NOS SEGUIREMOS VIENDO, VECINO

Real Zaragoza y Huesca empatan a poco y se niegan cualquier mínima opción de alcanzar la sexta posición. Azón igualó el primer gol de Seoane y se retiró lesionado. Chavarría vio la quinta y Mesa se luxó el hombro

🐾 Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Habrá que seguir intentándolo hasta el final, porque de cobardes está el cementerio lleno y porque no hay nada más saludable para una nueva temporada que no haberte desconectado antes de que acabe la anterior. Pero el empate en El Alcoraz invita a apagar calculadoras y obliga a recorrer una inhóspita Ruta 66: no la que une Chicago con el muelle de Santa Mónica, en Estados Unidos, sino la que sólo completará el Real Zaragoza si gana los seis partidos que quedan. Podría valer con esa puntuación, históricamente lo ha hecho, pero cuesta mucho imaginarlo por fortaleza mental que se tenga. Además de tener que visitar Ipurúa todavía, las adversidades no cesan: Azón se perderá varias semanas con casi toda probabilidad, Narváez y Lasure no entraron en la lista por un proceso febril de última hora, Chavarría vio la quinta amarilla y Nano Mesa no sale de su espiral de desgracias y se le salió el hombro izquierdo en una mala caída.

Con todos estos asteriscos, el equipo de JIM supo sacar un empate mucho más meritorio que valioso en casa de una plantilla construida para ascender y que recibió al Real Zaragoza casi al completo. No diremos que merecimos ganar, el añadido se vivió demasiado cerca de Cristian, pero sí volvimos a sobreponernos a un primer gol poco ameritado del rival y parecimos capacitados para gritar victoria hasta que a Azón se le contrajo un isquitibial que imaginábamos de granito. Ojalá no sea rotura y si lo es, ojalá sea del menor grado posible. El canterano anotó ayer su sexto gol en nueve partidos y ya es el máximo goleador en solitario de la plantilla esta temporada.

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JIM sacó el equipo que hubiéramos adivinado durante toda la semana, hasta que el viernes escuchamos su rueda de prensa y le compramos todos los amagues… Un indignado Juego del Sepia amenaza con no escucharlas más, para reducir así su margen de error y regresar a la fantástica costumbre del único gazapo. Apenas Sabin por el sancionado Borja Sainz en un 442, donde Vada jugaba por izquierda y Merino era -junto a Azón– una doble flecha que castigaba la espalda de la adelantada defensa local.

Zapater, demasiado solo -pese a la compañía de Eugeni- en una zona central donde el Huesca reunía a tres hombres, comenzó rifándose un par de amarillas y Chavarría terminó llevándosela por hacer la siguiente. El lateral catalán, apercibido desde febrero, se perderá la visita del Burgos del domingo y tuvo que convivir durante más de una hora con la posibilidad de ver la segunda. Xisco, desde la vidriera de su palco cerrado, olió sangre y le propuso el desafío del veloz Lago Junior tras el descanso. Al ver que resistía, también lo intentó con Gerard Valentín -de diabólico partido con el Lugo en la primera vuelta- en el tramo final. Pep pudo con todo, como casi siempre esta temporada.

El partido comenzó como una película del oeste. Ambos equipos resignaban su centro del campo para lanzar a sus purasangres a la espalda de la defensa rival. Sabin tuvo la primera, tras un muy buen envío en largo de Francés, pero su disparo final salió algo mordido y apenas inquietó a Andrés Fernández. Minutos después, el propio Francés tampoco conecta limpio un remate de cabeza ventajoso tras un buen córner ensayado y puesto en juego por Eugeni. El Huesca también castigaba las espaldas de nuestros laterales y se acercaba al área sin demasiada resistencia, pero daba la impresión de que Azón y Sabin eran dos corceles encantados con el paisaje. No lo estaban tanto Bermejo y Vada, perjudicados por una propuesta tan directa.

Como ha ocurrido tantas veces esta temporada, el Real Zaragoza parecía más cómodo sobre el terreno de juego… pero fue el rival quien golpeó primero. Una falta más gritada que sufrida por Joaquín, tras robar un balón que venía recuperando Francés, da lugar a una falta pegada a línea de fondo, que Mateu y Seoane deciden sacar en corto ante la sola presencia de Vada en la barrera. No se reclamó -ni el VAR se dio por aludido-, si bien dio la impresión de que el primer toque de Seoane apenas movió el esférico y se sabe que hasta que éste no da una vuelta completa sobre sí mismo, no está en juego… Mateu la abrió para el diez local, Vada rechazó su primer disparo y la pelota, que pudo salir hacia cualquier lado, lo hizo hacia el único lugar que le daba una segunda bala al rival. Se quedó perfecta y remató impecable, raso y cruzado al segundo palo de Cristian. Imparable. Y anulable si se confirm la sensación que hubo con el saque de la falta.

Con demasiado poco, el Huesca se adelantaba en el marcador y un Alcoraz lleno como pocas veces reventaba de felicidad. Antes de que la montaña nos pareciera un ochomil, Eugeni conectó por sorpresa con una incursión profunda de Gámez dentro del área y éste hizo el pase de la muerte, casi sobre la línea de fondo. Sabin arrastró y Azón llegó con su puntualidad ya habitual para empatar a quemarropa y celebrarlo delante de los 189 afortunados que pudieron conseguir una entrada.

Seoane le dio la espalda al balón después de regalarse unos toques innecesarios con él tras la falta señalada sobre Bermejo. Pareció estar paladeando su reciente gol y sus compañeros también se relajaron en exceso. Mala idea ante un Gámez capaz de fundir un tensiómetro durante cada partido y de un Eugeni motivado por el áspero recibimiento de su anterior afición. Xisco también introdujo al eterno Mikel Rico por un transparente Timor, mientras que JIM quiso curarse en salud retirando a un amonestado Vada -perjudicado por jugar demasiado pegado en banda y por un plan de partido de más pierna que pie- y a un decreciente Sabin.

Francho y Álvaro parecían dos buenas incorporaciones si se quería ganar control en el medio y la posesión de balón en campo rival: dos claras opciones de mejora por lo visto en la primera mitad. Cuando mejor parecían estar mezclando Giménez y Azón, Iván se llevó la mano atrás y a todos se nos rasgó el alma. Narváez tampoco estaba y JIM optó por Nano Mesa. El canario entró más que bien al partido y hasta tuvo una ocasión que le negó el rapido cruce de Miquel -Álvaro no acertó con el disparo en el rebote…-, pero pronto salió despedido en un choque contra Insúa y su clavícula no resistió el aterrizaje. Nieto salió por él y acabó con los cambios, ya que Puche acababa de sustituir a Eugeni. Ahí ya sentimos que llevarse la victoria iba a rozar la hazaña entre tanto golpe bajo.

A Francho se le notó la inactividad como nunca. Oxidado de físico y mente,  JIM optó por situarle por banda izquierda para ayudar a Chavarría ante el acoso sin derribo que le estaba dedicando la banda derecha rival, manteniendo a Eugeni en el doble pivote con Zapater. Sólo cuando ingresó Puche por un fundido Valderrama, recuperó su posición en el medio. Poco duró Puche por izquierda, JIM apostó por Nieto tras la lesión de Mesa -ya se ha dicho- y alternó con Bermejo entre la punta y la banda derecha hasta el final del partido. Un rato antes se nos congeló la sangre al ver repetida un brazo -tan involuntario como poco apelable- de Álvaro en la defensa de un córner. No parecía haber escapatoria: revisión del VAR, llamada a un buen árbitro y penalti. Nada ocurrió, milagrosamente. Si hubiera sido al contrario, lo reconocemos, en lugar de cerrar el antepenúltimo párrafo, habríamos destacado la acción en el subtítulo.

Apenas se entendió que Nieto entrara para jugar por delante de Chavarría. Si te cuesta creer en las condiciones defensivas actuales de Nieto -salvo que sea como tercer central- o prefieres las de Chavarría a día de hoy -pese a estar amonestado-, hubiera tenido más sentido apostar por Petrovic. Con el serbio de pivote y Francho y Zapater de interiores, ayudando a sus laterales en labores defensivas, se hubiera resistido mejor el acoso aéreo final del Huesca y se hubiese podido soltar mejor a Bermejo y a Puche para buscar una contra final junto a Giménez. No es fácil reaccionar de inmediato ante tanta desgracia junta.

El larguísimo añadido, esta vez sí justificado, no le sentó nada bien al Real Zaragoza, que tuvo una desconexión grosera en la defensa de un saque de esquina. Ferreiro y Valentín aprovecharon que nadie se acercaba para sacar rápido y centrar con toda la ventaja casi sobre la línea del área. Las marcas dentro no estaban mucho más entonadas e Ignasi Miquel emergió cual Neptuno en el área pequeña para cabecear al larguero. Susto para quitarnos el hipo un mes y final. 14 puntos sobre el descenso y a nueve del sexto, a falta de apenas seis jornadas por jugar. El empate deja sin sal a los vecinos. Todo hace indicar que nos seguiremos viendo una temporada más.

SD HUESCA. Andrés Fernández; Ratiu (Ferreiro, 82), Insua, Ignasi Miquel, Florian Miguel; Mosquera, Timor (Mikel Rico, 46); M. Mateu (Lago Junior, 46), Seoane, Joaquín (Gerard Valentín, 63); y Escriche (Poveda, 63).

REAL ZARAGOZA. Cristian Álvarez; Gámez, Francés, Jair, Chavarría; Zapater, Eugeni (Puche, 74), Vada (Francho, 46); Bermejo, Sabin Merino (Álvaro Giménez, 46); y Azón (Nano, 59) (Nieto, 79).

ÁRBITRO: González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a Chavarría (23), Vada (42), Bermejo (67), Insua (76) y Zapater (89).

GOLES: 1-0, min. 31: Seoane. 1-1, min. 37: Azón.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la trigésimo sexta jornada de Liga, disputado en El Alcoraz. 8.150 espectadores.

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