La victoria es no desesperar

El Real Zaragoza sigue mereciendo sin conseguir, suma su cuarto empate seguido y no cierra la fuga de puntos en una Romareda que late. Mesa pasa la noche en el Clínico por indisposición

✍️ Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Nada debería cansar más que ver, en un bucle endemoniado, siempre la misma historia de final infeliz. Y, sin embargo, quienes acostumbraban a tener menos paciencia constructiva cuando los triunfos se resistían -hasta que este periodismo de la inmediatez les adelantó por la derecha-, quienes silbarían con motivo a cualquier otro Real Zaragoza que acumulara cuatro partidos en La Romareda sin dar una alegría completa…; esos  mismos leones, que ayer pudieron acceder sin límite a la grada, siguen vibrando y creyendo hasta el final, porque su equipo les seduce y estimula. La victoria se sigue escapando, pero se sabe acorralada. Llegará pronto, quizá el día que más falta hace.

La racha triunfal no puede demorarse mucho más, es cierto. Nada es eterno en esta vida y aún menos la paciencia, por mejor voluntad que se le ponga y razones sobren para ello. Pero la espera no puede desesperar. Ahí nos estamos jugando el partido más importante de esta temporada. Si nos cuidamos y no dudamos de nosotros mientras el viento cambia, este equipo puede resultar imparable para la mayoría de rivales de la categoría. Es cierto que sólo ha logrado un triunfo en ocho partidos, pero -por momentos, más o menos largos- se ha sentido superior a sus ocho rivales. Y ayer, además, se recuperó el cero en tu propia portería. De haberlo conseguido en los tres partidos anteriores, habríamos ganados los tres.  ¿Quién en agosto -cuando la impresión mayoritaria era que se trataba del proyecto deportivo menos ilusionante de todos estos años en Segunda y los fichajes eran valorados como si llegaran de un desguace…- podía intuir un Real Zaragoza que jugase así al fútbol? Tengamos memoria y unas gotas de inteligencia emocional: pronto encontraremos los marcadores a favor que tanto merecemos y añoramos.

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Ayer se terminó sometiendo al rival más completo enfrentado hasta la fecha -el Valladolid puede tener mayor potencial, pero aún se está cocinando- y que notó las ausencias del mediocentro Luismi y, sobre todo, del delantero ghanés Obeng, sancionado. La primera ocasión fue visitante. Borja Sánchez, de figura y zurdas imponentes, hizo la pared con su tocayo Bastón y su disparo se perdió alto. Primer aviso, primer suspiro.

JIM volvió a sorprender con su alineación. La espalda de Narváez volvió a quejarse horas antes del encuentro y Bermejo -de muy buena segunda mitad- asomó por él en el once, pasando Nano Mesa a la izquierda:  una mera permuta se convirtió en un purgatorio para el canario, estrangulado a banda cambiada e incapaz de trascender hasta que fue sustituido al descanso por un ilusionante César Yanis. Pareció una decisión sólo deportiva, pero tuvo un trasfondo médico: Mesa sufrió una indisposición al descanso y ha pasado la noche ingresado en observación en el Clínico Universitario. Hoy, domingo, si todo va bien, será dado de alta.

La mayor sorpresa, en todo caso, fue la suplencia de Francho. Vada ocupó su lugar, porque el técnico todavía los considerá más alternos que complementarios. Se mantuvo el 4141 tipo y la decisión no le sentó demasiado bien al Real Zaragoza, necesitado de ese tercer pulmón que estructura el mediocampo y oxigena a Eguaras, precisamente ante uno de los rivales más físicos y que mejor presionan sin balón de la categoría.

En estos dos partidos con Narváez fuera del once por molestias físicas, JIM nunca ha optado por la solución que a este crónista le hubiera parecido más natural. En Lugo resultó un buen Borja Sainz el elegido y ayer lo fue un creciente Bermejo. Todo por no tocar el dibujo. Aquí se cree que el relevo óptimo en ambos hubiera sido Vada, pero con Francho, en el mismo 4141, con el argentino como falso banda izquierda o, mejor, de mediapunta en un 4132 que, además, no desterrase el fútbol de Nano Mesa a la isla de Santa Elena. Vale la metáfora, por tratarse de la tarde en la que Francés volvió a ser Napoleón. Imperial en su regreso al centro de la defensa. Ojalá el mercado de invierno tarde en llegar y pase rápido…

El candidato a peor saque de esquina del partido casi se convierte en el mejor de la temporada cuando Vada descerrajó un violentísimo disparo lejano, que silbó cerca de la escuadra de Femenías. Nadie se imponía y los fogonazos se sucedían. Azón comenzaba a darle el partido a Dani Calvo, Borja Sánchez regaló un sombrero exquisito dentro del área, Zapater dudó si disparar o asistir al desmarque dentro del área de Mesa y la duda defendió sola el ataque.

A la media hora de juego, tras aceptar Eguaras ser amonestado a cambio de cortar una contra peligrosa y reaccionando bien el equipo a una pérdida gruesa de Zapater -cedió atrás y le regaló a Bastón un mano a mano ante el último defensa, el Real Zaragoza comenzó a crecer. Y ahí nadie lo hizo más que Francés, acaso Jair a quien le multiplica la atención la compañía del canterano. Raya marcada a la delantera del Oviedo, que ya no amenazó hasta un duro disparo de Montiel en el minuto 85, y gobierno aragonés del encuentro: Eguaras comenzó a pisar campo rival, Vada empezó a ofrecerse por toda la segunda línea emulando el movimiento semicircular de los limpiaparabrisas, Gámez comenzaba a proyectarse y Chavarría no dejaba de hacerlo. Pocas ocasiones, eso sí. Este Oviedo no es el Sanse, este Oviedo apenas va a perder partidos y estará peleando el playoff hasta el final.

El añorado Francho -ese tipo de futbolista que lo notas mucho cuando está y todavía más cuando no- entró tras el descanso por Zapater, para no cambiar el sistema y firmar una segunda parte soberbia. También lo hizo Yanis, en lugar del indispuesto Mesa, y su debut electrificó La Romareda desde la primera acción. Una pared virtuosa con Eguaras para generar una falta peligrosa, que encendió a la grada, intimido al conjunto asturiano y acercó a la memoria el caño desvergonzado de Cani a Reiziger. Yanis empezó jugando por izquierda y gustó porque su pie es preciso y su cabeza es veloz: entiende el juego, se asocia con criterio y compite cada acción como si disfrutara de un cuerpo de dos tallas más.

Yanis encendió el fuego y lo avivó un Bermejo desatado en la segunda mitad. Además de rozar el gol en un disparo raso cruzado, fue capaz de sacar tres tarjetas amarillas a la defensa asturiana: una -la segunda- tras un caño primoroso a Mossa sobre línea de fondo. Brillaba tanto Bermejo que JIM no quiso sustituirlo cuando decidió dar entrada al renqueante Narváez a menos de media hora del final. Era la sustitución que pedía el encuentro, aunque resultase una paradoja evidente, pero el Real Zaragoza necesitaba un segundo rematador para hacer negocio de su dominio y de sus centros laterales. Una alternativa aún más ofensiva, y que respetara el trance de Bermejo, pudo ser que el colombiano sustituyera a un buen Eguaras -con amarilla-, pasando a Fancho al pivote, centrando a Bermejo con Vada y pasando a Yanis a derecha. Improbable, pero mejor que sustituir a Azón, jugar de nueve y mantener la escasez de rematadores en área rival.

Este cambio y la entrada de un motivadísimo Pombo desinflamó unos minutos al conjunto aragonés y el Oviedo pudo respirar por fin. JIM notó pronto el paso atrás dado y dio entrada a Álvaro Giménez por un Vada que venía de rematar sin fuerza un balón huérfano dentro del área. Ahí el Real Zaragoza pasó a un momentáneo 4132, que pronto regresó a un más natural 433, con Yanis por derecha y Narváez por izquierda. Adrián, con buen criterio, ingresó por Bermejo en los diez minutos finales, para aumentar el gol de la segunda línea; si bien Narváez aprovechó para abandonar la banda y Adrián ahí es mucho menos efectivo que apareciendo detrás del punta.

El partido volvió a morirse vivo con alguna contra peligrosa rival, muy bien defendida siempre, con un disparo enroscado de Narváez y un impreciso centro desde línea de fondo de Chavarría. No hubo ascenso, o aproximación, que en octubre pareciera cercano. Con Natxo se despegó en enero, con Víctor Fernández se carraspeó hasta noviembre y con Paco Flores no se puso rumbo a Primera hasta una mañana de finales de marzo, en la jornada 28… La espera y la paciencia son dos músculos despreciados por la insaciable sociedad moderna, pero vivir estos días con urgencias y un exceso de ansiedad sólo servirá para lamentarnos en el futuro de no haber conservado la calma. Crean en lo que han visto y no tanto en lo que les va a tocar leer y escuchar. La historia no va a ser siempre la misma. Este equipo merece seguir confiando mientras su fútbol no diga lo contrario. No desesperar hoy es la victoria de mañana.

REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Gámez, Francés, Jair, Chavarría; Eguaras, Zapater (Francho, 46); Bermejo (Adrián González, 88), Vada (Álvaro Gimenez, 76), Nano (Yanis, 46); y Azón (Narváez, 68).

Real Oviedo: Femenías; Lucas, Costas, Dani Calvo, Mossa (Arribas, 83); Jimmy, Brugman (Matheus, 83); Borja Sánchez (Javi Mier, 69), Jirka (Montiel, 57); Viti (Pombo, 69) y Borja Bastón.

Árbitro: Milla Alvendiz (Comité Andaluz). Amonestó a Eguaras (19), Dani Calvo (36), Jimmy (53), Mossa (57), Brugman (79), Matheus (85), Narváez (88) y Costas (88).

Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de Liga, disputada en La Romareda. Casi 20.000 espectadores.

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