El Zaragoza compite con dignidad en casa del coco... y espera a Víctor con 40 puntos por sumar

📷 Archivo Alfonso Reyes

Víctor Fernández va a aterrizar en las próximas horas en un Real Zaragoza, empatado con el colista, con diez míseros puntos tras disputarse el primer tercio del campeonato -ocho ganados en el campo-, y con la innegociable necesidad de sumar un mínimo de 40 en las 28 jornadas restantes. Casi un punto y medio por encuentro si no me traicionan mis rústicos conocimientos matemáticos.

Queda activada, desde ya, la cuenta de la salvación.  Una salvación que no puede ser más panorámica. porque perder aquí la categoría sería perderlo todo. Activarla antes de diciembre, habla por sí solo del desafío que espera y, aún más, del estado de descomposición que ventila la entidad. Urgen otras manos, otras mentes y otros bolsillos. Se necesitan ya y, sin duda, se necesitará profundizar en ello en junio, en el feliz caso de que se haya acudido a tiempo al rescate en esta emergencia.

Iván dejará de ser entrenador del Real Zaragoza en las próximas horas -igual que Lalo Arantegui, director deportivo-, salvo giro copernicano, y lo hará tras firmar un partido donde se le compitió con notable dignidad al Espanyol en su propio estadio durante 70 minutos y, por momentos, hasta pareció no estar lejos de protagonizar la sorpresa de la jornada. Del mes. Una acción abrasiva de Óscar Gil abrió el marcador y la montaña pasó a ser un Everest.

La alineación de hoy había que diseñarla en una curiosa frontera. Se daría por descontado que un entrenador, que fuera a continuar en su cargo las dos próximas semanas, hiciese raíces cuadradas para calcular los esfuerzos ya acumulados y los que siguen de inmediato: cuatro partidos más en los próximos 14 días… Pero no era el caso, porque Iván podía intuirse más fuera que dentro, incluso en el muy improbable caso de gritar victoria en Cornellá.

Había curiosidad -en mí, al menos- por comprobar el once y por si atendía al futuro próximo de la plantilla, en materia de salud, cuando el suyo estaba casi sentenciado. Hay jugadores con demasiados kilómetros en los músculos (Guitián, Chavarría, Eguaras, Francho…) y otros, como Narváez, que directamente terminan cada choque rozando la lesión. Protegió al colombiano, aunque salió en los 20 minutos finales, nada más adelantarse el Espanyol. Todos los demás fueron de la partida.

Puede argumentarse -con indudable criterio- que, entre lesiones y momentos propios, es casi imposible proponer rotaciones masivas. Lo es, sin duda, si apuestas por alinear a tres centrales, ya que la plantilla sólo ofrece tres disponibles hasta que se recupere Atienza… Ahí se perdió una ocasión para evitarle a Jair un tercer partido en una semana o para darle un moscoso a Guitián, que viene jugándolo todo desde el inicio de la segunda mitad en Leganés: hace una decena de partidos, me atrevo a calcular sin comprobarlo… Ojalá sigan resistiendo el maratón que todavía queda, aunque lo normal es que pronto sean golpeados por el señor del mazo.

También empieza a preocupar la acumulación de esfuerzos de Chavarría, de fútbol más alegre y filoso como carrilero, aunque su erosión es asintomática, porque termina cada partido con la entereza y vitalidad de quien aún jugaría una tercera parte. A Francho sí se le advierte ya el desgaste: le costó hacer pie tras el descanso. Hablamos de un chico que, desde que Baraja se dio cuenta de que estaba en la plantilla, apenas se ha perdido algún minuto y está en su amanecer en el fútbol profesional. Hoy hubiera sido una buena ocasión para que respirara y, de paso, hacerle un guiño al olvidado Buyla.

La realidad es que el Real Zaragoza se acomodó mejor de lo esperado al 5-3-2 propuesto, adelantando la línea de tres centrales a la altura donde jugaron los tres centrocampistas centrales contra el Rayo… Y ayudando Zapater y Francho, mientras les dio el fondo físico, a la presión de la inesperada dupla atacante: Azón y Fernández.

La pareja no se ordena así por un mero criterio alfabético, sino porque el juvenil jugó un partido mayor. Incluso con un tobillo magullado, que terminó obligándole a pedir el cambio, su cocción en el primer equipo acelera a mayor velocidad de la prevista. Salta y encuentra, choca y gana, va y vuelve. Marcó un gol, anulado por fuera de juego previo de Fernández, y ocupó la banda izquierda durante la segunda mitad, cuando el Zaragoza se ordenó en un 5-4-1 mientras el marcador seguía empate a cero.

Zapater aportó rebeldía sin balón y protagonizó algún robo, por sostener la presión al rival, que ayudó a sentirse a una distancia asumible de Diego López. Un error en la salida del guardameta gallego fue anticipada por el propio Zapater, en el área rival, y sólo el ansia le hizo conectar demasiado pronto con Azón, en fuera de juego. Nada más hacerlo, lo supo. Y todos nos tapamos la cara -desesperados- con él.

El Toro, al que se le aprecia voluntad y le exuda la desconfianza, como si se intuyera perdedor en cada acción antes de que se resuelva, remató levemente un buen centro de Tejero, tras una mejor combinación del equipo desde banda contraria. De las mejores de esta famélica temporada, sin duda. Melendo encontró a Pedrosa, para exigir a Cristian por primera vez, y, minutos más tarde, Jair despejó desordenado, De Tomás recibió en la frontal y obligó a Álvarez -más seguro en los balones aéreos que en los dos últimos partidos, por cierto- a una parada de sobresaliente mérito, muy abajo, en un disparo que buscaba su poste derecho.

Vicente Moreno quitó explosividad y añadió talento. El joven Melamed entró por Wu Lei y el Zaragoza empezó a descoserse, coincidiendo con que la caída física de Francho y Zapater le impidió ser tan punzante e impermeable en esa zona como durante la hora inicial. Pese a ello, seguía sin perderle la cara al duelo. Chavarría, cuyos recursos ofensivos piden que no vuelva al lateral, seguía exigiendo al sufriente y áspero Óscar Gil.

Gil pasó de proyecto de villano a héroe: le puso fe a un balón sin dueño, que había llegado a la frontal del Zaragoza tras un robo de David López, y fue a disputarlo con la severidad del que sabe que el defensa rival puede guardarse algo para evitar el penalti. Eso hizo el exprimido Guitián, mientras Chavarría fue superado en la maniobra siguiente y Cristian nada pudo hacer ante un disparo a quemarropa. 1-0, justo cuando al Espanyol se le podían empezar a acumular los nervios.

El equipo no se rindió y siguió compitiendo, ya con Zanimacchia, Narváez y Bermejo en el campo. Pero Melamed encontró el acceso de Darder al área y éste bailó a Jair, con un golpe de cintura de una categoría superior, para encontrar la red aragonesa por segunda ocasión. Debutó Rai y le sobró tiempo, en apenas unos minutos, para generar peligro, aunque fue con un remate de cabeza que no parece en el catálogo de sus principales virtudes. Ojalá le lleguen más oportunidades e incluyan más minutos.

Pocos imaginaban un marcador distinto, acaso algo más abultado si la tarde mostraba su peor cara… Si bien, las señales de vida que se emitieron son esperanzadores y quizá desautoricen los ecos que alertaban de un vestuario fragmentado. Ojalá baste con Víctor para salvarnos la vida, ésa debe ser nuestra única preocupación durante los decisivos próximos seis meses, pero va a ser necesaria una refundación interna de extraordinarias dimensiones para construir el futuro. O, más pronto que tarde, nos quedaremos sin presente.

Espanyol: Diego López; Óscar Gil, Lluís López, Cabrera, Pedrosa; David López, Fran Mérida (Darder, 70); Embarba (Puado, 81), Melendo (Keidi Bare, 81), Wu Lei (Melamed, 64); y De Tomás.

Real Zaragoza: Cristian Alvarez; Tejero, Francés, Jair, Guitián (Raí Nascimento, 83), Chavarría; Eguaras, Francho (Javi Ros, 83), Zapater (Bermejo, 72); Iván Azón (Zanimacchia, 67) y Gabriel Fernández (Narváez, 72).

Árbitro: Pulido Santana (Canario). Amonestó a Lluís López (45), David López (46), Francho (50) y Embarba (77).

Goles: -0, min. 68: Óscar Gil. 2-0, min. 82: Darder.

Incidencias: Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de Liga, disputado en el estadio de Cornellá-El Prat, a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

2 comentarios en “Jornada 15. Liga Smartbank. ESPANYOL 2- REAL ZARAGOZA 0. El Zaragoza compite con dignidad en casa del coco… y espera a Víctor con 40 puntos por sumar”

  1. Otra crónica desde la tristeza y acertada como siempre. Ayer se rozó un poco la inconsciencia aguantando a jugadores que se podían romper y otros que no tenían fuelle… En el minuto 55 Francho y Eguaras deberían haber sido cambiados… yo presionó más desde mi sillón al jugador que pasa cerca de Eguaras que él mismo… en fin… suerte para la siguiente crónica y que sea victoriosa.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      Gracias por el mensaje y hasta por leer la crónica. Está siendo demasiado duro para todos este inicio de temporada…
      Creo que se viene haciendo una pésima gestión de la plantilla desde que Lalo decidió prescindir de Clemente y de Lasure -ya ni hablemos de Kagawa-, cuando se sabía que venían 19 partidos en ¡tres meses!
      Baraja decidió intentar salvarse fundiendo a un elevado número de insustituibles, pese a sucederse tres o cuatro semanas jugando miércoles y domingo. E Iván, con algún tacto más, no se ha desviado mucho de esa línea.
      Ayer, si nos centramos en el planteamiento, fue un acierto si sólo atiendes al partido y puede que no lo haya sido tanto si levantas la mirada, valoras los esfuerzos que acumulas y prevés los que quedan: cinco partidos más (y uno de Copa, seis) en 20 días.
      Visitar al Espanyol le cabe jugar con tres centrales, pero estás utilizando los tres disponibles y dos de ellos, Guitián y Jair,disputaban su tercero, completo y consecutivo, en una semana.
      Chavarría, Francho y Eguaras pueden estar cerca de la implosión también.
      Seguro que no es fácil, y menos sabiendo que puede ser tu último partido en el banquillo, pero ayer era un partido para hacer 9-11 rotaciones y oxigenar a tus habituales titulares para Castellón y Fuenlabrada, protegiéndoles además de que se sumen pronto a una lista de lesionados que no se cierra.
      Eguaras me desesperaba cuando la mayoría besaba por donde pisaba. Ahora que no convence a casi nadie, a mi me parece casi insustituible. Me revisaré la vista, lo prometo
      Abrazo

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