JIM FIRMA LA PERMANENCIA

El Real Zaragoza, con Narváez de falso interior de inicio, sobrevivió en la primera parte gracias a Cristian y no se atrevió -con los cambios- a atacar un posible triunfo en la media hora final. La pomada es para los valientes

✍️ Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Llegados a estas alturas del invierno, casi todos firmamos una permanencia lo menos sufrida posible. Da igual la clasificación -que ya te ha sacado billete en el penúltimo vagón- y la distancia en puntos -diez con el sexto y seis con el cuarto por la cola-. No critiquemos a JIM por ello, lo haremos por otras cosas. Un empate en la visita a la revelación, con cinco bajas más o menos medulares, era un resultado que la mayoría hubiéramos firmado en la primera servilleta a mano antes del encuentro. Porque el equipo hace tiempo que se ha caído y porque si el objetivo siguiera siendo llevar al Real Zaragoza donde merece, el instinto no le hubiera dicho al técnico de dar medio paso atrás con cada cambio, justo en el único momento en el que la Ponferradina -sin Yuri toda la noche- parecía superada y temerosa de terminar la media hora final con todos los apuros que no había sufrido hasta ese momento.

Sería muy osado insinuar que vencer en el Toralín era la última bala que le quedaba al conjunto aragonés para acabar luchando por la sexta plaza -estaría todavía a la friolera de ocho puntos, en ese caso-. No damos ninguna sensación futbolística de poder llegar a ese peldaño, pero todo lo que no fuera una victoria anoche nos programaba la ruta en el navegador hasta mayo: 50 puntos y a seguir barajando otro verano más. Ojalá que con manos diferentes, eso sí. Empatar en Ponferrada y dadas las bajas -y las milagrosas paradas de Cristian durante la primera mitad…-, podría ser para celebrarlo -para apretar el puño timidamente y suspirar bajito, al menos-, pero sabemos que no nos dimos la oportunidad de ir a por el rival cuando éste empezó a sufrir. Y no hay mayor derrota que el exceso de miedo. La pomada es sólo para los valientes. 

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Es muy probable que las decisiones desde el banquillo hubiesen sido otras, algo más audaces, en un contexto diferente. Urgía salir de la destructiva espiral de tres derrotas consecutivas, el técnico podía sentir que su cargo corría en peligro en caso de concretarse una cuarta y la casa de la Ponfe es una de las más inexpugnables de la categoría: sólo el Oviedo ha gritado victoria en los 12 partidos como local que ya ha disputado esta temporada. Pero en Miranda, siete días antes, morimos por inacción -ni un cambio, desde la roja a Vada en el minuto 37 hasta el 65- y ayer volvió a dejarse a Adrián para los segundos finales y a Yanis no le hizo ni quitarse el peto de calentamiento, pese a hacer apenas cuatro modificaciones. Sólo en una de ellas, la primera –Puche por Bermejo-, quien entró pudo ser algo más ofensivo que quien se retiró.

Hubo dos decisiones iniciales que escaparon al radar del predictivo Juego del Sepia: la titularidad de Petrovic, en detrimento de Eguaras ¡y la posición de Narváez como interior izquierdo en el 4141! La primera nos sorprendió, ya que el serbio disputó 70 minutos el jueves en Copa y el navarro estuvo inédito ante el Sevilla; pero la segunda no la hubiéramos imaginado nunca. Claro que duró poco. La naturaleza poco gregaria del colombiano hizo que pronto se quisiera acercar a Giménez y Francho tuvo que retrasarse a la altura del gigante balcánico. Nunca sabremos cuánto tuvo de improvisación, pero el ruego sostenido durante tantas semanas por ese doble pivote pareció hacerse realidad y el Real Zaragoza resistió los primeros zarandeos locales en algo parecido a un 442.

Lo hizo gracias a Cristian, en realidad, como casi siempre desde hace cinco años. El rosarino se rehizo de una tarde transparente en Anduva para negarle todas a la Ponferradina. Su primera intervención, al disparo cruzado de Saverio, nada más comenzar el encuentro, avisó de que el mejor estaba de vuelta y cuando lo está, es muy difícil ser derrotados. Incluso aunque el balón quiera rebotar en la anatomía de Enrich para envenenar un disparo más que desviado de Agus Medina y obligar a Álvarez a desempolvar el catálogo de los milagros.

La primera media hora resultó asfixiante para un Real Zaragoza incapaz de contener el fútbol espumoso de los locales. El conjunto aragonés perseguía sombras y se declaró incapaz de defenderse con la pelota, mucho menos de intentar hacer daño con ella. Una mínima presión berciana provocaba un balonazo a ninguna parte y el asedio regresaba con una nueva oleada. Agus Medina estaba donde lleva la temporada entera, en todos los sitios, pero la principal amenaza se localizaba en nuestro lateral derecho, donde un endemoniado Saverio le ganaba casi todas a Fran Gámez.

Enrich, recuperado a última hora tras su golpe en Copa contra el Espanyol, se pasó la primera parte chocando y ganando contra los centrales rivales, para que Medina y Ojeda ensayaran disparos llenos de peligro, que se terminaron yendo desviados. Conforme se acercaba el descanso, el Real Zaragoza fue haciendo pìe en el encuentro y hasta sintió cerca el 0-1 cuando Bermejo volvió a dejar solo -tres días después- a Giménez delante del partido, pero esta vez fue el muy eficiente Parí Adot quien hizo de Kounde y se cruzó antes de que al delantero -vacío de confianza en las últimas semanas- pudiese batir a un muy buen Amir.

La inopinada posición de partida de Narváez, además de reunir a Francho y a Petrovic -mucho mejores en la segunda mitad- por primera vez en un suplicado doble pivote, desordenó casi todo el frente de ataque del Real Zaragoza. Es cierto que Bermejo está ya más que acostumbrado a jugar por banda derecha, pero su compromiso defensivo hubiera oxigenado a los mediocentros ubicándose por delante de ellos, además de suponer un enlace con pelota que nunca existió; y volvió a comprobarse que el rendimiento de Borja Sainz es incomparable -por inferior- si lo hace por banda izquierda en lugar de por banda derecha.

La búsqueda, tan insistente como infructuosa, de una demarcación en el campo para Narváez parece afectar el mejor lugar de sus compañeros de ataque y nunca termina de merecer la pena, ya que el colombiano está a una distancia sideral de ser ese futbolista diferencial en esta plantilla que suele proclamar su leyenda. Quizá su posición más justa, desde hace semanas, sea la de suplente. Ayer, como segundo delantero, tampoco mejoró ninguna transición ofensiva y, por momentos, pareció el mejor pivote posicional del rival. Casi siempre que una contra pasaba por sus botas, su falta de clarividencia frenaba su progreso y permitía posicionarse a la defensa de la Ponferradina.

Más allá de una acción defensiva llena de dudas de Lluis López ante Enrich y de un avance tremendo e impropio de París Adot –Fran Gámez terminó cruzándose para evitar su disparo a gol-, el Real Zaragoza emitió muchas más señales de vida tras el descanso. Borja encaraba, aunque fuera a  banda cambiada, Gámez llegaba a línea de fondo, Francho podía soltarse de vez en cuando y le puso la puntera a un disparo cercano y cruzado, que Amir detuvo sin darse mucha importancia. Sí se la debió dar, unos minutos más tarde, ya con Puche sobre el campo, cuando tuvo que estirarse hasta el crujido de vértebras para negar que un centro envenenado de Sáinz llegará al fondo de su portería.

Con un Jair agigantado y un Petrovic que fue imponiendo su poco estética ley, era el momento de influir positivamente desde el banquillo e ir a por un triunfo que en la primera mitad se sintió imposible. Salió Puche. Se temía que lo hiciera por Borja Sainz y, aunque sustituyó a un gregario Bermejo y no al inocuo Narváez, se pensó que la modificación daría profundidad a la banda izquierda y recuperaría a Sainz para la derecha. Error. Puche se ganó esta media hora gracias a sus notables minutos contra el Sevilla por izquierda y Borja es un jugador de Primera División por derecha, pero mejor que ocupen las bandas contrarias… El partido estaba para llevárselo -para intentarlo, al menos- y aún  quedaban la llegada de Adrián y el filo combinativo de Yanis como principales bazas ofensivas. Hubo que esperar hasta el 75, para que saliera Zapater por Borja Sainz -hay que asegurar la permanencia- y el equipo pasase a un 4141 con Narváez por izquierda. 

La Ponferradina llevaba un rato sentada en la esquina del cuadrilatero, pidiendo que le dieran aire con la toalla, pero detectó el cauteloso -miedoso, en realidad- paso atrás táctico de JIM y volvió a creer en un triunfo que ya daba por improbable, al no poder contar con tres de sus principales argumentos ofensivos: el lesionado Yuri y los sancionados Naranjo y Espiau. Rios Reina volvió para dar profundidad a su banda izquierda, Pascanu perdonó con todo a favor y Dani Ojeda exigió una nueva buena mano de Cristian. Puche insistió con su fútbol vertical y Chavarría, a la salida de un último córner, conectó un muy buen disparo desde la medialuna en el minuto 92, al que Amir respondió con maestría. Apenas unos momentos antes, Adrián y Nieto sustituyeron a Narváez y Giménez, para versionar el axioma del fútbol italiano y no dejar de empatar en cinco minutos lo que llevas empatando en 85. El Real Zaragoza ha conseguido sumar en una visita nada apetecible y ha cortado su sangría de tres derrotas consecutivas, sobreviviendo a una muy complicada primera parte gracias a la vuelta de Cristian a los milagros; pero pudo ir a por el triunfo y su entrenador no se atrevió. La pomada es para los valientes y JIM ya firma la permanencia.

PONFERRADINA. Amir, Adot, Amo, Pascanu, Pujol (Ríos Reina, 60), Paul Antón (Crespo, 83), Cristian (Zalazar, 68), Saverio (Baeza, 60), Agus Medina, Dani Ojeda y Sergi Enrich.

REAL ZARAGOZA. Cristian Álvarez, Gámez, Lluís López, Jair, Chavarría, Petrovic, Bermejo (Puche, 62), Francho, Narváez (Nieto, 88), Borja Sainz (Zapater, 75) y Álvaro Giménez (Adrián, 88).

ÁRBITRO: Galech Apezteguía (comité navarro). Amonestó a los locales Amo, Ojeda y Medina y al visitante Borja Sainz.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo tercera jornada de Liga, disputado en el Toralín. 3.500 espectadores.

2 comentarios en “Jornada 23. PONFE 0-0 REAL ZARAGOZA. JIM firma la permanencia”

  1. Buenos días ! Sin tener datos ni información contrastada todo indica que Narvaez juega por orden de la directiva para poder venderlo. No son muy listos porque esto lleva a perjudicar al equipo y a hacer imposible su venta. Si no fuera así JIM debería ser cesado hoy mismo.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Buenos días, Luis!
      No te sé decir, se especula con cualquier cosa. Yo más creo en un empecinamiento ciego de JIM, que ya hace semanas que se le han escapado las riendas del equipo.
      Cada partido de Narváez consigue depreciar lo que le quede de valor en el mercado y estrangula ofensivamente a un equipo que ya recuerda al más impotente de cara a la portería rival de la pasada temporada
      Abrazo grande

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