REAL ZARAGOZA 3 – 0 LEGANÉS. Giuliano destapa el Ketchup (J.31)

GIULIANO DESTAPA EL KETCHUP

El Real Zaragoza golea al Leganés y se aleja del descenso, gracias a un primer tanto antológico de Simeone. El argentino batió la red rival diez partidos después y provocó el penalti que supuso el segundo -Vada-. Puche cerró el feliz marcador

🐾 Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Decía el delantero holandés Ruud Van Nistelrooy, autor de 345 tantos a lo largo de su brillante carrera, que los goles son como el Ketchup: «A veces no salen, por mucho que lo intentes, y luego vienen todos de golpe». Giuliano llevaba diez partidos peleado con el envase hasta que, pasada la media hora de juego, firmó una obra maestra, gritó gol con el alma y todos nos pusimos perdidamente felices de tomate. La comida podía esperar, la victoria no. Hacía tiempo que no se nos quedaba una tarde de domingo así de soleada.

La metáfora del Ketchup puede conjungarse también en primera persona del plural. El Real Zaragoza llevaba más de tres partidos reseco ante la portería contraria y la media hora inicial del encuentro dio más para la preocupación que para la ilusión: Simeone parecía bien contenido por los centrales visitantes, Bebé seguía con su mirada tubular y Vada no tomaba una decisión correcta desde la banda derecha. El Leganés nos escondía la pelota y parecíamos prepararnos para otras dos horas de agotador sufrimiento.

Escribá volvió a sorprender con el once. Jair, renovado esta semana y único central fijo en los planes del técnico, fue reservado contra todo pronóstico. El portugués sigue arrastrando alguna ligera molestia es su muslo izquierdo y se le dio descanso, apoyándose en la explicación futbolística de que la movilidad de los delanteros del Leganés podía recomendar una pareja como Lluis y Francés. El canterano recuperó una titularidad perdida desde el naufragio defensivo ante el Alavés y estuvo notable, como toda la línea.

Daría la impresión de que a quien mejor le ha venido la llegada de Bebé ha sido a Nieto, por más que cualquier día va a desdoblarle por banda con una bengala en la mano, a ver si así le pone una en profundidad… Una vez lo hizo y el aragonés ganó línea de fondo, para asistir a Puche y abrochar el marcador con el tercero. Pero el partido de Nieto ya venía siendo una cosa seria. Escribá ha decidido que es el mejor guardaespaldas del anárquico portugués y cada partido le da más la razón.

Cuando más lejos se veía la portería de Riesgo y algún silbido se dejaba caer desde la grada, llegó el gol más improbable de la temporada. Simeone entrenó la acción en Lugo para completarla ante el Leganés, con un grado de dificultad todavía mayor. Radiografiemos la maravilla. Giluano recibe entre líneas un pase vertical de Francés e inicia una conducción con derecha hacia su lado débil, es decir, hacia el favorable para un zurdo. Undabarrera y Cissé salen a su encuentro y dobla la esquina pasando entre ambos. El balón sale rebotado y conejea con efecto delante de Nyom y de Omeruo en la frontal. Ambos dudan y Simeone es el cobrador del frac de quien lo hace… Los deja atrás con un toque exacto y, ante la salida de Riesgo, aquí sí, lo supera con una vaselina de seda con la zurda.

Las manos a la cabeza que se llevó Giuliano nada más marcar, en su carrera desatada hacia el banderin de córner, es el mejor resumen de la acción y un absoluto acto de consciencia de lo imponente de su acción. El día que se homenajeó al doctor Villanueva por sus más de 30 años de servicio a a entidad, con varios de los más grandes acompañándolo en el palco, Simeone anotaba un tanto que no tantos hubieran sido capaces de firmar. Se nos viene a la cabeza uno, el Paquete Higuera, quizá porque será esta semana el protagonista de nuestro Palabras Mayores del mes de marzo.

El Leganés acusó el golpe, por contundente e imprevisto, pero alcanzó el descanso sin que el Zaragoza aprovechara su ligera conmoción. Sin cambios se reanudó una segunda parte en la que pronto Nieto lanzó en carrera a Simeone y éste trató de asistir a Vada, pero un central evita que Valentín se quede mano a mano con Riesgo. Quizá si lo hubiera intentado de primeras… Apenas cinco minutos más tarde, el ubicuo Giuliano condujo una contra fugaz por la otra banda, Omeruo tapó su asistencia a Puche y-¡desde el suelo!- llegó antes a un balón huérfano dentro del área, alcanzó la línea de fondo y su centro golpeó en la involuntaria mano del central Sergio.

El VAR estaba terminando de ver alguna serie, porque tardó varios minutos en confirmarle al árbitro que había una posible mano y que fuera a juzgarlo al monitor. Si es que las cosas son como dice el protocolo, porque da la impresión contraria: el VAR juzga y el árbitro se acerca a ver la jugada repetida como quien va a firmar un documento al notario. Penalti. Riesgo intenta estropear el punto fatídico, aquí no se le amonestó. Vada lo ejecuta de una manera más que imperfecta, el guadameta concede rechace y el argentino marca en esa acción continuada.

Quién sabe lo que hubiera ocurrido si el Real Zaragoza no encuentra su segundo gol en esta jugada, con media hora todavía por delante y un ánimo general todavía tan frágil. En el penalti estaba el triunfo y en el triunfo, una tranquilidad que llevaba varias semanas siéndonos esquiva. Idiakez intentó reaccionar dando entrada a Narváez -recibido con división de opiniones- y a Karrikaburu, mientras que Escribá reaccionó con Alarcón y Bermejo por el tocado –Grau– y el amonestado Vada.

Apenas se puede valorar el efecto de los cambios en ninguno de los dos equipos -si bien Alarcón cuajó unos minutos muy apreciables-, porque enseguida Puche anticipó en el primer palo el tenso centro de Nieto y marcar un tres a cero que le sacaba los títulos de crédito a la película. Si había alguna mínima esperanza para el Leganés, Cristian le puso el pecho a un disparo a quemarropa de Arnaiz y ya todo fue una feliz espera hasta el triple pitido final. Volvió a tener minutos Pau Sans, quien se topó con Omeruo, y Eugeni frotó la lámpara de nuevo, quedándose con ganas de que le llegara aquel último balón para hacer el cuarto. Tuvimos que jugar a la hora de comer para que el Ketchup saliera. Gracias, Giuliano, por insistir hasta destaparlo.

REAL ZARAGOZA: Cristian Alvarez; Luna, Francés, Lluís López, Nieto; Vada (Bermejo, m.68), Zapater, Jaume Grau (Alarcón, m.68), Bebé (Larrazábal, m.84); Puche (Pau Sans, m.78) y Giuliano Simeone (Eugeni, m.84).

LEGANÉS: Riesgo; Nyom, Omeruo, Sergio González; Cissé, Rubén Pardo (Gaku, m.74), Undabarrena (Narváez, m.65), Miramón; Raba (Fede Vico, m.74), Juan Muñoz (Karrikaburu, m.65) y Arnáiz (Qasmi, m.84).

ÁRBITRO: 1-0. M.35. Giuliano Simeone; 2-0. M.58. Vada; 3-0. M.66. Puche.

GOLES: García Verdura (Comité Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a Vada, Zapater y Alarcón, del Real Zaragoza.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la trigésimo primera jornada de Liga, disputado en La Romareda. 18.000 espectadores. Se le entregó la insignia de oro y brillantes a Jesús Villanueva, que fuera médico del Real Zaragoza durante 33 años. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo del fallecimiento de José Ramón Irusquieta, exjugador del Real Zaragoza.

2 comentarios en “REAL ZARAGOZA 3 – 0 LEGANÉS. Giuliano destapa el Ketchup (J.31)”

    1. Javier Hernández Aguirán

      No se me ocurren muchas más explicaciones, Luis, si de verdad el protocolo es como dicen (el VAR advierte y el árbitro decide yendo al monitor) y no al reves… 😉

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