21h. Movistar+ (Canal 49)

El colista Zaragoza recibe al Fuenlabrada entre la deriva deportiva y la vergüenza institucional

El Real Zaragoza de la Fundación 2032 -quizá aquélla con el nombre más optimista en la actualidad- avanza hacia su demolición con paso firme. Acaso en una de las semanas más sonrojantes que se recuerdan en los 88 años de historia de la entidad, el conjunto aragonés recibe al áspero y físico Fuenlabrada, descabezado deportivamente, sin dirección deportiva y sin encontrar un solo entrenador que se anime a sentarse en su banquillo, todavía teniendo que ser ocupado por Iván Martínez.

Como estaba escrito, porque no somos tantos y nos conocemos mucho, el fuego apenas llegó a la altura de Lalo Arantegui. Salida más que merecida, por el Frankenstein que nos ha diseñado esta temporada, por otra parte. Nada cambiará nunca en los pisos superiores mientras estemos en manos de quienes estamos. Y se sabe que no tienen ninguna intención de que lo dejemos de estar, ni cuando sea demasiado tarde. Hace ya rato que lo es, me temo. Mientras tanto, encaminan el traspaso de Francho al Real Madrid por tres millones de euros. Pasamos al siguiente nivel: ya no se vende para asegurar la viabilidad una temporada más, sino para generar unos ingresos que permitan fichar en enero y tratar de salvar ésta.

El zaragocismo parece haber despertado y ya nadie se cree lo que, durante casi una década, se instaló como discurso oficial. Si en algún momento se trató de un rescate, lleva tiempo pareciendo un secuestro. No hemos estado demasiado rápidos jugando al quién es quién, reconozcámoslo, pero tampoco es sencillo cuando casi todas las voces que informan nos han pretendido convencer de lo contrario. Bastaba con creer que, sin Agapito, ya nunca más habría nadie con la pata de palo dentro del barco.

Casi nadie quiere venir a la escombrera en la que nos han convertido y a los valientes que se ofrecen, se les tuerce el gesto. Como si estuviéramos para elegir… Quizá el Consejo crea que todavía lo está y por eso le cuesta permitir el acceso de César Sánchez al club. Porque César, además del criterio deportivo que pueda aportar y del tentáculo de la empresa de representación AC Talent (Arturo Canales, con Pedro Herrera de colaborador) que le acompañaría, supondría dejar la puerta abierta a la entrada, progresiva y creciente, de Ander Herrera en la institución y ahí la beneficiosa vida de unos cuantos quedaría amenazada. Si seguimos con vida para entonces, claro.

También nos ha parecido poco el Mono Burgos. Es muy posible que nos falten espejos por casa y aún nos creamos lo que hace tiempo que no somos. En el muy reservado pronóstico que vivimos, necesitamos un entrenador que desfibrile y que sea un pararrayos. Que sea capaz de absorber toda la electricidad del ambiente y resucite a un vestuario sin apenas constantes vitales. Ese perfil lo cumple Burgos, mucho más que Jémez, que va con las planchas cardiacas en una mano y con la dinamita en la otra. Y también se ajustan los tres técnicos cuyos nombres parece que ni se contemplan: Víctor Muñoz, Javier Aguirre y Gustavo Poyet. Es muy probable que Aguirre firme en las próximas horas por el Monterrey de su país, y es muy posible que Iribarren y Cuartero anden escasos de valor para hacerle una propuesta a Muñoz. Es una lástima, porque Muñoz, además de no decir nunca que no al Zaragoza, también le diría que sí.

Lalo y Barba han sido los únicos en salir desde la última derrota, la sexta consecutiva. Quizá ahora piensen en haber tomado alguna decisión distinta durante septiembre, como la escasa apuesta por futbolistas expertos en la categoría -Castellón, Cartagena, Ponferradina, Sabadell tienen unos cuantos… No hace falta irse a los equipos más poderosos-, y más en una temporada donde ya ibas a apostar por la juventud de tu propia cantera; o como idear las salidas de Kagawa, Clemente y Lasure, la semana previa al inicio de la competición, acortando una plantilla que se sabía que debía jugar ¡19 partidos antes de Navidad, en menos de tres meses! De su elección de entrenadores no diremos más, porque ya se ha dicho todo.

Dos partidos después, Iván sigue siendo el entrenador del Real Zaragoza, por notoria incomparecencia de voluntarios. Veremos si, en lo que debería ser su canto del cisne, recupera la conexión con aquel primer discurso en el que aseguró que su prioridad era aumentar las llegadas al área rival. Cinco encuentros más tarde, visitó con cinco defensas y tres mediocentros al Castellón: el peor local y segundo menor goleador de la categoría. Bastará con aplicarse la receta que dedicó a sus jugadores en alguna sala de prensa: querer es poder. Quien todavía no puede volver a la convocatoria es Atienza, mientras que regresa Javi Ros de su permiso de paternidad tan poco conveniente para el resto. Con el positivo sobre la hora del Fuenlabrada en julio, empezó una locura insana de calendario que aún purgamos… Debuta en la citación Carbonell, aceite extra para una delantera con poco aliño y menos gol.

📷Alfonso Reyes

El posible 11 de Iván

Deja un comentario

Ir arriba