Flechazo de Valentín

JIM corrigió su alineación indebida (legal) al descanso para revertir el marcador y gritar el primer triunfo, con goles de Eguaras y del argentino Vada

✍️Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

La crónica anterior, escrita con la desazón de una derrota inexplicable ante el Cartagena, le pedía al último día de mercado el refuerzo de un chamán -que nos liberara de tanto maleficio- antes que cualquier centrocampista ofensivo. Tal era la desesperación. Torrecilla no hizo caso y llegó el argentino Vada, conocido por ser un especialista en lo segundo… y, desde ayer, también en lo primero. Había que romper el embrujo, era urgente cortar el cordón umbilical con una temporada pasada que comenzaba a asfixiarnos, y Valentín le puso pie y corazón para lograrlo a cada una de sus acciones desde que ingresó al campo -en el último cuarto de hora-. Victoria. Por fin.

Durante buena parte del encuentro -a partir de la primera pausa de hidratación, para ser exactos-, parecimos seguir encerrados en la misma insoportable pesadilla de ser superiores a un rival que te termina ganando. El Alcorcón hizo negocio, en la primera media hora, del Frankenstein inicial perpetrado por JIM para adelantarse y la congoja de vernos colistas comenzó a contaminarnos a todos. A todos los de fuera, por suerte. Porque el equipo nunca se rindió, demostró una gran mejoría a partir de los cambios del descanso, encontró el empate en una pizarra brillante y terminó celebrando un triunfo en la jornada cuatro, que es mucho más que un triunfo en la jornada cuatro.

¿Eres abonado a leonsepia.com y no ves la crónica completa? No olvides estar logueado en la web, con tu usuario y contraseña, para poder leerla. Si no lo eres, puedes abonarte AQUÍ.

No tardaremos más en ponernos las gafas de soldador para hablar del once ideado por JIM. Aquí intuímos que la suplencia de James iba a ser la principal novedad, pese a que la ausencia de Francho y la llegada reciente de Vada complicaban un recambio, más o menos, natural. Desarrollamos un par de escenarios posibles que, además, permitieran centrar la posición de Narváez, sin que el equipo tuviese que soportar asimetrías agotadoras y peligrosas. No había una solución clara, es cierto. Pero Petrovic… Petrovic no lo hubiéramos sospechado ni dándonos una docena de oportunidades y, aún menos, compartiendo alineación con Eguaras y con Zapater.

Era difícil imaginar una convivencia saludable de los tres, ni siquiera sobre el papel. Quizá no sea cierto y no lo aguanta todo. ¿Cómo íbamos a hacerlo? ¿Doble pivote y Zapater tirado a una de las dos bandas para liberar a Narváez o a Bermejo? ¿Tres centales, dos carrileros, doble pivote, Bermejo de enlace y Narváez arriba con Giménez? Podía ser, pero todo se hacía raro. JIM había hablado de retoques y eso era una intervención quirúrgica en toda regla.

Al final fue un retoque… en pleno eje de flotación. Mismo sistema, con los mismos desajustes que genera Narváez abandonando su banda e impidiendo a Chavarría que cabalgue por ella -al tenerla toda para él, debe elegir muy bien los pocos momentos en los que soltarse-, y Petrovic y Eguaras alternando torpemente como pivote e interior derecho. Insostenible. Ninguno estuvo mal como mediocentro y ambos, en especial el balcánico, eran un picasso jugando por delante.

En este desorden, el Alcorcón se subió a lomos de Hugo Fraile para descosernos con una facilidad deprimente. Un disparo poderoso suyo a los diez minutos se estrelló con el poste derecho de Cristian. Unos minutos más tarde, un saque largo de Jiménez encontró absolutamente solo a Arribas, donde debía haber un interior derecho del Real Zaragoza: Eguaras y Petrovic estarían intentando desanudarse, seguramente… La jugada progesó de un lado a otro, siempre con la estructura defensiva aragonesa a contrapié, Xisco recibió de espaldas como un pivot en la zona, Lluis flaqueó hacia atrás -rebotado tras el choque-, Cristian respondió con una gran parada al disparo a la media vuelta del nueve local y Moyano pudo rematar a gol el rechace del argentino, sin caer en fuera de juego debido a ese metro que retrocedió López tras impactar con la espalda de Xisco.

La misma película de Valladolid, la misma pelicula de siempre. Hasta el colista, que no había logrado ningún gol hasta ese momento, se nos adelantaba y obligaba a jugar con todo en contra. El parón hidrató algo el juego del Real Zaragoza y Jiménez le puso una mano de piedra a un cabezazo imponente de Narváez. Algún minuto más tarde también le negó al colombiano un disparo que ambicionaba un rincón próximo a su escuadra y el universo pareció seguir empeñado en que no ganásemos nunca, en que ni siquiera marcásemos un gol.

Todas las crónicas destacarán, con razón, los cambios del descanso como la clave del choque, pero hubo un guiño justo antes de llegar al intermedio: una señal favorable, impropia de quien malvive en una espiral tan negativa. En el último minuto del añadido de la primera mitad, Xisco no es capaz de rematar a gol con casi todo a favor. Lluis López, poco firme en el 1-0, estorbó el remate todo lo que pudo y, milagrosamente, el golpeo de cabeza del atacante terminó en córner. Seguíamos vivos, pero había que cambiarlo casi todo.

Y se hizo. Salieron Petrovic y Bermejo, e ingresaron Borja Sainz y Nano Mesa. El equipo se ordenó en un 442 más natural, con Eguaras y Zapater a los mandos, y Mesa liberando definitivamente a Narváez de cualquier compromiso en banda izquierda. El relato y la cronología del partido pasarán por encima de Petrovic como un trailer articulado, pero el serbio -igual que Eguaras y Zapater en la primera mitad- fue víctima de una propuesta inconcebible, que nos autolesionó durante ese periodo y que, por suerte, JIM acertó a corregir a tiempo.

Nano Mesa, quizá uno de los fichajes más contestados de la historia reciente, fue una figura clave en la resurrección. El canario, desde una zona también muy poco frecuente para él -banda izquierda- supo terminar trascendiendo por todo el frente de ataque y se ha revelado como un ganador de duelos canibal. Va y choca, choca y gana. Sus aventuras emocionan e inspiran. Conmueve y contagia a los suyos e intimida a sus rivales, que cada vez toman más recaudos. Repliegan líneas, pierden el balón antes y más cerca de su área, mientras el Real Zaragoza consigue un imposible durante toda la temporada pasada: instalarse en campo contrario.

En este nuevo contexto, facilitado por un orden más entendible y por la ebullición optimista de Mesa, Zapater y un imperial Eguaras agarraron el volante del partido. Ambos, poéticamente, se encontraron en una falta ensayada, que el canterano pareció disparar a puerta -estaba perfectamente situada, a menos de diez metros de la frontal del área-, pero sincronizó un pase exacto al corte solitario del navarro por la media luna: Eguaras hizo un primer control en carrera maravilloso, Bellvis reaccionó tarde y su segundo toque batió de zurda la salida de Jiménez. GOL. Se gritó con la angustia acumulada durante 325 minutos. Y como ocurre con el Ketchup, una vez sale el primero…

El Real Zaragoza insistió hasta el final, porque hasta el final no llegó el triunfo. Narváez remató sobre un rival un pase de la muerte de Gámez y sigue buscándole la combinación a la caja fuerte. Se abrirá en Fuenlabrada si sigue jugando arriba. A un cuarto de hora para el final, Vada debutó sustituyendo a Giménez y el equipo volvió al 4141, ya con Narváez de punta. El argentino, que tocó todas bien y se antoja el conector con la delantera que nos viene faltando desde que a Kagawa se le apagó la luz, facturó un mal despeje de Bellvis para encontrar el triunfo que tanto se necesitaba y enamorar así -casi a primera vista- a toda una afición. Gracias por el flechazo, Valentín.

Alcorcón: Dani Jiménez; Laure, Gorosito (Albadaoui, 78), , David Fernández, Carlos Hernández, Belvis; Aguilera (Gorostidi, 84), Moyano; Arribas (Asencio, 63), Hugo Fraile (Juan Hernánez, 63); y Xisco (Marc Gual, 63).

Real Zaragoza: Cristian, Gámez, Lluis López, Jair, Chavarria (Nieto, 90); Petrovic (Sainz, 46), Eguaras; Zapater, Bermejo (Nano Mesa, 46), Narváez (Adrián, 86); y Álvaro Giménez (Vada, minuto 73).

Árbitro: Ávalos Barrera (Comité Catalán). Amonestó a Aguilera, por parte del Alcorcón, y a Álvaro Giménez, por el Real Zaragoza.

Goles: 1-0, minuto 20: Moyano. 1-1, minuto 55: Eguaras. 1-2 minuto 84: Vada.

Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de Liga, disputada en el Municipal de Santo Domingo.

4 comentarios en “Jornada 4. ALCORCÓN 1- REAL ZARAGOZA 2. Flechazo de Valentín”

  1. Buenos días.
    Me gustó mucho la intensidad que le ponen los nuevos, como detalle un balón en banda que le roban a Borja que parece faltita que no le pitan, se revuelve y va como loco a por el jugador del Alcorcón a robar o lo que salga… no se quedó protestando… fue a por él… como Nano Mesa cuando le dan el pisotón a Chavarría… Laure va a recriminarle y Nano Mesa pone «orden», él solo se basta para tener a raya a cinco o seis contrarios. Cosas que no se ven en las estadísticas pero que a mi me parecen más importantes que un tiro a puerta. Y para terminar Narváez para mí hace su mejor partido con el Real Zaragoza, remató dos veces a puerta que otro día cualquiera hubieran sido gol pero el portero estuvo soberbio, hoy no se llevará ningún titular y el día que empuje tres fáciles a 20 cm lo encumbrarán… menos mal que nos queda @leonsepia. Abrazos

  2. ¡Cómo cambia la vida en 45 minutos! Pasamos del suicidio colectivo a una sensación casi comparable con un título.
    Objetivamente, se sigue jugando bien, las dichosas sensaciones… pero ya vimos que de sensaciones no vive el hombre, sino que es necesario algún gol, y ayer se nos volvió a negar durante mucho tiempo.
    La defensa hay que ajustarla… si Xisco nos marca en el minuto 47, estaríamos hoy hablando de otra película diferente… o lo mismo en el 95, no te pueden rematar casi a bocajarro solo…
    Para el final, merece la pena nombrar a Eguarás, esta vez para muy bien. Tantas veces yo le he criticado, hoy es justo remarcar que lleva un muy buen inicio y seguramente ayer fue el mejor del partido.
    En fin… disfrutemos mientras podamos, que dirían un par de jardineros 🙂

    1. Javier Hernández Aguirán

      Partidazo de Eguaras a raíz de que JIM arreglara su desastre táctico, sin duda. La defensa, me parece, estuvo más expuesta de lo habitual por el desajuste inicial del mediocampo, aunque estoy totalmente de acuerdo en que la soledad del último remate no es admisible y Lluís debe ser menos laxo en el contacto de lo que fue con Xisco en el 1-0
      Para mí, Mano Mesa le cambió la esperanza al equipo. Es un creyente practicante y necesitábamos futbolistas de su fe. Y Vada no tocó una mal… Poco a poco, el puzzle va incorporando piezas que encajan
      Abrazo, David!

Deja un comentario

Ir arriba