El Zaragoza entra de nuevo en parada y Torrecilla activa el protocolo de reanimación: JIM por Iván

📷Archivo Alfonso Reyes

Hay derrotas que le hacen pasar la noche en vela a una ciudad entera y hay crónicas que nacen viejas. ¿Qué sentido tiene explicar el mismo partido de casi siempre y, aún más, cuando las noticias estallan unos minutos después de que termine? El zaragocismo le ha llorado sin consuelo a la luna tras una derrota mínima en Gijón, que ha reunido casi todos los argumentos que lo hunden como penúltimo clasificado, a cuatro puntos de la salvación: una impotencia desoladora para acercar la más mínima amenaza a la portería rival y una pusilánime resistencia, que suele dejarse una ventana abierta por la que el oponente accede al triunfo sin importar los méritos que haya acumulado.

El Zaragoza de Iván regresa a la sensación de desesperanza que a todos nos inundó tras el sonrojo de Castellón, pero aquí quien ya no ha vuelto -al frente del primer equipo- ha sido el técnico: restituido como máximo responsable del filial tras un insostenible triunfo -y siete derrotas- en ocho partidos. Torrecilla accionó el botón rojo nada más concretarse la derrota y quedó activado el protocolo de reanimación. Se anunció la llegada inmediata de Juan Ignacio Martínez por una temporada y media. 

De amplia trayectoria compartida con Torrecilla y con picos notables en su carrera profesional, JIM -a quien ya le estrechamos el cerco en algún momento de la crónica anterior: ver imagen- no hubiera estado en mi terna de quienes todavía no le habían dicho no al Real Zaragoza. Antes, me habría puesto en manos de Víctor Muñoz -opción que nunca van a contemplar Cuartero e Iribarren- o habría aceptado el acercamiento del Mono Burgos: solución desesperada -y quién sabe si salvadora, por el desfibrilador y el pararrayos que hubiera supuesto- ante una situación más que desesperada… Casi terminal. Una vez ha llegado, no le aprecio ningún defecto al nuevo Martínez porque no quiero hacerlo y porque no estamos para ello. Ya no. Hace tiempo que no. No somos más guapos que nadie, al contrario. Sólo podemos agradecerle que él sí haya dicho que sí, que haya tenido nobleza y valor pese a que ahora somos un náufrago braceando en alta mar y desearle toda la suerte. Ahora más que nunca, la suya será la de todos.

JIM tiene ante sí un reto imponente. Hereda un equipo hundido en la tabla, asfixiado físicamente y abrasado anímicamente. La interinidad permanente que ha vivido el banquillo del Real Zaragoza, -por incapacidad manifiesta y negligente de sus principales dirigentes- desde que Baraja empezó a tambalear -a principios de noviembre- ha obligado a jugar una maratón de 12 partidos en mes y medio sin descanso para los supuestamente mejores, porque cada encuentro era vivido -por él o por Iván- como el probable último. Y cuando eso ocurre, las rotaciones son los padres.

Ya sin Baraja y sin Iván, porque a ninguno le ha servido exprimir a un puñado de jugadores para seguir en su cargo, esta plantilla imperfecta y escuálida todavía lo parece más. Piernas que deberían ser decisivas para atacar con heroicidad la permanencia -Narváez quizá sea el caso más notorio-, suplican pasar la semana en bañeras de agua helada, por haber corrido ya casi media temporada en menos de tres meses. Ayer, sólo un pisotón lleno de peligro de Gragera, justo antes del descanso, sacó al colombiano del campo con media hora aún por jugar.

Iván terminó de desvelar su privada conversación con Torrecilla con su desinhibida alineación. O esa impresión dio. Su poco musculado, y presuntamente talentoso, centro del campo dio a entender que a él sólo le valía la victoria. Raí asomó en la banda derecha titular, como sus últimas actuaciones finales parecían merecer, pero no logró trascender en ataque y tuvo que emplearse con celo cada vez que su equipo defendía. Sus compañeros no terminaban de animarse a combinar con él y la estructura (4-4-2, con Francho y Eguaras de mediocentros) no pareció lo sólida que su mejor fútbol necesitaría para proyectarse y lastimar.

Quizá al equipo le ocurría lo mismo y sólo le valiera anoche el triunfo. Aunque, desde la óptica de quien está acostumbrado a que casi nada de valor en la vida le llegue rápido, un empate en Gijón se entendía como un botín apreciable: permitía salir de esta emboscada inhumana de calendario comprimido a tres puntos de la permanencia. Las distancias psicológicas son mucho mayores que las físicas y saberse ahora a más de un partido de distancia, con lo extenuante que nos resulta cada triunfo y con la viveza que muestran varios de los equipos de abajo, nos azota la impresión de estar más descolgados de lo que realmente estamos.

No sé si le estoy pisando un callo a Perogrullo… pero a Iván, antes que la miseria de haber ganado sólo un partido de ocho, se lo lleva por delante la gravedad de acumular siete derrotas. De ellas, salvo en Cornellá y acaso en Almería, donde poco más se le pudo pedir al equipo, se han resbalado cinco claras oportunidades de empate: en tres de esas cinco, incluso, se llego a ir por delante en el marcador… Con esos cinco puntos, ahora se estaría fuera del descenso y la tragedia se estaría quedando en drama.

Cuando pierdes por no empatar, las urgencias te obligan -a partir de un momento que ya nos ha llegado- a necesitar ganar más de lo que pueda darte un reparto de puntos. Y se considera trágico porque, hasta ahora, esta plantilla ha demostrado una sobrada incapacidad para imponerse a cualquier rival de la categoría. Y porque, además, un campeonato de liga penaliza las urgencias. Quien arranca un partido con la necesidad vital de un triunfo -por andar acosado por el descenso- se convierte en un regalo para todo adversario con un mínimo de oficio, que sabe que le bastará con protegerse y arañar en el primer descuido.

El primer tiempo en El Molinón transcurrió entre bostezos, celebrando la decadencia de que el folio de sucesos estaba quedando en blanco. Pasaba entre poco y nada en la visita a un quinto clasificado algo inflamado -sería una sorpresa que este Sporting jugase el playoff de ascenso- y eso, ya de por sí, se entendía como una buena noticia. Tan triste como buena, así se escribe nuestra normalidad, ya no tan nueva.

Apenas unos disparos desde fuera del área, siendo Pedro Díaz quien mejor munición demostraba tener en sus piernas. Insuficiente ante un conjunto aragonés poco capaz de hacerse con la pelota tras las batallas aéreas de sus centrales, pero que lograba mantener firmes sus dos líneas de cuatro, negándole los espacios que el  justo talento del Sporting necesita. Su futbolista más clarividente con la pelota, Manu García, se retiró con una rotura muscular al filo del intermedio.

La letra de la canción tartamudeaba cada vez que pretendíamos progresar con la pelota. Eguaras ha regresado a su versión más intrascendente y encontrar un compañero de jerarquía para Francho en el mercado de invierno se eleva a prioridad absoluta. Narváez sigue ofreciendo más gol que juego, Azón no tiene una batería infinita y su impacto se resiente cuando el cansancio le envuelve. Raí no se encontró, ni le encontraron; la banda izquierda defendió mejor que atacó, a Vigaray le sobra casi tanto amor propio como minutos de juego y Francho -ni nadie- no puede ser mediocentro defensivo ni ofensivo al mismo tiempo.

La cornada mortal del Sporting llegó cuando menos peligroso parecía. Se sabía que la segunda parte sería angustiosa, porque ocho de los once titulares lo venían de jugar casi todo esta semana, y dos de los otros tres -Francés y Eguaras- fueron también titulares en Almería; pero la primera ola rompió con una violencia que sólo la mano salvadora -dura y abajo a la izquierda- de Cristián pudo contener. Iván actuó rápido, apostó por Javi Ros y ordenó la salida de un demacrado Narváez, el equipo se reformuló en un 4-1-4-1 y las sirenas dejaron de oírse.

Babin se retiró lesionado, Vuckic ingresó por un extenuado Azón y Larra entró por Raí, sin lograr mejorarlo ni conseguir mejorarse. Ahí, cuando el Sabadell gritaba victoria e invitaba al Cartagena al baile, mientras se valoraba la conveniencia del empate y se especulaba sobre si Iván resistiría una semana más a lomos de Babieca, el tercero de los García del Sporting -Saúl, el lateral izquierdo-, le encontró la espalda a Vigaray para dibujar un dardo cruzado, que Francés no alcanzó a interceptar y Djordjevic convirtió en gol donde los nueves de un mínimo nivel hacen carrera. Entró Carbonell y supo poner un centro de gol desde la izquierda, que se durmió sin ser rematado en el pecho de Larra. Atienza, a quien se esperaba titular, tampoco lo será el sábado, porque entendió que era buena idea protestar no se sabe bien qué y, estando sentado sin calentar siquiera, el árbitro lo expulsó directamente a minutos de la conclusión.

Son una absoluta rareza las salvaciones con cuatro o más entrenadores a lo largo de una temporada, así que entendamos a JIM como la última tabla de madera a la que agarrarnos en mitad del océano. Ojalá sea capaz de darle al equipo algo del vuelo que mostró su Levante en Primera y su Cartagena en Segunda. Imaginamos que recuperar a Tejero y a Vuckic, al menos, como activos será una de sus prioridades; y suponemos que una gestión más razonable de los recursos, donde tu columna vertebral no esté sostenida por bravos chicos de 17 y 19 años, también. Torrecilla deberá tomar muchas decisiones y acertar en la inmensa mayoría: es perentoria la llegada de gol y más que necesario incorporar a un mediocentro de relieve, añadir algo de fútbol donde se conecta con la delantera -¿Kawaga?- y traer algún recambio para la banda izquierda, por aquello de tener más de dos jugadores entre el lateral y el centrocampista de ese costado. Harían falta muchas más cosas, claro, pero ordenemos bien las prioridades y centrémonos en ellas o la siguiente vez que entremos en parada ya no habrá ningún protocolo de reanimación que nos salve.

Sporting: Mariño; Rosas, Babin (Pelayo Suárez, 71), Borja López, Saúl García; Gragera, Javi Fuego; Manu García (Gaspar Campos, 42), Pedro Díaz (Álvaro Vázquez, 82), Aitor García (Cumic, 82); y Djurdjevic.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto; Francho (Zapater, 78), Eguaras; Raí Nascimento (Larrazabal, 67), Chavarría (Carbonell, 78); Iván Azón (Vuckic, 67) y Narváez (Javi Ros, 57).

Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Expulsó a Atienza (67), por hablar en la zona de banquillo. Amonestó a Eguaras (80) y Zapater (91).

Gol: 1-0, min. 76; Djurdjevic.

Incidencias: Partido correspondiente a la decimoctava jornada de Liga. Disputado, a puerta cerrada, en el estadio de El Molinón.

@Sepiahdez @Leonsepia

6 comentarios en “Jornada 18. Liga Smartbank. SPORTING 1- REAL ZARAGOZA 0. El Zaragoza entra de nuevo en parada y Torrecilla activa el protocolo de reanimación: JIM por Iván”

  1. Un nueve, un central y un organizador, las necesidades, a mi entender. Recuperar a Tejero y Vuckic, clave también. El Zaragoza sólo ha perdido un partido por más de un gol, es un dato que asusta, hemos muerto en la orilla demasiadas veces.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Carlos!
      Todo es mejorable y, por supuesto, la posición de central lo es, pero -después de las absolutas prioridades de un nueve y de un mediocentro- creo que es más urgente la llegada de un conector con la delantera y de uno o dos hombres para nuestra anoréxica banda izquierda
      Abrazo grande

  2. «las rotaciones son los padres»… Es verdad que hemos perdido varios partidos por solo un gol pero es que no hace falta más para ganar un partido, esa es una excusa que buscan los entrenadores en ruedas de prensa vacías de contenido, a los equipos les vale con esperar un fallo nuestro para ganarnos, así lo hacen todos. Nadie ha sido muy superior porque no les hace falta según mi opinión. Iván ha estado a dos partidos de cargarse a Francho, por no darle descanso pero sobre todo por acompañarlo de irrelevantes compañeros de viaje, me hubiera gustado ver un partido de Francho con Nick en el centro pero para eso hay que ser valiente de verdad.
    Un abrazo

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      A mi la mejor pareja de Francho, sobre el papel, me parece Adrián, siendo Francho el que ejerza de pivote y Adrián quien se proyecte hacia el área rival.
      Estando Adrián lesionado, casi cada compañero potencial de Francho en un doble pivote, mezcla mejor siendo el mediocentro posicional y Francho cambiando de rol y pasando a ser quién se acerque al área rival: Eguaras, Ros, Zapater… Y ahí Buyla podría ser una opción interesante, al menos, para comprobar cómo resultaría, ya que ninguna de las anteriores ha terminado de convencer
      El fondo del asunto es que hemos atravesado dos tramos de siete partidos en tres semanas con dos entrenadores que, en casi todo momento -en estos tramos que comento-, han sentido que podían estar ante su último partido. Y cuando tú futuro puede no pasar de hoy, el mañana es una preocupación mínima…
      Hemos llegado al mañana, ninguno de los dos han mantenido su cargo, y quienes no han caído lesionados por un exceso de partidos sin rotar -Atienza, Guitián, Bermejo…-, han estado cerca de hacerlo -Narváez, Francho, Chavarría, Vigaray…-
      Abrazo grande

  3. Aníbal Pereira Novoa

    Hola Javi y amigos del Real Zaragoza, es la primera vez que interacciono con vosotros, pues la verdad que ando bastante liado, un placer compartir este espacio, y enviaros muchísimo ánimo, las cosas no están saliendo como sería de desear, pero estoy seguro que en breve cambiará.
    Habéis fichado a Miguel Torrecilla, ( buen amigo de Fernando y mío, Javi), un muy buen profesional, trabajador y con una gran calidad humana, que muchos pensarán que en estos menesteres eso no es importante, pero os aseguro que sí lo es.
    Desear que el equipo comience a ganar a tiro de YA.
    En cuanto pueda me apunto a alguno de esos momentos en directo que tenéis que seguro son muy interesantes.
    Abrazo para todos los zaragocistas y
    Hala Real Zaragoza.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Don Aníbal!
      Qué alegría leerte!
      No ha podido tener mejor tarjeta de presentación Torrecilla en este foro. Ojalá tenga suerte, porque la necesitamos con urgencia.
      Serás bienvenido en el primer Tercer Tiempo que puedas apuntarte!
      ABRAZO

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