Fuera de foco

Atrapado en el tiempo

El Real Zaragoza vuelve a encontrar el camino cuando se ve acorralado. Trabajo impecable de todo el equipo para coger otra bocanada de oxígeno y liberar tensiones

Qué harías si todos los días fuesen el mismo día. Con esta simple premisa arranca Atrapado en el tiempo, un clásico de la comedia ligera protagonizado por el genial Bill Murray, que recibió varios premios —la mayoría recayeron en su divertido guion— y muy buena acogida de público y crítica. Phil Connors, el hombre del tiempo de una conocida cadena de televisión, debe trasladarse a un pueblo de Pennsylvania a cubrir los pormenores de una festividad muy especial en Estados Unidos: el Día de la Marmota. En ella, granjeros de la zona parecen predecir el fin del invierno, basándose en el comportamiento del pequeño roedor al salir de la madriguera una vez ha finalizado su periodo de hibernación. A Phil el plan no le hace mucha gracia, obviamente. Acude a la cita desganado y con cara de pocos amigos, deseando que el maldito Día de la Marmota acabe cuanto antes para poder huir de aquel pueblo perdido de la mano de Dios. Pero el guionista de esta historia no es el genio de la lámpara, así que, lejos de concederle el deseo, condena al protagonista a revivir el mismo día durante toda la eternidad.

El Real Zaragoza salvó otro match-ball, con los mismos defectos y las mismas virtudes que viene mostrando en los últimos partidos. Esta vez, afortunadamente, tocó la de arena (creo que es la buena), gracias a un destello de Bermejo que agradeció Alegría, pero pudo ser al revés, como pasó en Oviedo. Vimos un equipo muy fiable defensivamente —descomunal Francés, una vez más—, bien apuntalado esta vez con el doble pivote James-Zapater, pero que sigue con la bombilla fundida a la hora de escribir un guion original en ataque. Es verdad que las circunstancias son las que son, y que la sonrisa que nos dejaron los tres puntos no nos la borra nadie, pero hay que reconocer también los peligros que entraña fiar siempre a cara o cruz nuestras opciones de victoria. De todas formas, chapeau para el Real Zaragoza, por resolver con éxito el complejo algoritmo que tenía con un Tenerife lanzado. Lo decía Zapater en una entrevista reciente: el trabajo no te garantiza ganar partidos. Tiene toda la razón. Correr, pelear y dejarse el alma son los requisitos mínimos que se le exigen al jugador cuando salta al campo; juegue en la posición que juegue. Son condiciones al alcance de cualquiera y, por lo tanto, innegociables; aunque el forofo del bar siga achacando a la falta de actitud las derrotas y el mal juego de su equipo. En el fútbol actual, falta alegría y sobra actitud. Digo esto porque este fin de semana vi por televisión varios partidos de Segunda y de Primera, y en todos me quedé dormido alrededor del minuto quince. Tuvieron que llegar los Messi, Pedri y Dembelé para recordarnos que el fútbol sigue siendo espectáculo y entretenimiento, no sólo trabajo.

2 comentarios en “Fuera de foco. ATRAPADO EN EL TIEMPO”

  1. Muy acertada la columna, como siempre.
    La marmota de la película dormiría profundamente con el fútbol moderno, más ahora sin aficionados en las gradas.
    Nuestro equipo lo seguimos viendo por tv por el sentimiento y pasión zaragocista que tenemos pero cualquier otro partido, salvo raras excepciones, invita al bostezo y sesteo.
    Nos queda como dices ganar o perder a cara o cruz con resultados pirricos, esperemos que consigamos ser mejores o menos malos que al menos cuatro equipos este año y que podamos volver a ilusionarnos la próxima temporada.

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