19hrs. Movistar+, canal 46

Un mermado Girona, con hasta ocho bajas, esconde una imprevista ocasión de despegue

La centrifugadora no cesa. Tercera semana consecutiva de esfuerzo en miércoles o jueves. El calendario se ha comprimido durante la segunda quincena de octubre, para recuperarle el paso a una temporada que arrancó varias fechas después de lo habitual. Y ahora les toca a Zaragoza y Girona, participantes en la última promoción de ascenso, seguir remando porque ellos no se sumaron a la liga vigente hasta la tercera jornada.

Se juega el duelo que debería haber abierto la campaña del conjunto aragonés, el pasado 12 de septiembre, si llevásemos la misma agenda de la mayoría. Ya sólo quedará recuperar el encuentro de la jornada 2, ante el Almería, y ahí sabremos el lugar exacto que nos corresponde en la tabla y recuperaremos una cadencia de partidos saludable para todos, especialmente para crecer a partir de poder acumular trabajo en entrenamientos.

Quizá estemos ante una oportunidad de despegue y no en la anunciada cuenta atrás para caer en una trituradora. Habrá que ir mejorando la propuesta, claro. La semana, tras los disgustos consecutivos de Sabadell y en Miranda, no daba ninguna buena impresión. Mallorca y Girona parecían dos monstruos excesivos para la esperanza de vida de Baraja en el banquillo; si bien, la llegada de este Girona, muy reducido por las ausencias, podría resultar un respirador para quien el empate ante el Mallorca no ha sido suficiente para salir de la UCI.

No alcanza con competir media hora y resistir la hora restante, por poderoso e intimidante que fuese el rival. No lo hace porque cualquier equipo de cierto calado, y aún más el que pretenda tener alguna mínima aspiración de algo notable durante su temporada, necesita ofrecer dos perfiles bien definidos. Y en este Real Zaragoza, su mitad ofensiva acostumbra a ser un lamento todavía: ni un gol a favor en los últimos cuatro partidos.

Desde estas líneas, llevamos insistiendo en una propuesta que no restaría solidez defensiva y multiplicaría las prestaciones asociativas y de ataque, por ajustarse a las características de una plantilla algo picassiana: por sus difíciles formas geométricas más que por la brillantez de su talento natural, por ahora… Si ese 4-3-2-1 explicado sigue sin ser considerado y apostamos por otro 4-4-2 en campo propio, que abandone a su suerte a sus dos delanteros, quizá Vuckic pueda hacer un trabajo, de ganar envíos aéreos y sujetar balones de espaldas, más adecuado que Toro Fernández.

El calendario, y hasta la agonía ya latente en sus últimas prestaciones, recomendaría un respiro para los innegociables Narváez, ya con un par de avisos musculares, y Chavarría. Incluso para Bermejo, quien no olvidemos que se pasó septiembre en la camilla del masajista. Ni hablar de Tejero y los centrales quienes, desde las lesiones de Vigaray y Jair, lo vienen jugando todo. Atendiendo a la jurisprudencia, no se esperan más de dos o tres cambios en el once. Esperemos terminar enteros la semana…

El Girona, de despegue tardío y con Stuani arrastrando molestias en rodilla, culminó una resistencia feroz el domingo en Almería, salvando un empate a cero pese a ser afectado con tres tarjetas rojas directas. El club catalán ha presentado alegaciones a Competición por las tres (Ramalho, Cristóforo y Monchu), para tratar de rescatar a alguno y armar un once sin tantas estrecheces. Si ninguna prospera, Francisco contará en su convocatoria con apenas dos centrales (Bernardo y Bueno) y sólo un mediocentro (Gumbau) para diseñar su habitual 4-4-2. Quizá sea cierto y estemos ante una oportunidad imprevista de despegue.

📷Alfonso Reyes

Posible 11 inicial

Deja un comentario

Ir arriba