JIM desentierra al Zaragoza y lo conecta a la salvación con un fútbol intenso, audaz y creyente

📷Alfonso Reyes

Hay noches en las que se gana y se celebra algo mucho más importante: saberse vivo. Anoche debía vencerse a un conjunto que apenas había caído dos veces durante las últimas 15 jornadas, desde la tonificante llegada de su actual entrenador. Parecía un encargo para Hércules, dada nuestra sostenida incapacidad para superar casi a cualquier rival. Hasta que JIM nos ha conectado con nuestro Yang, parece. 

El Zaragoza es otro. Sigue en descenso y cruzará a 2021 a dos o tres puntos de la salvación, según los resultados que se den esta tarde; pero ya no obliga a malabarismos mentales para imaginar cómo va a ser  capaz de ganar el siguiente encuentro. Si el conjunto aragonés consigue mantener el nivel de este último choque, estará más cerca de gritar victoria que de otra cosa. Y se salvará. Porque ayer se terminó abrazando un equipo que acabará mayo fuera de las cuatro últimas posiciones. Tengámosle fe.

JIM, creyente convencido, ha convertido a su equipo en practicante casi de la noche a la mañana. Dos alegrías en menos de una semana roza la hazaña en nuestro azotado presente. La multiplicación del Toro es un milagro en sí mismo. Ha querido que los primeros refuerzos fuesen quienes ya están en la plantilla y el uruguayo, cuando ya parecía imposible, ha dicho presente.

La apuesta por el Toro fue el mayor estruendo de una alineación que casi salía sola, ante las bajas aún sin recuperar y la torpe sanción de Atienza, a quién le queda una jornada por purgar. Existía dudas en si Raí lograría mantenerse en banda derecha, pero Zanimacchia fue el elegido y supo arreglar, tras el descanso, su muy equívoca primera parte.

Hablamos de estruendo, porque a la ausencia de toda esperanza con Fernández se unía el presunto atropello de dejar a Azón en el banquillo. No diré que esperaba un partido del charrúa que hiciera tanto honor a su apodo, por fin, por más que en Torrelavega emitió alguna señal luminosa, pero podía entenderse que un nuevo entrenador recuperase las jerarquías de partida en su primera alineación. Ya lo hizo Iván con Zapater y Ros contra el Oviedo, sin ir más lejos. Que Azón pueda ser titular, y no tenga que serlo, es una noticia estupenda para todos, incluso para él, porque podrá tener un mayor impacto en los muchos minutos que seguro disputa.

El Toro comenzó bramando. Diremos que se ‘azonó’ (sic) y nos referiremos a que pareció mimetizarse con el fútbol expansivo del canterano, de presión generosa e incomodidad permanente para el rival. Sin rastro de sus únicas huellas conocidas hasta la fecha, de disputas impotentes y espíritus rendidos, comenzó a ganar balones aéreos, a salir vencedor en choques, a acelerar y llegar antes, a controlar y salir con la pelota bien redonda cerca de su pie.

Pronto llegaría una amarilla ganada a Xavi Torres, un córner a favor de donde no parecía haber nada y ahí, acumulando discretas alegrías, fue creciendo la bravura de su faena. Tuvo un par de ocasiones -una que decidió no rematar, y luego ni Francho ni Chavarría supieron concretar, y otra que quiso rematar con un empeine aún desconfiado-, pero ninguna de las dos erosionó sus convicciones. Narváez y, sobre todo, Jair amenazaron de cabeza a Cantero, portero del Lugo.

Francho todavía no lleva el brazalete, pero hace rato que es capitán general. Siendo un pivote táctico de exquisita formación, la unidimensionalidad de Eguaras -apenas capaz de influir en 15 metros a la redonda del círculo central- le obliga a ser quien conecte con la delantera cuando el equipo tiene el balón y quien auxilie a los centrales cuando el rival ronda la portería propia… Su partido fue un escándalo absoluto: es muy difícil hacer tantas cosas y rozar la perfección en la inmensa mayoría.

La decidida y audaz primera parte del Real Zaragoza perdió espuma a la media hora, coincidiendo con dos pérdidas de Eguaras, que acercaron un peligro cierto a los alrededores de Cristian. La primera rozó lo irresponsable, por forzar un pase interior poco probable, cuando Vigaray estaba abierto en derecha y apenas tenía compañeros detrás del balón; y la segunda tuvo más perdón, porque se debió a un mal control y ahí nadie está exento de poder cometerlo. Ese cuarto de hora final de la primera parte fue el que más se acercó al Zaragoza previo a JIM.

Se llegó incluso a temer porque el efecto se quedara en lo gaseoso y terminase pareciéndose a tantas otras puestas en escena, que parecieron anticipar un partido feliz en los primeros 20-25 minutos y terminaron en ejercicios de impotencia de los que temíamos no poder escapar.

Un disparo de otra categoría de Narváez dio la bienvenida a la segunda mitad astillando la escuadra izquierda del marco del Lugo. En un partido de menos vuelo, podríamos extendernos aquí sobre este futbolista tan difícil de catalogar: demasiado inconexo para ser considerado la piedra angular que se le supone, pero capaz de generar unos fogonazos sólo al alcance de notables en Primera.

El Zaragoza volvió a conectarse a una corriente de alta tensión a partir de ese instante. Zanimacchia se dejó todo el desorden en la taquilla durante el intermedio y empezó a elegir bien todo lo que venía decidiendo mal. Su rol de conector era imprescindible ante la imposibilidad de contar todavía con Bermejo, porque Francho es ubicuo, pero necesita con quien conversar llegando a la aduana del área rival.

La intensa determinación del Real Zaragoza terminó siendo una gota malaya que llevó al Lugo, que ya se había protegido con un tercer mediocentro defensivo, a equivocar una salida de balón. Venancio se creyó en más apuros de los reales y abrió a banda de espaldas. Zanimacchia apenas tuvo que esforzarse para recuperar, condujo, encontró a Eguaras libre en la frontal y éste -en su mejor decisión del choque- encontró a Chavarría tan rápido como la jugada necesitaba para no caer en fuera de juego, Control perfecto, disparo cruzado y gol. ¿O no? El árbitro señala fuera de juego… y el VAR llega al rescate para demostrar que Luis Ruiz habilita por medio metro. Gol. 1-0 y 25 minutos -contando el añadido- por delante para sellar un triunfo que era volver a la vida.

Nafti desenfundó de inmediato: deshizo el trivote y puso a sus dos delanteros con más nombre en el campo: Herrera y Barreiro. JIM no quería tocar nada, porque el equipo estaba para aplaudirlo y abrazar a cada jugador, pero el momento obligaba a rearmarse. El aductor de Eguaras aceleró el primer recambio y salió Zapater para levantar una tapia con su cemento. A los pocos minutos, Azón salió por el Toro, ya no tan lejano a un posible indulto, para refrescar la presión del nueve y Buyla regresó de un averno poco entendible: entró por Zanimacchia para ponerle musculo a la banda derecha. Vuckic y Larra ayudaron en el descuento.

Vigaray, bastante mejorado físicamente, puso el último pelo de su coronilla cubierta para negarle un remate letal a Campabadal en el segundo palo; y Juampe, en un centro cruzado desde la otra banda, pudo rematar sin oposición cerca del área pequeña, pero estuvo tan solo como inocente. Nada que lamentar y mucho que celebrar, pese a seguir en descenso y a saber que sólo este nivel nos salvará. Quizá ganando en Cartagena, los alcancemos y sigamos invitando a equipos a este macabro baile. Ganar acerca el objetivo y desinflama urgencias. JIM, el desenterrador, nos ha conectado con nuestro Yang y su fe ya ha movido una montaña.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto; Eguaras (Zapater, 75), Francho; Zanimacchia (Nick, 82), Chavarría (Larrazabal, 88); Narváez (Vuckic, 88) y Gabriel Fernández (Iván Azón, 82).

Lugo: Cantero; Campabadal, Venancio, Pita, Luis Ruiz; Xavi Torres (Escobar, 85), El Hacen (Barreiro, 71); Gerard Valentín (Juanpe, 56), Hugo Rama, Chris Ramos; y Carrillo (Cristian Herrera, 71).

Árbitro: Gálvez Rascón (Comité Madrileño). Amonestó a Xavi Torres (12), Gerard Valentín (39), Jair (63) y Chavarría (87).

Gol: 1-0, min. 68: Chavarría.

Incidencias: Partido correspondiente a la decimonovena jornada de Liga disputado, a puerta cerrada, en el estadio de La Romareda.

@Sepiahdez @Leonsepia

4 comentarios en “Jornada 19. Liga Smartbank. REAL ZARAGOZA 1- LUGO 0. JIM desentierra al Zaragoza y lo conecta a la salvación con un fútbol intenso, audaz y creyente”

  1. Vuelvo a tus escritos después de muchas semanas sin hacerlo…memos mal. Solo un apunte sobre Eguaras. Yo había perdido la fé en él, y en el primer tiempo seguía siendo asi. Pero creo que la segunda parte mejoró muchísimo, y con él, el equipo. Ya lo hablo solo del pase de gol. Volvió a filtrar balones entre líneas, que es lo que tanto le pedíamos.
    Feliz Navidad a ti y a todos los leonsepistas

    1. Javier Hernández Aguirán

      Gracias, Alberto!
      La soledad del cronista te pide que no le dejes de leer con las derrotas, porque bastante duro ha sido tener que escribir autopsias cada tres días…
      La segunda mitad sostuvo el muy buen rendimiento de Francho y del Toro, y trajo una mejoría muy sensible de Zanimacchia y de Narváez.
      El problema con Eguaras es que, a un jugador sin argumentos defensivos, lo situemos como primer eslabón en la salida de balón y le valoremos que filtre balones. Ahí, y más si te nuestras indefenso de capacidades defensivas, debería ser de seguridad. Ahí también debería jugar Francho, porque es su lugar natural en realidad, pero la clonación no se contempla por ahora. Quizá cuando vuelva Adrián, Francho podría abrillantar el pivote y ambos harían la dupla más complementaria que puede dar esta plantilla con el actual sistema
      Abrazo grande

  2. Carlos Lorenzo Urcola

    ¡Qué alegría! No sólo por la victoria, sino por el juego desplegado… Mucha implicación y ganas se vieron ayer. Si continúan así, no tendremos problemas en mantener la categoría. Como dices, tengamos fe. Y paciencia. Sabemos que la segunda es encadenar unos resultados positivos y entrar en las últimas 10 jornadas con desahogo.
    Por cierto ¿JIM es de Pfizer, Moderna, o Sinovac (ya que viene de China)? Parece la vacuna del equipo…
    ¡Felices fiestas! Qué el 2021 nos sea propicio. ¡Cuidaos mucho!

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Carlos!!
      Editado el signo de interrogación. Estamos para lo que haga falta 😉
      Es la vacuna de la experiencia. Todo es un oficio y, en situaciones límite, tiene más influencia si cabe.
      Nada es garantía de nada y el camino traerá altibajos, pero el volante parece en buenas manos
      Feliz Navidad

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