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LA ESPERANZA NO ESTÁ EN VENTA

El Real Zaragoza da la bienvenida al 51% de su nueva propiedad -el 40% que se iba a ir aún permanece- recibiendo a un Girona desatado y desafiando a su probable destino. Bermejo y Sabin llaman al once. Ganar... y volver a ganar

🐾 Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

La esperanza es lo último que se vende. Y que se pierde, claro. Aunque para no terminar de perderla -la de pelear por la sexta plaza hasta el final del campeonato-, el conjunto aragonés está obligado a ganar y a ganar, y a volver a ganar, en las ocho jornadas que quedan: empezando por un Girona desatado. La frontera histórica de acceso al playoff se sitúa en 64 puntos y esa cifra apenas te permite un par de empates en lo que queda. Nada es imposible mientras sea posible, por más que lo parezca. Como imposible pareció una venta del club por fin resuelta, a falta de certificar la salvación matemática -antes de que acabe abril, da la impresión- y del trámite de la aprobación de la operación por parte del Consejo Superior de Deportes. El hoy fallido pacto de caballeros, tan cacareado -como suele ocurrir- por quienes menos parecen serlo, ha terminado casi un año más tarde como se previó con mucha antelación en LEONSEPIA: con la salida de quienes siempre quisieron traspasar sus acciones a un nuevo propietario, llegara de su mano o no. El grupo internacional, liderado por Jorge Más, desembarca en el Real Zaragoza con Raúl Sanllehí como hombre fuerte en el día a día del club, tras haber firmado el viernes la compra del 51% de la entidad, hasta entonces en poder César Alierta y de sus sobrinos. Se asegura una ampliación de capital próxima, en cuanto se cumplan los dos requisitos señalados y se consuma así el aterrizaje; y se da por hecho que Iribarren y Yarza verán ahí absorbidas sus acciones -13’46% cada uno- y, por tanto, saldrán del club. Habrá que verlo. Quedaría Forcén, en el mejor de los casos; por más que su idéntico porcentaje se vería ahí muy reducido y su único interés -si en algún momento hubo otro- residiría en pilotar el proyecto del nuevo estadio -será en la prolongación de Tenor Fleta, pasado el Tercer Cinturón-, así como todo el desarrollo urbanístico y comercial del nuevo barrio que allí nacerá. Hace mucho tiempo que se necesita una Romareda nueva, desde 2006 o antes -cuando el propio Forcén apretó para paralizar unas obras que no le favorecían-, como hace mucho tiempo que hay concentraciones y pañoladas quincenales para que estos tres apellidos abandonen la entidad. De momento, han conseguido imponer a su candidato, exprimiendo -para ello y durante meses- a todos los poderes de la ciudad que controlan Ojalá sea para bien, el Real Zaragoza regrese a la elite y Jorge Más se convierta en el mejor presidente de su historia. Y ojalá cumplan su palabra, aunque sea por una vez, y se terminen yendo todos. Por ahora, el 40% de la propiedad que prometió marcharse y al que la afición exige su salida -Yarza, Forcén e Iribarren- siguen siendo propietarios no tan pequeños del club aragonés.

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No se vende esa esperanza, ni mucho menos la de que el Real Zaragoza mantenga su espíritu audaz de Tenerife y le sirva para tumbar a un Girona que se acerca proyectando la sombra interminable de un gigante. El equipo catalán cabalga sobre una racha de cinco triunfos consecutivos hacia un todavía posible ascenso directo, si es capaz de sostener su impulso actual. Míchel lo sabe y no oculta que sólo le vale el triunfo en La Romareda. Para ello, recupera a dos puntales, como el central uruguayo Bueno y al mediocentro Aleix García, a la vez que indulta al díscolo y genial Samu Sáiz. El Girona tiene un problema, más allá de la sanción de Borja García: su rival ya no tiene nada que perder y tampoco negocia su triunfo.

Daría la impresión, de acuerdo al gesto y a la respuesta de JIM en rueda de prensa -apenas unas horas antes de que sólo la familia Alierta vendiera su paquete accionarial- de que Sanllehí -en Zaragoza este jueves- ha podido transmitirle que su futuro en el banquillo aragonés estaría ligado exclusivamente al ascenso, por más que su contrato renueva automáticamente por un año en caso de alcanzar el playoff. Para lograr esto último y aspirar a lo primero, en todo caso, ya no queda nada que conservar y hay que mirarle a los ojos a la victoria en cada ocasión. Quizá no se plantee un intercambio de golpes tan explícito como en la primera parte del Heliodoro, porque el próximo puño es mucho más contundente, pero sí que se buscará arriba al rival y se tratará de cortocircuitar las superioridades que proponen en los pasillos interiores del mediocampo.

EL JUEGO DEL SEPIA

Esta frase casi textual de JIM puede esconder la clave de la estructura táctica del Real Zaragoza. Pese a que el muy buen rendimiento en Tenerife invitaría a dar continuidad al 442, el regreso al 4141 ayudaría a sofocar los previsibles apuros en la zona central, donde el rival concentra buen pie y mejor pulmón por partida triple. Quizá con Francho, Grau y Petrovic recuperados se podría intentar mantener el pulso en un 442, con dos de ellos a los mandos; pero, a falta de conocer la convocatoria durante la mañana del mismo domingo, sólo el serbio no está descartado oficialmente, si bien su presencia es muy improbable tras haber estado toda la semana trabajándose su contractura lumbar en el gimnasio.

Sí se recuperan Narváez y Vada de sus respectivos inconvenientes musculares. El colombiano se ha perdido los dos últimos partidos y sería una sorpresa que regresase directamente al once titular; mientras que el argentino no pudo entrenar durante la primera parte de la semana, pero tiene sus opciones de conservar su lugar en el once. Bermejo, Borja y Vada parecen disputarse dos plazas en la alineación. Lo mismo sucede con Azón, Álvaro y Sabin. En resolver ambas incógnitas y en el sistema por el que optará JIM se concentran las dudas previas a un encuentro en el que también regresará a la convocatoria el canterano Puche, tras reforzar el pasado fin de semana al Deportivo Aragón y echarse de menos su empuje en los minutos finales ante el Tenerife.

El plan de partido anunciado por JIM nos invita a pensar en que volverá el 441, para reforzar los pasillos interiores y castigar por fuera a un Girona de tres centrales. Ambas prioridades podrían dar ventaja a Bermejo -trabajo por dentro- y a Borja -profundidad por banda- sobre un Vada que ha estado entre algodones hasta última hora. Sabin, por su parte, podría recuperar su condición de titular, afilando la banda izquierda y dejando la punta de ataque para que Azón fatigue y amenace a la defensa rival. Giménez, Narváez, Vada, Puche y Mesa serían las balas ofensivas en la recámara de un Real Zaragoza que, mientras sigue esperando a sus mediocentros y apoyándose en un Zapater que siempre vuelve, reúne a tiempo a todo su arsenal de ataque. Un monstruoso Girona viene a vernos, pero la esperanza -por pelear la sexta plaza hasta el final- no está en venta.

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