El tuerto no nos quita ojo

El Real Zaragoza, en una Romareda imponente y muy mejorado con la entrada de Giménez por Mesa, yerra un penalti y da dos postes ante un Huesca algo superior antes del descanso

✍️Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

El surfista y el autónomo saben que su trabajo consiste en insistir en lo bueno que hacen, creyendo sin decaer, mientras llega una ola buena. Porque siempre termina llegando, aunque algunas esperas se hagan eternas y susurren al oído que abandones. Las victorias aparecerán y las surfearemos felices, más pronto que tarde, si resistimos la tentación de rompernos la tabla en la cabeza por pura impaciencia. Llevamos nueve temporadas en Segunda como para arrancarnos la piel a tiras después de nueve jornadas…  Después de estas nueve jornadas de fútbol ilusionante, además. Éste es el cruce de caminos que va a marcar la temporada y éste es el desafío colectivo, periodismo mediante: resistir hasta vencer, porque -ya lo dijo don Camilo- resistir es vencer. 

Mientras unos miran la clasificación y reúnen datos para un suicidio colectivo, Leonsepia ve que el equipo no se rinde y que su afición no lo abandona. Al contrario, cada partido afianza más un matrimonio emocionante. Claro que cada jornada sin vencer erosiona las certezas hasta de los espíritus más constructivos, pero ya son nueve los rivales a los que se ha enfrentado el Real Zaragoza esta temporada y todavía está por aparecer el primero que demuestre ser superior. No todo puede reducirse a la mala suerte, y los próximos párrafos de esta crónica se adentrarán en un intento de explicación futbolística de lo ocurrido, pero está claro que la fortuna no ve los partidos con la camiseta del león puesta. Anoche ni siquiera sirvió tocar madera -en dos ocasiones se hizo- para escapar de la mirada de un tuerto, que no nos quita ojo. No se lo quitemos a este equipo, es la recomendación de la casa, y en mayo veremos dónde estamos todos.

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JIM sorprendió sin acertar con Nano Mesa de nueve, dejando tanto a Giménez como a Azón en el banquillo, cuando la duda estaba en saber quién de los dos sería el delantero titular. Decimos que no lo hizo, aunque el canario estuvo intenso y esforzado, porque su mejor posición parece claro que es la de punta por derecha y porque el Real Zaragoza sufrió la ausencia de una referencia arriba, que estructurara sus ataques y diera una salida directa al inicio del juego desde la línea defensiva. Sin ese desahogo, Cristian sólo podía poner la pelota en juego en corto, el Huesca presionaba arriba y fue complicando un mejor inicio local hasta parecer gobernador del primer tiempo, al menos, en cuanto a la gravedad de sus ocasiones.

Una acción messiniana de Joaquín en el área local a los siete minutos encontró sólo la respuesta final de Cristian, quien tuvo que desafiar a la ley de la gravedad para negarle más de un gol olímpico a Marc Mateu y a su endemoniada zurda en los saques de esquina. El Real Zaragoza también golpeó en este primer acto, aunque de manera más tímida y afectado en su fútbol por la permisividad arbitral. El Huesca se encontró con el colegiado perfecto para su plan sin balón: ir a robar y si no se recupera, que el rival no me supere. A los cinco minutos ya debió ver dos tarjetas amarillas, pero el reglamento no escrito dice que no conviene enseñarlas tan pronto -según a quién y dónde- y tardaron 20 minutos y alguna ocasión merecedora más hasta que el francés Miguel pasó por ahí y vio la primera.

Buffarini se pasó el partido rascando casi toda la anatomía de Narváez. Se diría que quiso intimidarlo desde el primer minuto o, en un trabajo más a largo plazo, terminar desesperándolo. Pero el colombiano, a quien cuesta imaginarlo como titular el sábado en La Rosaleda ante la paliza recibida, es toro bravo y se crece con el castigo. Una vez sí estuvo cerca de perder los nervios, pero su autocontrol durante todo el encuentro le convalida el título de monitor de yoga para cuando se retire. Buffarini acabo el choque sin ver siquiera una amarilla… Para bufar y no echar gota.

Decir que el equipo no echó de menos a Francés -su presencia y su liderazgo defensivo- roza el atrevimiento; pero Lluis superó un inicio algo titubeante para completar una actuación con la solidez que sólo había mostrado ante el Cartagena. A Francho, a esa tercera figura que alicata el centro del campo y permite al equipo protegerse en defensa y proyectarse en ataque, sí se le extrañó. Especialmente, durante una primera mitad en la que Vada trató de hacer de interior en un 4141 y, además de alejarse de su zona de mayor influencia -la mediapunta-, el Huesca detectó su poco rigurosa espalda como la zona en la que reunir talento y proyectar emboscadas. En una de ellas, Pitta llegó hasta línea de fondo y Jair tuvo que conceder córner; en otra, Joaquín disparó desde la frontal, el balón desvió su trayectoria tras toparse con Chavarría, y el larguero quiso que la parábola descendente no superara a Cristian y supusiera el 0-1.

El Real Zaragoza, no se sabe si de manera premeditada u obligado por algún desajuste táctico de una alineación imperfecta, mostró por momentos una nueva piel que no desentonó. Cedió la posesión al Huesca, se ordenó en campo propio y quiso lastimar desde el robo y la velocidad de los puntas; pero siempre faltó un pase último preciso, un centro final exacto o un fuera de juego evitable. Mesa no pudo contener sus ganas dentro del área y remató, en posición adelantada, una ocasión que debió tener a un habilitado Bermejo en la definición.

El equipo pedía a gritos al descanso la figura de un nueve y pasar a un 4231, con Zapater junto a Eguaras y Vada de enganche. Quizá obligado por una herida en el empeine de Nano Mesa, que tuvo que ser reparada con puntos de sutura en el descanso, JIM apostó por Álvaro Giménez y el Real Zaragoza floreció en la segunda mitad. El impacto de Giménez -desafortunado protagonista final- fue inmediato: ganó los primeros envíos aéreos, permitó a sus compañeros iniciar las ofensivas desde campo contrario y rebajó la presión arriba del Huesca, porque ahora ya había una amenaza a la espalda que había que contener… A todo eso, le sumó un cabezazo de nivel, a centro de Chavarría, que Andrés desvió con apuros a saque de esquina.

Eguaras encontró un zapatazo desde la frontal en la acción posterior y el Huesca, pese a la salida del requerido Salvador por Seoane, se veía desbordado; apenas reducido a contras ocasionales aunque peligrosas, como una que Mikel Rico no supo hacer de Mikel Rico y remató fuera con todo a favor… El dominio local fue incontestable hasta el minuto 70, cuando Pulido atropelló a Giménez y el delantero rozó el nocaut… Unos instantes antes había iniciado su tormentosa relación con el poste derecho de Andrés, rematando con mérito y zurda un nuevo servicio de Chavarría.

El impacto le sentó mejor a Pulido, quien se adentró hasta el area pequeña adversaria en una acción posterior y sólo la resistencia colectiva permitió que Cristian se hiciera con el balón. Le sentó mejor que al Real Zaragoza en conjunto, que entró en un cierto páramo y ahí JIM volvió a sorprender dando entrada a Igbekeme -quien no jugaba desde la tercera jornada contra el Cartagena- por Vada; cuando Adrián -sin tocar nada-, Azón -pasando a un 424- o Borja Sainz -centrando a Bermejo– parecían alternativas más probables.

Sainz terminó por no salir, ya que una sobrecarga en el aductor de Eguaras obligó a sustituirlo por Petrovic, sobre el minuto 90. Al mismo tiempo, sin entenderse lo tardío de su ingreso, entraron Azón y Adrián para poder hacer entre poco y nada. En la gestión de los delanteros está desconcertando JIM desde que optó por jugar sin nueve -sin motivo aparente- durante la segunda parte en Lugo. Y en la de Adrián, también: nunca un jugador tan poco efervescente jugó tantos minutos finales. La impresión es que o no juega o, al menos, le concedes 25 minutos para que su fútbol pueda influir. Se escribe desde el ventajismo, pero con Adrián en el campo, como sustituto de Vada, el penalti que provocó y desaprovechó Giménez en el 83 hubiera encontrado al mejor especialista del que disponemos.

No lo ejecutó mal Giménez, a quien un torpe defensor atropelló cuando tenía la pierna izquierda dentro del área oscense. Estuvo en todo lo bueno del Real Zaragoza en la segunda parte y demostró personalidad asumiendo un disparo que nos liberaba de muchos grilletes aún vigentes. Pero el tuerto sigue sin pestañear… Quizá arriesgó demasiado en la elección de por dónde marcar: se exigió una precisión quirúrgica, que casi tuvo, cuando era difícil de imaginar que Andrés se quedase quieto, en el centro de su portería, a esas alturas de choque y de adrenalina. Sexto partido consecutivo sin perder -también sin ganar, pero eso ya lo leerán y oirán sin desmayo estos días-, segundo partido consecutivo sin encajar gol y noveno equipo -en nueve jornadas- que no se muestra superior. Los agoreros dicen que no va a llegar la ola buena nunca y hasta que nos ahogaremos esperándola. Surfistas y autónomos, como le ocurre a este Real Zaragoza y a su afición, seguimos creyendo en todo lo bueno que hacemos: sabemos que resistir es vencer.

REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Gámez, Lluís López, Jair, Chavarría; Eguaras (Petrovic, 91), Zapater (Adrián González, 91); Bermejo (Azón, 91), Vada (Igbekeme, 76); Nano (Álvaro Giménez, 46) y Narváez.

SD HUESCA: Andrés Fernández; Buffarini, Pulido, Ignasi Miquel, Florian Miguel (Nwakali, 86); Mikel Rico, Seoane (Cristian Salvador, 46); Joaquín (Ferreiro, 69), Mateu; Escriche y Pitta (Gaich, 90).

ÁRBITRO: Hernández Maeso (Com Extremeño). Amonestó a Florian Miguel (22), Escriche (33), Bermejo (44), Pitta (84) y Zapater (89)

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la novena jornada de Liga, disputado en La Romareda. 27.500 espectadores.

6 comentarios en “Jornada 9. REAL ZARAGOZA 0- SD HUESCA 0. El tuerto no nos quita ojo”

  1. Totalmente de acuerdo Javier con tu crónica, especialmente en el tema de intimidación del Huesca, un árbitro debería no ser tan permisivo con los continuos derribos de nuestros jugadores, especialmente después de dar el pase en las contras y ser derribados para que no puedan continuar metidos en la jugada, con un par de tarjetas más hubiera salido muy beneficiado el espectáculo. Y eso, habría que preguntarle al mexicano, creo que forma parte de la táctica.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Carmelo!
      El plan fue ése y la permisividad del árbitro ayudó a que fuera a más. El caso de Buffarini y su acoso permanente sobre Narváez, terminando el partido sin amarilla, fue el caso paradigmático de lo que comentamos. Algo, mucho, estará haciendo este Zaragoza bien cuando se sabe que si no cortocircuitas su fútbol, vas a terminar sufriendo, por muy candidato al ascenso final que seas.
      Sigamos

  2. Bueno Narváez tiene asegurado su posterior trabajo… pediremos hora en su academia de yoga.
    Lamentable el departamento de marketing del Real Zaragoza así como la directiva, cuanto tienen que aprender del Huesca…
    Respecto al equipo menos mal a leonsepia.com porque pronto empezará campaña contra JIM, si no lo han hecho ya, en los medios afines al «poder», lo malo… es que eso cala y se repite hasta la saciedad.
    Abrazos a la RESISTENCIA.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Buenas, Luis!
      Se agradecen los abrazos, porque así nos sentimos y nos hacen sentir nuestros pares.
      Hay que ser miope, desmemoriado y desagradecido para querer sacar de circulación a JIM y hasta -con el verano de mordaza y congelador que le han procurado- a Torrecilla.
      En nombre de un zaragocismo muy excluyente y clientelar, desde nuestra profesión se viene desnortando cualquier proyecto deportivo para proteger a los dueños -del club y de tu medio, en ocasiones- o para acelerar la llegada de buenos amigos a puestos de dirección, de manera cíclica e infinita.
      Por eso existe leonsepia.com, aunque toda resistencia acaba por morir si no sigue sumando adeptos a la causa
      Abrazos

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