LA NOCHE NOS CONFUNDE

El Real Zaragoza firmó una gran primera mitad, para poner fin -Francho y Petrovic- a una terrible sequía de 503 minutos si marcar; y se dejó empatar bajo la luna con un súbito doblete de Castel. Reptando hacia la salvación

✍️ Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Qué felices fuimos al descanso y qué poco nos duran las fugaces alegrías. El Real Zaragoza aterrizó de emergencia por la mañana en el aeropuerto de Ibiza y, pese al susto, supo completar la primera parte más eficiente -y por momentos, brillante- de la temporada, para llegar dos goles arriba al intermedio y no batir así, por menos de media hora, su mayor sequía histórica: se mantiene, esperemos que para siempre, en los 531 minutos registrados en la temporada 90-91. Francho y Petrovic firmaron con la zurda dos postales de verano en el primer tercio del encuentro, mientras llegaban noticias de que el fichaje de Sabin Merino volvía a estar cercano… El club hizo oficial su incorporación, así como la incomprensible rescisión de Yanis, minutos antes de la medianoche. 

En esta ocasión, a diferencia de casi siempre, el sangrado no estuvo en el área contraria, sino en la incapacidad para sostener un marcador favorable ante un rival que arrancó la segunda mitad contra las cuerdas…, pero que le bastaron cinco minutos de veneno para desconvocar la fiesta ibicenca que parecíamos querer organizar. No es sencillo explicar los motivos de un apagón tan súbito, aunque nos animaremos a apuntar dos posibles claves y las desarrollaremos más adelante, en los párrafos protegidos para la lectura de nuestros abonados a LEONSEPIA: un par de ocasiones claras, desaprovechadas en la reanudación, para certificar un 0-3 definitivo y la relajación táctica de JIM durante el descanso, al verse con dos goles de ventaja.

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Existía curiosidad por comprobar cómo resolvía JIM las ausencias de Gámez y de Nano Mesa. Se cumplieron los pronósticos más conservadores y fue Lluis quien entró en el centro de la defensa, pasando Francés al lateral. Ángel López terminó jugando los 20 minutos finales, como interior en lugar de Borja Sainz, y todavía está por ver el encuentro que le quede grande al canterano… Quizá Francés hubiera mordido a Castel con más intensidad en la maniobra del segundo gol de lo que lo hizo Lluis, contemplativo en exceso, pero seríamos injustos si dijéramos que fue un mal partido de la línea de atrás. Ni siquiera lo fue en los minutos más sufridos, ahí se cayó la estructura, pero la defensa siempre trató de sostenerla.

Se dudaba entre Bermejo y Narváez, como el undécimo pasajero de la alineación, y terminaron jugando los dos. Al contrario de lo que El Juego del Sepia creyó intuir, JIM insistió con el dibujo propuesto ante el Valladolid y no recuperó su 4141 -cada vez menos- de cabecera. La primera mitad llenó de razones la decisión del técnico, pese a que el desatado momento goleador del Ibiza parecía hacer más razonable resguardarse con tres vigilantes de seguiridad en el medio y atacar los espacios que siempre dejan a su espalda los valientes -hasta la caricatura- equipos de Jémez.

Narváez, en su mejor partido en mucho tiempo, avisó con cierta timidez desde la frontal en el primer minuto de partido. El colombiano estuvo dinámico y participativo, diríamos que hasta sacrificado, y recuperó la versión que le elevó a estrella del equipo durante la primera vuelta de la temporada pasada. Toda rehabilitación transita por sus puntuales recaídas y se le amontonó un cierto egoísmo al abrir a banda izquierda un claro contraataque -cuatro para dos-, que pedía progresar por el otro lado… salvo que tu prioridad fuese ser el protagonista del remate final. El Ibiza ajustó bien y obligó a Azón -titular, por segundo partido consecutivo- a un disparo enroscado, que no encontró portería.

La doble punta Azón-Bermejo y alguna desatención propia ya estaban dificultando la salida de balón local cuando Francho recuperó un balón mediado el campo rival y, aunque la progresión lo acostaba hacia su perfil menos hábil, sólo levantó el pie del acelerador para hacer estallar el fondo de la red con un violento zurdazo, que liberaba de más de 500 minutos de mordaza. El equipo era un acordeón compacto y generoso: Sainz y Narváez no se perdían una ayuda a sus laterales, mientras Bermejo volvía a ser el amigo de todos, con sus constantes apoyos y esfuerzos que acostumbran a pasar por debajo de los radares menos atentos. Justo antes del gol de Petrovic, Azón estrenó el capítulo de ocasiones para el lamento, rematando a bocajarro contra el portero un primer rechace de éste a disparo de Narváez.

Cualquiera podría imaginar a Petrovic marcando un gol a la salida de un saque de esquina, aunque ahí la inmensa mayoría hubiera coincidido en visualizarlo de cabeza. No sólo fue con la zurda, tras un mal despeje defensivo, sino que enhebró la pelota por el único espacio libre entre un mar de piernas, con Jair tapando lo suficiente a Domínguez para negarle cualquier reacción. Lástima que Azón no tenga todavía entre su catálogo de virtudes una precisión parecida ante el arco rival.

Si no se ha anotado ninguna acción de mérito del Ibiza, es porque no se registró ninguna en toda la primera mitad, pese a reunir a tres delanteros y a un extremo en un once más que ofensivo. Un disparo sin dirección de Herrera desde la frontal fue el único acercamiento reseñable. Cuando el descanso se aproximaba, un cruce intempestivo de Ibiza y Diop para tumbar la carera de Bermejo, dio con éste contra el afilado marco del tenderete del cuarto árbitro. La caída le produjo una herida en el muslo de la que fue atendido y vendado, pudo aguantar hasta el 45 y ya no salió en la reanudación.

Si el trío de seguridad en el medio ya parecía recomendable antes de comenzar el encuentro -no fue así en ningún minuto de la primera mitad, es cierto-, recurrir a él tras la lesión de Bermejo podía ser una asignatura troncal en primero de táctica. Con alguna década menos en el fútbol profesional de las que lleva JIM bastaba para intuir que la mecha corta de Jémez no iba a admitir la noche transparente de su equipo e iba a doblar o triplicar su apuesta si hacía falta. Así fue. Álvaro Jiménez sustituyó a Nono, en un cambio entre extremos, y el delantero Davo entró en lugar del lateral Cifuentes. El Ibiza pasó a un sistema más propio de los años 50, con tres defensas, dos centrocampistas y cinco delanteros: dos de ellos, Jiménez y Herrera actuaban como presuntos carrileros. La ruleta rusa estaba cargada y aceptamos jugar.

No sólo nos empataron por no anticiparnos y protegernos -salió Vada por Bermejo, en lugar de Grau-; empezó a confundirnos la noche perdonar el 0-3 hasta en dos ocasiones. Azón confió demasiado en su disparo y no atendió los buenos desmarques de Narváez y Vada, uno por cada costado; y Borja Sainz encontró al muñeco en un remate cruzado, con casi toda la ventaja, pero que pareció precipitar algún segundo mientras desatendía otro buen desmarque de Vada, éste por el pasillo central del área. Borja eligió el peor momento para jugar su peor partido de la temporada: impreciso en la conducción, errático en el pase y desacertado en sus decisiones. El partido no podía ser más favorable para sus mejores características, pero nunca fue capaz de trascender en el mismo. La intensa verticalidad de Gámez y Mesa -siempre se extraña a quien no está- también hubieran sido una amenaza de primer orden.

Una arrancada de pura sangre de Davo por banda izquierda, que desarboló incluso a Francés, fue el chispazo que incendió todo. Tampoco necesitó el Ibiza un asedio prolongado. Apenas unos minutos después, Herrera dispara un misil desde la frontal, en una falta ensayada, Cristian despeja con mérito entre la multitud y Castel irrumpe en escena, salvando el fuera de juego por un palmo, para superar al argentino. Casi un calco de la ocasión de Azón ya descrita durante la primera mitad. Nos acomodábamos del golpe todavía, cuando llegó el segundo: despeje de cabeza algo ridículo de Jair cerca del círculo central, Castel recibe el balón, encara como un bisonte a un tibio Lluis y cruza un disparo perfecto, que hace imposible cualquier intento de resistencia de Álvarez.

JIM recurre a Ángel y a Giménez por Borja y Azón, para ponernos algo más ásperos cuando la victoria parcial ya se había esfumado… Todo buen entrenador debe ser intervencionista a lo largo de los 90 minutos y los mejores son aquellos que deciden anticipándose a lo que puede ocurrir y no a remolque de lo que ya está pasando. Grau ingresó por Francho y ni siquiera en esos diez minutos finales se reunió al trío de mediocentros. La espuma del Ibiza fue desapareciendo y el Real Zaragoza aún tuvo la última, ya en el descuento, con una falta sobre Vada que Narváez -a falta de más especialistas: el argentino se estaba recuperando del pisotón, y ni Eugeni ni Zapater estaban sobre el césped- asumió sin demasiada fe. No será fácil asegurar pronto la permanencia si nos cuesta hacer goles y no sabemos maniobrar para protegerlos cuando llegan. Y necesitamos encarrilarla rápido, si queremos que quienes manejan hoy el club dejen de hacerlo de verdad, al 100%, en el futuro.

UD IBIZA. Domínguez, Goldar, Manu Molina, Nono (Davo, 45), Guerrero, Juan Ibiza, Castel, Diop, Herrera, Cifuentes (Álvaro Jiménez, 45′) y Escobar.

REAL ZARAGOZA. Álvarez, Francés, Lluís López, Jair, Chavarria, Petrovic, Francho (Grau, 81′), Bermejo (Vada, 45′), Narváez (Zapater, 90′), Borja Sainz (Ángel López, 67′) e Iván Azón (Álvaro, 67′).

ÁRBITRO: Saúl Ais Reig (comité valenciano). Amonestó por parte del Real Zaragoza a Iván Azón y Vada; y por parte del Ibiza a Cifuentes, Goldar, Juan Ibiza y Diop.

GOLES: 0-1, Francho (min. 14); 0-2, Petrovic (min. 24); 1-2, Castel (min. 60); 2-2, Castel (min. 64).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada de Liga, disputado en Can Misses. 4.500 espectadores.

2 comentarios en “Jornada 25. UD IBIZA 2- RZARAGOZA 2. La noche nos confunde”

  1. Buenos días.
    Muy buena primera parte en la que, con un poco de calidad en los jugadores hubieramos acabado con un 0-4 mínimo pero tenemos lo que tenemos. He leído por foros que solo dos jugadores se acercaron a la afición a saludar y fueron Pep y Lluis… empieza a pintar muy mal la cosa. JIM está sobrepasado hace meses y la solución si es que la hay no parece fácil.
    Sigamos resistiendo.
    Un saludo a todos

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      Disculpa el retraso en la respuesta, pero la semana me viene atropellando desde que se jugó el partido.
      Tenemos la calidad que tenemos, pero somos un equipo capaz de ofrecer pasajes más que interesantes. Nos falta capacidad para sostenerlo, de una jornada a otra y dentro de un mismo partido. A JIM se le acusa de defensivo y la paradoja es que si lo hubiera sido con el primer cambio, es muy probable que hubiéramos vuelto con el triunfo de Ibiza. Creo que no es un especialista en la lectura de lo que el partido te va pidiendo en cada momento y ahí se nos escapan muchos puntos.
      Me di cuenta por la tele de lo que comentas y me pareció feo, sí. Es normal conversar con algún rival al acabar el encuentro, pero tienes que exigirte saludar a la afición que te ha acompañado fuera de casa.
      Yo creo que no vamos a sufrir para salvarnos si lo convertimos estos dos próximos meses en nuestra principal preocupación. Como nos despistemos en ventas y otros enredos, nos podemos seguir resbalando y vernos con el agua al cuello para cuando nos demos cuenta
      Un abrazo resistente

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