Ganar al colista siempre es una obligación y aquí ya se trata de una urgencia. Nos hemos adentrado en un nuevo carrusel endemoniado, de tres semanas de partidos cada otros tantos días, y el calendario invitaría a una rotación que rozara lo masivo. Mirandés, Mallorca y Girona -los dos últimos en casa- esperan en fila a una plantilla que va a convivir con bajas de peso durante el próximo mes – Adrián, Jair y, algo menos, Vigaray- y que no consigue descargar de minutos a sus futbolistas, teóricamente, principales.