La diplomacia siempre suma y el Zaragoza sigue reptando, punto a punto, hacia la ansiada salvación

✍️Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

¿Para qué pegarse cuando puede valer con un abrazo? Kasparov nos terminó ofreciendo tablas, en la media hora final, y tuvimos la educación -y el buen tino- de aceptarlas. Por más que el Real Zaragoza disputó una muy apreciable primera mitad, cuando el armisticio todavía no se había redactado, no estamos para provocar al ejército más imponente de la categoría. Cierto es que al Espanyol le servía el empate para celebrar el ascenso, como lo es que no le hubiera importado arriesgar un intercambio de golpes final -y lograrlo en unos días, en el peor de los casos- si le negábamos la mano tendida.

Al conjunto aragonés, pese a que la ansiedad nos suplica salvarnos cuanto antes, el punto le sirve para seguir avanzando en su salvación reptiliana: punto a punto, hasta la orilla final. Las ojeras y la tensión arterial se desinflamarían con un triunfo próximo, contra Las Palmas o Castellón -si fuera ‘y’, si fueran dos, la fiesta sería completa-, pero cada partido que no se pierde se canjea por un mordisco a la permanencia. Sólo quedan cuatro para completar esta misión, vital y penosa en idéntica proporción.

El partido murió media hora antes de terminar, pero nació con una generosa vitalidad. Bermejo y Vigaray repitieron como banda derecha titular y percutieron con finura y firmeza, obligando a Puado a correr hacia atrás con frecuencia etíope y forzando a Pedrosa a repetidas llamadas de auxilio para Cabrera y Baré.

JIM, como se preveía, hizo sólo un par de cambios respecto al once titular anterior. Se pudo anticipar la entrada de Jair por Francés y terminó confirmándose la posibilidad de Eguaras, en lugar de Francho. No terminaba de encajar, imaginando el partido en la previa, la doble apuesta por Eguaras y Bermejo de inicio en un partido llamado a una cierta resistencia, más o menos pacífica. Quizá parecía una sociedad más apropiada para buscar un triunfo balsámico el próximo sábado en Las Palmas, por ello se intuían con cierta ventaja el pegamento y la disciplina de Francho y de Sanabria… La apuesta del técnico, en este sentido, fue ofensiva y el Zaragoza tuvo más ocasiones que su rival en la primera mitad.

Quizá haya que distinguir el partido en tercios. El inicial fue aragonés, el segundo catalán y el tercero… un brindis por la paz mundial. Bermejo fue el gran agitador durante esa primera media hora local. Parece revitalizado tras su breve suplencia y ayer llenó de sentido cada progresión por banda derecha. Comenzó filtrando un balón a Narváez como sólo hacen los que saben y, escasos minutos después, un nuevo serpenteó suyo encontró a Adrián en la frontal, para que éste -cada partido más influyente- descerrajase un violento zurdazo. Quizá si no hubiese estado Diego López enfrente, estaríamos hablando de unos de los goles del partido. Y de la jornada.

No fue el único. Antes del descanso, ensayó otro casi gemelo, esta vez ganando el balón tras una dura falta de Óscar Gil a Narváez. Se dio la ley de la ventaja con criterio, pero se dejó sin sancionar con amarilla. En otro contexto de partido, quizá hubiese pesado esa decisión, porque un lateral amonestado siempre vive en el filo lo minutos finales. Ya se sabe que no fue el caso.

Tampoco estamos para reclamarle nada a Pulido Santana. En dos acciones fronterizas, decidió ser amable con el Real Zaragoza. Diríamos que acertó en ambas, pero hubo un cierto escalofrío viendo las repeticiones televisivas. Unos minutos antes de ser sustituido, Zapater pareció trabar por detrás a Melendo cerca de la frontal; luego se vio que le había pisado la parte superior del gemelo y el rival terminó siendo sustituido con dolor en la parte trasera de la rodilla. Bastante antes, mediada la primera mitad, un balón apátrida rebotó en la mano de Peybernes. Por todavía menos, en Fuenlabrada nos pitaron penalti en contra.

La acción también salpicó a Jair, quien volvía a la titularidad tras aquella noche y aquí decidió dejar pasar un centro de Embarba bien defendido por Nieto. La decisión, como no podía ser de otra forma, sorprendió a Cristian, quien acertó a manotear el balón en dirección contraria a la portería y ahí Peybernes no tuvo tiempo de retirar una mano algo despistada. Los forcejeos, cuerpo a cuerpo, con el interminable Dimata complican tener bajo control todos los rincones de tu anatomía. En el fútbol de hace un par de años nunca hubiese sido penalti, pero en éste hubo que santiguarse y suspirar.

Más allá de esta indefinición, Jair firmó una notable vuelta al equipo. La ausencia de De Tomás, por dar positivo por Covid durante la semana, situó a Dimata como principal referencia ofensiva y resultó entendible recurrir al mayor físico del portugués quien, además, no fue amonestado y seguirá estando disponible para JIM la próxima jornada. Tampoco lo hicieron los otros dos apercibidos, Nieto y Narváez, mientras que Bermejo sí vio su cuarta amarilla y se suma al ya numeroso grupo de amenazados con un partido de suspensión.

Una conducción central de Darder, demasiado contemplada por hasta cuatro jugadores del Real Zaragoza, terminó con un disparo lleno de veneno y la acción pareció espolear al Espanyol. El conjunto catalán firmó sus mejores minutos en el cuarto de hora final del primer tiempo, tras la pausa por hidratación recuperada para esta jornada, donde Vicente Moreno pareció mas alejado que nadie de considerar el empate como moneda de cambio a esas alturas de encuentro.

Embarba, futbolista notable de Primera, regresó anoche a su categoría y a punto estuvo de hacerlo con un golazo de falta directa, desde el lateral derecho del área zaragocista, que sólo el mismo nivel de Cristian fue capaz de desviar a córner cuando ya ganaba la escuadra. Quedará emboscado en los relatos pacifistas que envolverán las crónicas de este duelo, pero el portero argentino ayer volvió a dar un punto al Real Zaragoza y ya son cuatro sus rescates -más o menos mediáticos- en las últimas semanas: Fuenlabrada, Sporting, Lugo y Espanyol.

La parada -a disparo de Embarba- al final de la primera parte no fue la única, aunque sí la mejor. Ambos protagonistas volvieron a cruzarse en la misma suerte al poco de comenzar la segunda mitad -en la ya descrita falta de Zapater sobre Melendo- y Cristian despejó sin blocar un disparo que le botó justo delante. Peybernes llegó como se llega cuando sabes que te has dejado el grifo encendido y despejó cualquier peligro.

La segunda parte apenas duró quince minutos y, antes del armisticio, dio tiempo a que Adrián enviase un lujoso pase en profundidad a Nieto, a que Eguaras rozase la perfección con una volea desde la frontal y a que Puado emulase -13 años más tarde-el empeño de indulto de Guti para, aquí con mayor éxito, resolver de manera infantil un mano a mano con Cristian. Por suerte, Wu Lei ahuyentó los temores que generó su entrada y estuvo más enfocado que Robinho en los minutos finales.

Los cambios apenas influyeron en una media hora final que languideció entre pases laterales y traseros. Francho y James entraron por Zapater y Adrián nada más cumplirse el minuto 60, cuando parece que la receta del médico de familia recomienda el descanso de ambos. Chavarría, Sanabria y Vuckic relevaron a Narváez, Eguaras y Azón ya cerca del 90. Lo más rescatable de este tramo -para este universo en expansión- fue la mención que nuestro amigo Raúl Ruiz hizo, para toda España, de leonsepia.com. La megafonía, anunciando uno de los cambios anteriores, interfirió algo su mensaje, pero le debemos un agradecido abrazo cuando sea sanitariamente posible.

El Espanyol terminó celebrando el ascenso y el Real Zaragoza repasando sus ajustadas cuentas. Terminado el partido propio, tocará jugar desde fuera el del resto de candidatos al descenso. La tarde terminó bien: Alcorcón y Las Palmas empataron para mantener a los primeros a dos puntos más average y para certificar la salvación de los canarios y que éstos puedan permitirse desconectar ya en el próximo partido que nos enfrenta. También puntuó el Mallorca en Málaga y si sostiene su ventaja actual con Almería y Leganés, le valdría empatar en la penúltima jornada contra el conjunto aragonés para subir a Primera, repitiendo el episodio vivido ayer en La Romareda. Esta tarde, el Sabadell visita al Oviedo, el Logroñés recibe al Girona, y Cartagena y Castellón se cruzan en un duelo que dejará un herido grave. El Albacete ha ganado en Ponferrada, quizá demasiado tarde, y el Lugo visitará el lunes al Sporting. Sigamos reptando y apelando a la diplomacia. Ya sólo quedan cuatro puntos, cuatro jornadas y tres semanas.

Real Zaragoza: Cristian; Vigaray, Peybernes, Jair, Nieto; Eguaras (Sanabria, 84), Zapater (Francho, 65); Bermejo, Adrián González (Igbekeme, 65), Narváez (Chavarría, 84); e Iván Azón (Vuckic, 87).

RCD Espanyol: Diego López; Óscar Gil, David López, Cabrera, Pedrosa; Bare (Lozano, 87), Darder; Embarba (Vargas, 87), Melendo (Melamed, 65), Puado (Fran Mérida, 78); y Dimata (Wu Lei, 65).

Árbitro: Pulido Santana (Canario). Amonestó a Bermejo (40), Dimata (45+2) y Zapater (56).

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo octava jornada de Liga disputado, a puerta cerrada, en La Romareda.

@Leonsepia

4 comentarios en “Jornada 38. Liga Smartbank. REAL ZARAGOZA 0- RCD ESPANYOL 0. La diplomacia siempre suma y el Zaragoza sigue reptando, punto a punto, hacia la ansiada salvación”

  1. Pues una crónica con la que estoy totalmente de acuerdo, excepto en un detalle: es cierto que Peybernes llegó a por el balón despejado de Cristian, pero más que como quien se deja el «grifo encendido»… a mí me pareció más bien que llegó como quien se deja el «fuego abierto».
    Saludos 😊

  2. Que agonía… que ganas de terminar… que suplicio… Menos mal que el partido era lo que era si no el bueno del capitán le sacan tarjeta roja y mínimo seis meses de prisión…
    Saludos a todos

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