El Real Zaragoza pierde como sólo se hace en el patio del colegio y la Segunda B ya da escalofríos

📷Archivo Alfonso Reyes

El Real Zaragoza avanza decidido en su caída vertical hacia la Segunda B, que seguramente resultaría fatal, tras sumar su tercera derrota consecutiva y acumular, en esta deplorable temporada, ya seis en 12 partidos… Dos puntos sumados de los últimos 15 posibles; tres de 27, si se quiere abrir el foco al momento en el que el equipo se empezó a despeñar en la clasificación… La guadaña del descenso nos mira fijamente.

Iván busca y propone, con excesos innecesarios y acierto dispar, pero hace tiempo que todo es mucho más profundo que un entrenador nuevo o un sistema diferente. Quizá Lalo esté empezando a notar algún cosquilleo nervioso, cuando hace semanas que debería estar tiritando por el falso picasso que ha pintado. Y puede que la propiedad presente las próximas cuentas en Torrero, donde celebraremos haber reducido la deuda a, por ejemplo, 69 millones de euros. O incluso menos. Todo un éxito, lástima que no habremos sobrevivido para contarlo. Menos Cuartero, claro: él nos enterrará a todos.

Ponferrada se sentía un partido bisagra, donde un triunfo parecía básico para cambiar esta dinámica suicida y respirar algo de oxígeno ante la nueva tormenta que se acerca. Cuando Narváez celebró un muy buen disparo nada más empezar la segunda mitad y el conjunto aragonés se ilusionaba con encarrilar un triunfo, dos nuevos saques de esquina al primer palo -como el gol del empate del Oviedo- fueron un enigma irresoluble: el primero para Cristián, en un error mayúsculo, y el segundo… para la reunión de escolares a los que, en un exceso irresponsable, estamos confiando nuestro destino.

La cantera -sin ponerle el cartel de ‘en venta’ nada más llegar al primer equipo, a poder ser- es clave en nuestra viabilidad y rehabilitación como club, pero acelerar su cocción sólo servirá para que el fútbol profesional los devore crudos. Y, además, les hagamos pasar el trago de soportar el peso de nuestros posibles últimos meses… Todos hemos sido adolescentes y diría que ninguno hemos estado preparados para tener que jugarnos la vida entonces, cuando la madurez está todavía en cuarto creciente.

Claro que deben ser tenidos en cuenta. Francho debutó demasiado tarde, de hecho, y tiene que seguir siendo importante en el centro del campo; pero se nos nubla la razón cuando se nos aprieta el cachirulo e inflama el pectoral -a veces, incluso sin estimulantes líquidos- aplaudiendo la última convocatoria de Iván, porque no se casa con nadie y porque nos parece una decisión más conveniente que evitable que el Toro Fernández no vaya convocado…

El Toro está de horror y quizá lo sea, pero te estás lesionando gratuitamente si, aún en noviembre, te haces el estupendo y renuncias a convocarlo. Es posible que no haya entrenado de la mejor manera esta semana, por lo que se ha deslizado,  pero, salvo indisciplina manifiesta, somos tan poco… que nos necesitamos todos. Aunque sea para ver el partido completo sin calentar hasta que no mejores tu nivel. Pero sin señalarnos ni reducirnos a falta de tantos partidos hasta enero. Porque sólo lo harás si te sientes parte del grupo. Por mal que estés, por mejorable que seas.

Lo cierto es que si ahí vamos a poner el criterio -en lo buenos o no que somos-, estamos para viajar en microbús y sobrarían plazas. Tampoco se entendió aquella declaración sobre Vuckic, que quiso ser elogiosa y terminó arqueando las cejas de los oídos atentos: “Me ciño al interés que ha mostrado en volver cuanto antes. Que venga sin dormir, te demuestra que es una persona implicada y que tiene claro lo que quiere ser. Esperaba otra cosa de él y me ha demostrado todo lo contrario», dijo el técnico el viernes. ¿Esperaba otra cosa de él?

El Real Zaragoza en El Toralín arrancó con la personalidad que frecuenta en los primeros compases y, como si fuera un trastorno del que le resulta imposible escapar, volvió a palidecer mediada la primera mitad. Si un partido de fútbol durase 30 minutos, tendríamos la sensación de ser un equipo potente en la categoría, al que sólo se le resiste el gol. Como se alarga siempre una hora más, ahí nos damos cuenta de todas las miserias que nos azotan.

El plan inicial reunió a Narváez y a Zanimacchia, en una pareja de dos falsos nueves, con Bermejo de menguante conector; Francho algo escorado a banda derecha, para acolchar el regreso de Vigaray, y James, llenando de sentido táctico y responsabilidad defensiva, un carril zurdo al que Chavarría da brillo con sus incursiones, pero afea con sus frecuentes patinazos conceptuales sin balón.

El pleito parecía librarse en si Guitián y Jair eran capaces de encontrar a Eguaras, James o Francho, muy rodeados por una concentración de rivales, para progresar el juego con finura o tenían que ser ellos quienes se animaran a conectar con la delantera, sin más estaciones intermedias. Hubo de todo. James vivió sus mejores minutos y alimentó el vuelo de Chavarría. Lástima que Narváez -tu mejor y casi único rematador anoche- también caía por esa zona y nunca pudo atacar los centros zurdos que se sirvieron desde línea de fondo.

Sí lo hizo nada más arrancar la segunda mitad, cuando Ríos Reina cruzó imprudente un pase lateral en la frontal de su área y el colombiano anticipó para largar un derechazo, con la rosca exacta, para entrar pegado al palo izquierdo de Caro. Si tu goleador consigue alejarse del balón mientras tu ataque progresa, es más probable que termine por acercarse al gol.

Ahí el Zaragoza, sin balón, se ordenaba en un 4-4-2, con Bermejo arriba, James en izquierda y Zanimacchia en derecha. Y la Ponferradina, ya hacía rato con Yuri -entró mediada la primera mitad tras un choque de cabezas entre Jair y Kaxe-, buscó servirle centros picantes abusando de la espalda del italiano. Cristian ya dio alguna muestra de que no era su mejor noche midiendo balones aéreos.

Iván reaccionó y pasó a un plausible 4-5-1, para protegerse y jugar con el marcador y el tiempo. Pero el relato decidió dar un giro copernicano y, nada más ingresar Larra y el debutante Sola, por Bermejo y Zanimacchia, Ríos Reina se redimió con un saque de esquina cerrado a la perfección al primer palo, donde Cristian cometió el mayor error que se le recuerda en la portería aragonesa. Unos minutos después supo negarle un disparo de gol a Yuri, en una parada descomunal.

El empate colisionó con una reestructuración imaginada para convivir con el 0-1 favorable. Había que deshacer parte de lo hecho, añadiendo quizá un delantero por un mediocentro, pero la maniobra no era sencilla. Hubiera servido, mientras tanto, permutar a Sola por Chavarría, para potenciar su ansia ofensiva, y, sobre todo, cambiar el plan defensivo en los córners en contra donde, después de haber comprobado cómo la Ponferradina le calcó la idea al Oviedo, volvimos a defender un envío cerrado -de nuevo de Ríos Reina- apenas con los jóvenes Francho y Sola. Romera les madrugó la merienda, antes de que Eguaras intentara llegar en auxilio y el Zaragoza volvió a dejarse voltear un resultado a favor, esta vez en una escena más propia de un patio de colegio.

El aquelarre final, ya desesperado, incluyó la entrada de Vuckic y Azón por Vigaray y Eguaras, pasando a cerrar con tres centrales -Guitián, Jair y Sola-, los carriles para Larra y Chavarría; James de inopinado pivote defensivo y Francho tratando de conectar -lo lógico parecía lo contrario- con los tres delanteros. Casi nada ocurrió. El nuevo desastre ya se había perpetrado y el Real Zaragoza vuelve del Bierzo consolidado en posiciones de descenso y con la inquietante sensación de seguir sin encontrar una sola respuesta. Parece urgente que Adrián y Vuckic puedan jugar lo más posible, recuperar la dignidad del balón parado defensivo, seguir apostando por este trío de centrocampistas, rescatar a Buyla como activo, pedirle más profundidad al lateral derecho, administrar con sabiduría el tesoro de la juventud e insistir en soluciones sin señalarnos y vaciando las galeras que no sean por indisciplina.

Ponferradina: Caro; Paris, Pascanu, Manu Hernándo, Ríos Reina; Sielva, Elitim (Amo, 86); Pablo Valcarce (Romera, 46), Doncel (Gaspar, 86); Kaxe (Yuri, 32) y Curro (Larrea, 71).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray (Iván Azón, 82), Guitián, Jair, Chavarría; Eguaras (Vuckic, 82), Francho, Igbekeme, Bermejo (Sola, 59); Zanimacchia (Larrazabal, 59) y Narváez.

Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Manu Hernando (41), Pablo Valcarce (45), Curro (69), Sola (73) y Eguaras (81).

Goles: 0-1, min. 46: Narváez. 1-1, min. 61: Ríos Reina. 2-1, min. 77: Romera.

Incidencias: Partido correspondiente a la decimotercera jornada de Liga, disputado en el estadio de El Toralín, a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

4 comentarios en “Jornada 13. Liga Smartbank. PONFERRADINA 2- REAL ZARAGOZA 1. El Real Zaragoza pierde como sólo se hace en el patio del colegio y la Segunda B ya da escalofríos”

  1. Todo análisis táctico está muy bien, pero dudo mucho que el cuerpo técnico lo desgrane como lo haces tú. Más bien padece todo fruto de la improvisación. Ayer se dio LO DE SIEMPRE: 2 tiros a puerta. 1 de James flojito en la primera y el del gol. Y gracias. Con ese bagaje, cualquier explicación táctica carece de interés. ¿Sabes cuál es la media de disparos a puerta en los últimos diez partidos? Sin mirarlo, diría que está en esos 2. Ahora ves a ganar a nadie.
    Mención aparte merece dar entrada a un jugador como Larra… me ahorro los comentarios por no manchar la imagen del foro.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Abel!
      Gracias por el mensaje. Sinceramente, espero que el cuerpo técnico lo haga mucho más que yo (en esta crónica apenas he dedicado tiempo a ello, creo), o nos veremos abocados a los dos tiros a puerta de siempre.
      De aquí al miércoles podría servir una propuesta digna del fútbol profesional para la defensa de los saques de esquina y tratar de que tu rematador pueda atacar los centros de línea de fondo porque frecuente las zonas de ataque contrarias a la banda por la que se progresa.
      Larra está igual de pésimamente mal que el Toro. Para seguir siendo convocados y no darles un minuto hasta que, buscándose en cada entrenamiento, se terminen encontrando. Mientras, podríamos recuperar a Buyla del punto limpio en el que parece que lo hemos dejado y probar algún rato a Raí, no sea que sepa dar dos pases seguidos y, ya con eso, nos suponga una mejora.
      Un abrazo

  2. Y la manía de hacer cambios… ahora perjudica gravemente al juego, cinco cambios que haces por hacer la mayoría de las veces. El italiano estuvo trabajador durante la segunda parte, lo poco que estuvo, y lo cambias por Larra???? que si no fuera hijo de quién es estaría jugando en un tercera o regional preferente…
    Otro punto aparte es Eguaras, que puede hacerte un pase de calidad está claro pero también que está mas tieso que la mojama y no tiene recuperación defensiva, vuelve al trote cochinero… en fin… lo peor es que ya estamos enterrando al enfermo y todavía no está muerto, ¿o sí?

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      Yo creo que el equipo te pedía cambios, porque la Ponfe nos estaba comenzando a asediar y el 442 sin balón, especialmente en nuestra banda derecha, estaba siendo demasiado poroso. No fue mala idea acomodarse en un 451, pero el fútbol siempre tiene esos ángulos muertos en los que puedes recibir un gol unos minutos después de un cambio táctico y la segunda maniobra se hace ya muy complicada.
      No se entiende la elección de los primeros suplentes en salir, es cierto. Larra es una decepción continua y Sola representa un nuevo jugador del filial, fuera de la órbita del primer equipo en tu planificación deportiva, y que adelanta por la derecha a otros activos que vienes olvidando sistemáticamente, como Buyla y Rai, como los casos más palmarios en la actualidad. Quizá Tejero y Buyla hubieran sido unas apuestas más consistentes en el nuevo escenario que quisiste plantear.
      Eguaras suda mucho más de lo que corre y eso suele ser síntoma de estar lejos de tu mejor versión. Su tibieza en los repliegues, unido a las frecuentes desatenciones de Chavarría suelen ser una mezcla excesiva. Ayer James se aplicó defensivamente y suturó muchos conatos de hemorragia. Escoltado por Francho y James, debería ser su mejor contexto posible, pero debe ser mucho más influyente con balón o la ecuación sale negativa. Veremos si con una próxima estructura más sólida, con Adrián y Vuckic, le ayuda a recuperar un nivel mínimo o habrá que pensar otras fórmulas como, por ejemplo, ubicar a Francho de pivote y Adrián de interior.
      Queda mucho para el entierro, nadie ha muerto todavía.
      Abrazo grande

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