haciendo jugadas ensayadas en faltas laterales, buscando en la pizarra una ventaja que ya le daba la genética.

Simeone en el Real Zaragoza-Levante

El parón programado por las altas temperaturas hidrató a un Levante que acabó la primera mitad acorralando físicamente al Zaragoza. Wesley cruzó de cabeza un remate sin apenas oposición en el área pequeña y La Romareda tragó la poca saliva que la tarde permitía. Antes, Gámez y Eugeni desde la frontal, y Francés cruzando de vuelta un centro que se paseó por el área pequeña -y denunció nuestra orfandad en la zona-, protagonizaron las acciones más peligrosas por parte del anfitrión.

Nafti, de impreciso análisis previo de su rival, reaccionó al descanso. Dio entrada a Campaña por Rober Pier y replico el 4231 del Zaragoza, con el sevillano en la mediapunta, Melero en izquierda y Cantero en derecha. El escenario cambió por completó y Cristian tuvo que frotar su lámpara para desviar un cabezazo picado de Iborra. Carcedo reaccionó rápido. Dio entrada a Mollejo por Bermejo y a Francho por un buen Eugeni. Quizá Vada podía merecerlo más, pero el técnico prefirió sostener la banda izquierda con el argentino.

Mollejo tardó dos minutos en conectar con una grada que apunta a electrificarse con él sobre el campo. Su entrada y la de Francho permitió al equipo morder más arriba y equilibrar de nuevo el choque. Serrano, quien acabó el encuentro lastimado por un pisotón postrero, pudo plantarse solo ante el portero rival de haber controlado con precisión con el pecho un muy buen envió profundo y cruzado de Chavarría. Era un gesto de 9 puro y él es un nueve en casi todo, pero no es delantero. Llama la atención que Carcedo lo utilice tan adelantado, en paralelo al delantero, cuando las prestaciones del canterano crecen conforme más cerca está del círculo central.

Nafti siguió sacando dinamita del banquillo: pronto salió De Frutos, por el que el Getafe estuvo dispuesto a pagar ocho millones de euros hace una semana. Lo hizo por Melero y le dio tiempo a estrellar un disparo en el larguero en los minutos finales. Carcedo se mostró reactivo. Pronto ingresó Simeone y se retiró Narváez. Quizá hubiera sido el momento de apostar por juntar a ambos, alternándose la punta y la banda izquierda, mientras al colombiano le durara la gasolina. Vada llevaba tiempo en las lonas, pero seguía sin ser sustituido. El Levante apretaba a balón parado y Molina, más preciso que en su estreno pero con alguna toma de decisión poco entendible todavía, se cruzó justo a tiempo ante un disparo lleno de veneno de Pepelu.

El partido parecía estar para que entraran Puche y Petrovic por Vada y Molina. Puche lo hizo y Carcedo sorprendió -salvo que haya querido ser un mensaje para el serbio- sustituyendo a Gámez por Larra. El vasco, lateral de emergencia hasta que se recupere Vigaray-ojalá-, tuvo una arrancada de bisonte para ganar línea de fondo y poner un pase de la muerte, que no encontró asesino. Simeone fue el protagonista -no demasiado feliz- de los minutos finales.  Demostró tener todavía más piernas que respuestas. Comenzó forzando un disparo en una contra que pedía el pase final a un compañero, bien es cierto que Molina no le acompañó con la determinación que la jugada requería. La última fue peor… Francho se inventó una contra limpiando rivales en una conducción vertiginosa -recordó a la de la temporada pasada en Burgos, que acabó con el golazo de Álvaro Giménez– y el argentino se encontró liderando una revuelta de tres contra uno. Se le amontonaron las opciones y terminó regalando el balón a la única resistencia que quedaba, para desesperación de Puche y Mollejo. Ténganle paciencia al chico, será mucho mejor futbolista en la segunda vuelta que ahora. Y sigamos fatigándola con el mercado, porque todavía pueden quedar diez días para que regrese Azón y se termine de reforzar la delantera. Cuando eso ocurra, dejaremos las tablas y haremos mate al rey.

Afición del Real Zaragoza en La Romareda

REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Gámez (Larrazabal, 81), Francés, Jair, Chavarría; Grau; Bermejo (Mollejo, 55), Molina, Eugeni (Francho, 55), Vada (Puche. 81); y Narváez (Simeone, 62).

LEVANTE. Cárdenas; Son, Rober Pier (Campaña, 46), Postigo, Vezo, Álex Muñoz (Franquesa, 87) Iborra, Pepelu, Melero (De Frutos, 62); Wesley Moraes (Soldado, 68) y Cantero (Montiel, 68).

ÁRBITRO: González Fránces (Canario). Amonestó a Postigo (73).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la segunda jornada de Liga, disputado en La Romareda. 17.500 espectadores. Se guardó un respetuoso minuto de silencio por la memoria del ex presidente José Ángel Zalba y por el resto de abonados fallecidos desde el inicio de la pasada temporada.

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