El Zaragoza no sale de su estado gaseoso y Cristian regala su enésimo milagro a la causa

📷Alfonso Reyes

Cristian perdona a quienes dudaron, porque no saben lo que hacen. El lunes pasado, tras la derrota ante el Málaga, donde se subrayaron defectos estructurales que seguimos arrastrando, muchos análisis coincidieron en que un problema principal podía estar en la portería… Dos actuaciones sobresalientes y cinco magistrales paradas de gol más tarde, esas emergentes corrientes de opinión han quedado en lo que parecían: un dislate. Tenemos un portero de otra categoría, que quizá no merezcamos y que ha evitado, incluso, que descendamos a Segunda B.

Todos estamos expuestos a la crítica, incluso Cristian, aunque algunos casi siempre la zafan, pero deberíamos estar jugando la Champions para que la presencia del rosarino bajo los palos pudiera discutirse. Así de lejos nos encontramos de perder el tiempo en debates de este tipo y así de mal parados quedamos por no dedicárselo a los dos principales carcomas que se nos amontonan en cada jornada: el desgobierno del doble pivote y la falta de amenaza de nuestra delantera.

El Real Zaragoza, como ante el Las Palmas y el Albacete, volvió a firmar unos muy prometedores primeros 15-20 minutos. Cualquier otro equipo, en otra dinámica, habría convertido en ventaja esta propuesta inicial, que ya viene convirtiéndose en hábito y que tan poco se ajusta a la leyenda ocupada en devorar a Baraja. El larguero negó el gol de Larra, el empuje se fue suavizando y el Sabadell empezó a castigarnos, hasta terminar mostrándose superior, donde nos castigan todos: en el triángulo que se forma entre la espalda de Eguaras y nuestros hombres de banda izquierda. 

¿Cómo sofocar ese triángulo en llamas, que se incendia y termina por devastarnos en cada partido? Hubiera bastado con permutar las posiciones de Eguaras y de Buyla, quien consiguió darle algo más de cuerpo y prestancia a su zona, hasta que vio la amarilla al inicio de la segunda mitad. El desorden de perfil entre ambos compromete defensiva y ofensivamente, porque junta en los mismos hemisferios a quienes más sufren sin pelota y más lo hacen con ella.

Si ubicas a Buyla como pivote izquierdo, liberas la proyección de Chavarría y cuentas con Guitián (notable anoche) detrás suyo para contribuir a una salida aseada del balón. Y si sitúas a Eguaras como pivote derecho, le protege la mayor disciplina defensiva de Tejero y supone oxígeno para facilitar la salida del juego por la zona que defiende Atienza.

Ese simple ajuste hubiera anulado el principal plan de amenaza de cada rival, cada vez que Eguaras es el pivote izquierdo, y nos hubiera permitido insistir en el dominio hasta, probablemente, el triunfo final. Quizá sea un matiz, muy difícil de percibir para el aficionado más visceral, pero ese matiz se viene enquistando y costando puntos. Ahí Baraja sí tiene una responsabilidad máxima, que habría que afearle para ayudar a su solución y a la mejora del equipo.

Digo que, con el doble pivote actual, habría que ubicar a Eguaras como pivote derecho, porque parece que debe jugarlo todo y siempre. Baila al son de una amable música que explica sus frecuentes pases no forzados al rival en que el estilo no le favorece y justifica cada actuación, al principio decepcionante y ahora ya ni eso, en que le cuesta coger la forma y que no hay otro pie como el suyo en la plantilla. Su pie y el mío están empezando a parecerse, igual que la forma de ambos no termina de distinguirse. Vamos a Miranda, ahí siempre juega bien. Ojalá haya suerte.

James lo sustituyó a falta de media hora, y pese a que un par de torpezas estuvieron cerca de costarle la expulsión (igual que al Toro, pero a éste aún en menos tiempo), pareció darle aire físico y futbolístico a la zona. Recuerden que hablamos del mismo James que lleva año y medio enlazando lesiones… Cómo estaremos ahí para que su ingreso esté cerca de celebrarse.

Baraja siguió ordenando a su equipo en un 442 sin balón, aunque la presencia arriba de Bermejo, junto a Vuckic, lo convertía en algo más parecido al 4231 o, si se me ponen puristas, al 4411. Narváez por izquierda no logró trascender, tampoco mejoró en los pocos minutos que jugó de nueve, antes de ser sustituido. Vuckic influyó entre poco y nada; y Bermejo, de arranque prometedor, se fue atascando por la densidad del tráfico que le rodeaba. Larra comenzó como un búfalo y terminó representando, mejor que ninguno, el estado gaseoso en el que se ha instalado el Real Zaragoza.

Detectado el primer problema que nos azota, desarrollaremos el segundo. Somos un equipo que intimida y amenaza poco. Nuestros delanteros prometen más de lo que dan, en los mejores casos, y los rivales comienzan a saber que, pasado un pequeño chaparrón de horario variable, el cielo se les comenzará a despejar y, también son conscientes de que si seguimos proponiendo ese triángulo bermudesco en nuestro dibujo, terminaremos por desaparecer en él.

No se trata de añorar lo que ya no se volverá a tener, pero la comparación sirve para ilustrar el ejemplo. La actual propuesta (que tiene la virtud de preocuparse algo más por el rigor defensivo y todos los defectos que aquí tratamos de explicar) influirá. Otra cosa será que la enjuiciemos justamente y no tocando de oído. Pero se domina por amenaza. Este Zaragoza con Luis Suárez, por ejemplo, dominaría aunque su filosofía fuese otra, porque el adversario (salvo el Espanyol y muy pocos más) nunca querría dejar espacios a su espalda.

Falta amenaza y, mientras la encontramos, hay que trabajar con la misma intensidad en la corrección de las vulnerabilidades mostradas. Nunca será la misma amenaza, porque el perfil de nuestros atacantes es otro. Seguramente peor, seguro que otro. Pero la tienen. Y sólo si dejamos de palidecer, con esta estructura que nos sostiene apenas un rato, la encontrarán.

Alguno vería que, justo antes de que comenzara el partido, en mi cuenta de Twitter, comenté que la mejor manera de ordenar este último once sería con Bermejo detrás del punta y con Narváez por izquierda. Como ocurrió y tampoco funcionó. También comenté que Buyla debía jugar a la izquierda de Eguaras, anótese. Un decepcionante empate a cero después, me reafirmó en lo último y me desautorizo en lo demás: Narváez debe acercarse al juego desde zonas interiores y Bermejo ha de amenazar con conducciones diagonales desde fuera o gravitar como mediapunta, cual mariposa, para picar como una abeja.

Reconozco que Larra es todavía un enigma para mí. No he visto supuestos extremos puros, a pierna natural, que hagan tantas rutas interiores para quedarse sin precisión en el disparo y en el último pase. Si tenía un sentido acostar a Narváez por izquierda, era que el colombiano atacara, en diagonal y al el segundo palo, los presuntos centros de Larrazabal desde línea de fondo. Pero, siendo éste quien más cerca estuvo del gol, creo que confundió su rol durante casi todo el partido y el puzle, por ahí también, empezó a no encajar.

De Papu, y el enigma que debe de habitar en su mente, ni hablamos. Ayer decidió, en fuera de juego, quitarle el balón a Narváez cuando encaraba al portero del Sabadell. Restituido Cristian en su santidad y empezando a estar asfixiado por el estado gaseoso de su Real Zaragoza, Baraja está casi obligado a refundar su libro de estilo. ¿Cómo? Juntando a tres en el medio, dos arriba, un alma libre entre líneas, que sea el amigo de todos ,y las bandas para los laterales. Quizá así encontremos solidez más allá de nuestra portería.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Tejero, Atienza, Guitián, Chavarría; Nick (Javi Ros, 76), Eguaras (Igbekeme, 60); Larrazabal (Papunashvili, 69), Narváez (Gabriel Fernández, 76); Bermejo y Vuckic (Zanimacchia, 60).

Sabadell: Mackay; Víctor, Coch, Ibiza, Grego, Josu Ozkoidi; Undabarrena, Capó; Juan Hernández (Héber Pena, 85), Stoichkov (Néstor, 89); y Guruceta (Édgar Hdez., 72).

Árbitro: Iglesias Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Chavarría (31), Grego (51), Nick (56), Gabriel Fernández (83) y Héber Pena (90).

Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de Liga, disputado en el estadio de La Romareda a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

12 comentarios en “Jornada 8. Liga Smartbank. REAL ZARAGOZA 0 – SABADELL 0. El Zaragoza no sale de su estado gaseoso y Cristian regala su enésimo milagro a la causa”

    1. Javier Hernández Aguirán

      Gracias, Luis!
      Sería una opción
      Nos permitiría, previsiblemente, empujar la presión del equipo más arriba, liberar la proyección a los laterales y no partirnos por el medio.
      Seamos cautos con James, en todo caso.
      Abrazo grande

  1. Luis Ollés Roncalés

    4 1 4 1 Eguaras sólo en el centro, dentro músculo con James y Buyla con Ros al relevo,por fuera Narvaez y Bwrmejo para que se metan y dejen el carril a los laterales y a ver si vemos algún buen centro para que remate nuestro 9

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      Yo preferiría liberarle el carril a los laterales, no despegar demasiado a los interiores del mediocentro (si éste es Eguaras) reunir a Narváez con el nueve y que Bermejo conecte entre líneas
      Abrazo grande y muchas gracias

  2. Carlos Olvés Escolano

    Estoy de acuerdo con la crónica, pero para mi, a este equipo le falta ritmo a la hora de las transiciones defensa-ataque. Pienso que faltan horas de trabajo en esas transiciones, y lo peor es que el calendario no nos da tregua

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Carlos!
      Nos falta ritmo… y pie. Llevamos varias temporadas entregados al pie (y a la ausencia de ritmo) de Eguaras, pero parece que se le ha caído algún dedo… O lo recupera o no nos recuperaremos si insistimos con él y con este dibujo, porque ritmo, él, te va a dar muy poco en cualquier transición.
      Abrazo!

  3. Borja Duque García

    Los primeros 25-30 minutos son lo mejor que le he visto al equipo desde que Baraja está aquí. Es un pequeño hilo de esperanza si se consigue ser más constante.
    Creo que no tenemos bandas con nivel de titulares en un equipo que aspire a play off así que también creo que se puede jugar con tres en el medio y dejar las bandas para Chavarría y Tejero que sí me parecen diferenciales sobre todo atacando el espacio.
    Ciertamente Eguaras no está fino pero el sistema tampoco le va muy bien, hay pocos movimientos de desmarque y dan pocas opciones de pase, excepto Bermejo que mientras le dura el fuelle lo intenta por todos lados. Tampoco veo que Eguaras deba ser ni deba sentirse intocable así que es hora de probar con Francho o incluso, si no vamos a tener mucha posesión, con Ros.
    Es urgente ganar puntos mientras mejora el equipo en todas las facetas excepto en la portería que nos salvó un punto el domingo. Yo que dudé del momento de Cristian (nunca de su nivel) procedo a flagelarme.
    Abrazos

    1. Javier Hernández Aguirán

      Jajaja!!
      No hace falta la ración de latigazos, Borja! No te preocupes
      Tenemos un problema como entorno y es que nos cuesta detectar los puntos de mejora. Y ya no digamos priorizarlos.
      Si Cristian, por el mero hecho de llevar un tiempo sin acumular milagros, lo consideramos un debate prioritario, con todas las grietas que se nos acumulan en la embarcación, es muy probable que terminemos cayendo al fondo del mar
      Abrazo grande

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