Baraja corta y quizá dé: asegura un once cambiado e insinúa un equipo más audaz

Quien sigue explorando, suele terminar encontrando. El verdadero problema llega cuando dejamos de hacerlo. Baraja, además de intentar cortar el pesimismo dominante apelando a la buena segunda mitad contra el Málaga, reconoce seguir buscando y hasta sentirse cercano al hallazgo de una identidad, de un equipo que siempre compita y siempre se reconozca.

Habrá que ver cómo se traduce esta búsqueda en la alineación y hasta en la evolución en la idea de juego insinuada; porque, en este momento, casi todo es probable y no poco es posible. Quizá no llegue todavía a lo que la plantilla parece pedir: un cambio de sistema que escalone líneas y repare grietas; es decir, un 4-2-3-1 o un 4-3-1-2 (casi indistinguible de un 4-4-2 en rombo)

Comencemos con las casi certezas. Si hay que fijarse en la segunda mitad contra el Málaga como mapa para encontrar el tesoro de los places que ahora habitan en la mente del entrenador, Adrián tiene más números que casi ninguno para convertirse en una de las novedades. A Baraja le seduce su pareja con Eguaras y cobra fuerza la opción de que ambos se reúnan en un doble pivote, que parece pedir un especialista en la intendencia. James, otro verso libre, que opositará pronto al puesto, ya está recuperado y entra en la convocatoria.

Narváez crece como posibilidad en banda izquierda, donde se convierte en un futbolista más influyente porque se relaciona más con el juego, pero el técnico sigue prefiriéndolo arriba, acaso consciente de que ese movimiento le obligaría a reordenar la estructura con un mediapunta más clásico y hasta con un mediocentro marcadamente defensivo, capaz de suturar esa banda cuando Narváez gravite y Chavarría se proyecte.

Vuckic será el nueve, por cuerpo y rol, aunque su fútbol, gregario y conectado con su alrededor, sigue dando la impresión de celebrar un delantero centro a su lado. Sería el Toro, porque Narváez tampoco lo es, pero el Toro aún se encuentra en su particular tercio de varas. La entrada de Bermejo por Larrazabal, para proponer ideas por dentro y multiplicar a Tejero, se antoja ya inaplazable.

Jair, el fichaje estrella en la defensa de este veroño, debutará salvo imprevisto cambio de planes de última hora y lo hará por Guitián, salvo sorpresa de proporciones parecidas. Atienza seguirá firme, salvo que se le acumulen los desafíos a máxima velocidad en los próximos choques y Buyla o Nieto, con Chavarría adelantado en el segundo caso, podrían disputarse la última plaza en subasta.

No parece la tarde para cirugías más atrevidas, que incorporen esa flexibilidad en el sistema que hace un par de partidos se siente necesaria. Puede que suceda más adelante, en el carrusel que se viene y que dará minutos a todos. Y dependerá mucho de cómo se compita en esta visita a un candidato al ascenso, que venía en plena borrasca y salió de ella en Logroño: abrillantando el balón parado. Lasure no jugará y Borja Bastón será la gran amenaza. Baraja ha querido cortar y dar; cortar el negativismo que se nos ha confinado y dar, ojalá, con la tecla.

📷Alfonso Reyes

Posible 11 inicial

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