El Zaragoza se da una alegría inaplazable, suma 30 puntos y llega al tercio final fuera del descenso

📷Alfonso Reyes

No hay mayor agonía que la de la lucha por la permanencia, ni mayor alegría que la que ya no puede esperar. Se rozan las dos horas desde que concluyó el partido -al empezar la redacción de esta crónica- y las sienes aún palpitan, mientras cuesta templar el pulso para acertar con la tecla adecuada. El Tenerife nunca acosó la portería de Cristián, pero el margen era tan escaso y la necesidad tan acusada que se masticaron cristales en los minutos finales. Hasta que Moreno Aragón, de preciso apellido materno -especialmente al anular el empate canario, sin una sólida explicación, al poco de adelantarse el Real Zaragoza-, decretó el final del partido en el minuto 95 y el conjunto aragonés alcanza la frontera de los 30 puntos a falta del último tercio del campeonato.

La proyección, con la puntuación actual, sería de 45 puntos a final de temporada. Insuficiente. La orilla histórica se sitúa en los 50. Y, aunque es posible que esta temporada pueda hacer falta alguno menos, seguro que serán más que 45. Añadimos ángulos distintos, ambos para la esperanza. Cuando se cumplió el primer tercio, apenas sumábamos diez puntos -proyección de 30…-, y en el ecuador de la Liga, contábamos con veinte -proyección de 40-. Vamos mejorando, no hay duda de ello. Y vamos acercándonos al objetivo, aunque cada triunfo es un parto sin epidural. Último dato y apagamos la calculadora. Con JIM sumamos 17 puntos de 30 posibles. Aquí la proyección sería de casi 24 de 42. 24, más los 30 actuales: 54 en total. De la mano del actual entrenador,  la proyección sí da, si bien el calendario por jugar se advierte menos amable. Hablemos un poco del partido.

Sirva la sopa de cifras para refrescar el contexto, en el muy dudoso caso de que alguien pueda no tenerlo ya calculado. Contra el Tenerife sólo valía ganar y la principal duda existencial era cómo íbamos a ser capaces de hacerlo. La regresión experimentada en los dos últimas jornadas volvió a bajar esa niebla de impotencia que nos envolvía antes de la llegada de JIM y que creímos superada tras el incontestable triunfo en Málaga.

Quizá no ha sido un partido tan redondo como aquél de La Rosaleda, pero se ha celebrado con todavía más intensidad. Porque la vida volvía a estar en riesgo extremo. JIM, empezamos a conocerle, hizo buena nuestra teoría de la previa y optó por la alternativa más continuista, y menos votada, de nuestra encuesta semanal: el regreso del doble lateral, con Chavarría por delante de Nieto, antes que darle galones a Adrián en la mediapunta o de mutar a un sistema con tres centrales y dos carrileros desde el inicio.

Narváez, liberado de su claustrofóbica posición en banda, pareció estar más cerca de Alegría y más lejos de James de lo que JIM deseaba, ya que el equipo dibujaba por momentos -en los que el colombiano era más disciplinado- el ya clásico 4141. De hecho, si no fuera ése el plan, James hubiera jugado a la izquierda de Zapater y no a su derecha. El 442, algo daliniano, que sobrevenía cuando Narváez se adelantaba, obligaba a James a responsabilizarse de un radio de acción demasiado amplio, pero fue resuelto con un gran despliegue físico y una enorme concentración por parte del nigeriano. Zapater, de heroica resistencia conforme el duelo avanzó, supo cerrarle todas las rendijas centrales al equipo.

El Tenerife aterrizó en el partido quizá esperando una salida espumosa del Zaragoza -que no llegó- o lo hizo algo anestesiado por su muy saludable racha de resultados. Queda la duda. Optó por situar a Vada ante Francés, para tratar de taponar por ahí la salida aragonesa y cambió por completo su banda izquierda -Pomares y Bermejo fueron titulares en detrimento de Muñoz y Nono-, acaso para contener las cabalgadas de Vigaray por su carril.

Es cierto que Vigaray no estuvo tan exuberante -lleva algún partido sin estarlo-, pero fue por ese sector por el que el Real Zaragoza encontró el gol del triunfo. Bermejo -el nuestro-, algo menos conectado al juego que en otros partidos, cambió el plan habitual y decidió profundizar hacia línea de fondo para sacar un excelente centro, con pie derecho -él es zurdo-, al corazón del área. No se sabe si por lo infrecuente de que ahí se encuentre un nueve del Real Zaragoza esta temporada o por qué razón, Alegría apareció liberado de toda marca para rematar de cabeza y legitimarse como delantero.

No hay como llegar a línea de fondo y poner centros tensos para valorar si tu nueve tiene o no gol. Alegría nunca ha tenido demasiado, como un abonado quiso recordarme el viernes con la noche ya demasiado avanzada, pero, sabiendo que no contamos con ningún depredador, aquí el problema ha sido -y aún es- nuestra dificultad para generar volumen de juego ofensivo, la dolorosa soledad del nueve y la insistencia en empadronar al equipo en un código postal demasiado alejado del área rival.

Casi todo el peligro del Tenerife, y buena parte del nudo del relato, se concentra en un saque de esquina botado por el Tenerife pocos minutos después de que Alegría se diera -y nos diera- una mayúscula en el minuto 20 del partido. Reconstruyamos la escena. Zapater cae ante una pequeña carga de Pomares, que queda liberado, y remata sin oposición un balón que gana y prolonga Fran Sol. El árbitro, sin demasiada explicación, y tras conversación con el VAR, mantiene su criterio de considerar la acción como falta -cuesta verla, incluso desde el ojo menos ecuánime- y decreta que el córner se ejecute de nuevo.

El desconcierto lo invade todo, ya que nadie entiende la decisión. Sólo puede explicarla haber detenido el juego, por advertir la infracción de Pomares, antes de que el Tenerife pusiese el balón en juego, pero nadie oyó ningún silbato en ese momento. Sí más tarde, justo antes de que el balón entrase en la portería aragonesa, y si se sanciona entonces, acertado o no, el balón debía ser para el Zaragoza. No se entienda como una demanda. Al contrario, bastante barata la sacamos… El caso es que el córner se repitió y ahí hubo un triple milagro en el área pequeña, donde Francés, Cristian y Alegría resistieron el tiroteo de Pomares y de Bermejo, para sostener el 1-0 y salir vivos de la mayor emboscada del encuentro.

Mientras Ramis intimaba con el cuarto árbitro, optó por no retocar nada al descanso. JIM, en cambio, reservó todo su arsenal táctico para la segunda mitad. El arranque audaz y ambicioso, subiendo líneas y mordiendo arriba, que se preveía en el inicio del choque, tuvo lugar a la vuelta de vestuarios. Y como ya se ha comentado muchas veces, el equipo parece otro cuando se afila y destrenza.

Quizá sea un desafío físico inabordable para 90 minutos, pero debe ser mucho más habitual en lo que queda de temporada. Adelantando la defensa y mordiendo al rival en su salida de balón, se roba más y mejor. Todos están más cerca y mejor situados para asociarse y progresar. Y si no se hace, carecemos de futbolistas con el vértigo suficiente para amenazar desde 40 ó 50 metros. Son necesarios, para desinhibirnos, centrocampistas con dinámica y cierto ida y vuelta. Chavarría lo es, James lo es. Bermejo, pese a su apariencia frágil, también lo es. Francho, por supuesto. Sanabria lo parece, al menos. Y hasta Zapater se las arregla para acompañar las espaldas presionantes de sus compañeros. Eguaras y Adrián son lo que más dificultades presentan cuando dejamos de circular en tercera.

El gol llegó en el primer tiempo y la victoria se mereció en el segundo. Ni siquiera los decididos cambios ofensivos de Ramis le cambiaron el dueño al encuentro. De hecho, Chavarría disparando contra Moore, dentro del área, una formidable dejada de cabeza de Alegría -partido completísimo el suyo-; y la extraordinaria parada de Hernández a cabezazo ganador de Nieto, tras falta lateral sacada con maestría por Zapater, fueron las ocasiones más claras. No concretarlas obligó a contener la respiración en los últimos segundos.

JIM atendió a las urnas en los 20 minutos finales y dio entrada a Peybernes por Chavarría, pasando Nieto a ser carrilero. El  reunió a los demandados tres centrales. No parecía pedirlo ahí especialmente el partido, ya que Jair le nublaba todas a Fran Sol y Francés resultó insuperable para Shashoua y Nono: la doble amenaza que Ramis propuso para el asalto último. Pero la solidez del trío resultó indisimulable y, con la posterior entrada de Azón por un pálido Narváez -pese a jugar en su zona preferida-, nos ilusionamos imaginando un Zaragoza de granito, poderoso en ambas áreas, capaz de morder arriba, dando vuelo a sus carrileros y reuniendo talento y dinámica en un versátil trío de centrocampistas. No creemos que suceda, pero la prueba de campo, aunque sólo por unos instantes, demostró que puede funcionar.

El añadido, con la entrada de Atienza por Bermejo y del Toro por Alegría -al mismo tiempo que Azón, ingresó previamente Adrián por James- se terminó defendiendo con una línea de seis -cuatro centrales- más propia del balonmano… Se trató de sólo dos o tres minutos pero, falta lateral y córner mediante, se hicieron eternos. Esta tarde -como reza el cántico-, cueste lo que cueste, había que ganar. La alegría era inaplazable y llegó cabeceando sin marca dentro del área. JIM seguirá cambiando poco y el Zaragoza continuará jugando a que pase lo menos posible, aún más si se consigue adelantar. Aquí se cree en otro modelo, más rotundo en defensa y amenazante en ataque, con mayor dinámica y audacia en el medio. Pero aquí, sobre todo, se agradece y valora el 17 de 30 firmado con el método de JIM, que nos hace seguir creyendo y luchando por la mayor de las agonías: la permanencia. Ya no palpitan tanto las sienes.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto; Zapater; Bermejo (Atienza, 91), Igbekeme (Adrián González, 84), Chavarría (Peybernes, 76); Narváez (Iván Azón, 84) y Alegría (Gabriel Fernández, 91).

Tenerife: Dani Hernández; Moore, Sipcic, Carlos Ruiz, Pomares (Álex Muñoz, 83); Aitor Sanz, Vada (Nono, 72); Valera (Shashoua, 62), Alonso (Zarfino, 83), Bermejo (Jorge Padilla, 72); y Fran Sol.

Árbitro: Moreno Aragón (Comité Madrileño). Amonestó a Vada (49), Nono (73), Aitor Sanz (76), Pomares (77) y Carlos Ruiz (86).

Goles: 1-0, min. 20: Alegría.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada de Liga, disputado en el La Romareda a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

6 comentarios en “Jornada 28. Liga Smartbank. REAL ZARAGOZA 1- TENERIFE 0. El Zaragoza se da una alegría inaplazable, suma 30 puntos y llega al tercio final fuera del descenso”

  1. Buenas noches;
    Tres puntos agónicos y con polémica, ¿donde hay que firmar?. Tan poca es la calidad de esta segunda división que muchos de los partidos que quedan podrían resolverse de esta manera y otros partidos que se decantaron en contra pudieron haber sido a favor. Con Alegría volvió el gol, y eso que no fueron muchos los centros que pudo rematar, como casi siempre. Derroche físico de los jugadores (no hay otro camino) y vemos que puede haber alternativas a Eguaras. Nos vamos a dormir con una sonrisa y esperando poder traer algo el viernes de Vallecas (si es con Francho, mejor). Un saludo.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Victoria fundamental, Sergio!
      No ganar al Tenerife lo hubiera complicado todo muchísimo, quién sabe si demasiado.
      Creo que el equipo necesita jugar con un ritmo superior, presionando más arriba, y ahí un perfil como el de Eguaras chirría.
      Imagino que será titular de nuevo en Vallecas, pero cada vez parece más claro que el modelo de juego debería ser otro, más rotundo y agresivo.
      Celebremos cada triunfo como su fuera la vida del escudo en ello, porque lo está.
      Abrazo

  2. Es fácil decirlo hoy pero el trabajo oscuro que hace Álex Alegría es fabuloso. El problema es que lo hace muy lejos de gol. Si hubiera algún jugador vertical se podrían ganar partidos con balón directo y prolongación. Llevamos 4 años supeditados al 1-4-4-2 en rombo y hemos tenido los 2 extremos, playoff y rozar el descenso. El factor diferencial no era el mediocentro y sí el 9 (Borja o Suárez). El trabajo clave de la DD es esa. Primero, salvarse, y luego, a por un 9 que marque diferencias y haga mejores a los demás.

  3. Alfonso Ferrández

    Buenas tardes a todos;

    Han pasado unos días desde el partido pero es ahora cuando me decido a escribir mis sensaciones.

    El sábado ganamos por un factor muy importante en el fútbol. La suerte.

    El equipo ha mejorado muy poco con respecto al de las 3 últimas jornadas.

    El efecto JIM; sigue diluyéndose poco a poco y no veo una solución próxima.

    No somos capaces de generar peligro y los rivales que nos quedan por delante; todos; hasta ahora han demostrado ser mejores que el RZ.

    Mucho trabajo por hacer todavía y mucho en lo que mejorar.

    Un saludo a todos

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Alfonso!
      El calendario que queda es exigente, pero quedan todavía tres o cuatro partidos ante rivales directos (Logroñés, Cartagena, Castellón) y ahí podemos darle una buena dentellada al asunto.
      El efecto de JIM nos ha dado 17 puntos de 30 y nos hubiera parecido un imposible si nos lo anticipan cuando llegó. Es cierto que su falta de flexibilidad táctica y su empeño en un fútbol reduccionista hace de cada partido una visita al dentista, pero esa suerte que tuvimos el sábado quizá nos faltó en Oviedo, impidiendo a Narváez adelantar al equipo antes del descanso, con ese disparo que chocó con el cuerpo de Grippo.
      Seguiremos sufriendo hasta el final, me temo. Y lo firmo
      Abrazos

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