El Zaragoza es atropellado por el árbitro, astilla la portería del Albacete y sufre una derrota canalla

📷Archivo Alfonso Reyes

¿Cómo explicar lo inexplicable? Debe de ser cierto que el destino está escrito con tinta permanente y anoche se empeñó en que el Real Zaragoza perdiera, sin consuelo ni razón posible, en su visita al colista, pese a su exuberante arranque, a no desangrarse tras un flagrante atropello arbitral y a astillar la portería rival en un enloquecido tramo final, donde hasta cuatro veces los postes negaron una mínima alegría. Serrín y madera, sería mi titular si aquí trabajase el noble arte de la contracrónica.

Un colosal infortunio impidió llevarse el triunfo del Carlos Belmonte y sólo un ridículo penalti señalado a Vigaray, a los 20 minutos de partido, hizo posible que se perdiese. Si la competición hubiese comenzado con la llegada de JIM, tendríamos la sensación de estar para pelear puestos de playoff y metabolizaríamos la derrota como un doloroso accidente. Como somos rehenes de una primera vuelta infame, el desarrollo del encuentro y su marcador final rozan lo macabro, porque la vida está en juego. Espíritus del fútbol, dejad de joder con la pelota.

Es imposible que el eje de coordenadas del encuentro no lo constituyan la inopinada pena máxima en contra y el acoso indesmayable de los minutos finales. La crónica atenderá a más matices, pero está obligada a detenerse con detalle en ambos puntos cardinales, aunque el dolor de revivirlo comprometa nuestro sistema inmunitario. El penalti comenzó siendo pitado, pasó a convertirse el libre indirecto en décimas de segundo y el VAR, esa bomba atómica en manos de artistas pop,  sacó al árbitro de su acierto sobrevenido y le devolvió al error original.

Vigaray atacó un balón con mucho más vuelo que dueño, que venía botando alto en la frontal del área propia tras un saque de banda del rival, y llegó a contactar con él justo antes de que Fuster quisiera rematar con una volea lateral ‘copacabanesca‘, para terminar golpeando la suela del defensa zaragocista. Se admitía la percepción de juego peligroso, porque Vigaray tuvo que arriesgar para ganar.

Cuando parecía que la decisión final iba a ser ésa, tras rectificar su primera impresión de señalar el punto de penalti con el brazo derecho, mientras hacía sonar su silbato, el VAR le llamó a revisar. Y cuando el VAR te llama a capítulo, muy mal se tiene que dar para que no revises. El Zaragoza se dirigía al matadero en esa carrera siempre diligente hacia el monitor y cuatro minutos más tarde de la acción -aunque luego apenas descontaron dos-, Fuster, ya con el empeine recuperado, engañó a Cristián. La pelota no miente, decía el jugador de la NBA Rasheed Wallace cada vez que un rival fallaba un tiro libre, tras una falta que él consideraba que no era. Aquí, la pelota mintió.

La cámara lenta, y hasta la imagen congelada, muestran una verdad que puede no ser la realidad y los árbitros, que deberían ser jueces, se han convertido en notarios. Ya no interpretan las leyes y sus contextos, apenas dan fe de lo que les enseña el gran hermano que se han comprado. Hubo contacto, porque Fuster remata la suela rival. Como la plancha de Vigaray llegó destemplada, descubierta y por delante, se puede considerar juego peligroso. Libre indirecto dentro del área: una acción, más o menos, habitual en el fútbol que nos atrapó a casi todos y que se ha convertido en una absoluta rareza en esta versión de muerte al gris con la que nos toca convivir.

Ya el VAR se tomó más segundos de los aparentemente necesarios, justo en la acción anterior, para confirmar que no había mano en un balón que se estrellaba en la barrera aragonesa. La falta, cercana a la frontal del área, tenía un peligro indudable. Más dudoso resultó que lo fuera, pues parecería que Bermejo hizo más por robar que por derribar a Azamoum. Esa primera decisión desató el terrible dominó posterior.

Azamoum, por seguir hilando, aunque sea aquí y ya no en Twitter, compró todos los boletos para ver la segunda amarilla unos minutos más tarde -ya estaba amonestado por segar la hierba sin importarle que ahí estuviera el tobillo de Francho-, cuando interrumpió por detrás un avance zaragocista. Ábalos Barrera, hombre de decisiones fluctuantes, corrió hacia él como sólo se corre cuando se va a enseñar una amarilla y, de repente, quizá por advertir que debía expulsarlo si lo hacía, frenó su impulso y lo dejó en falta.

Amarilla si vio Narváez por afearle la escena que aquí hemos intentado describir. La piel la siguen teniendo fina, ahí no ha llegado todavía la presunta evolución. Azamoum fue sustituido por su entrenador nada más comenzar la segunda mitad. Pocos mercurios marcan mejor la temperatura ambiente que un entrenador cuando se ve obligado a tomar una decisión tan preventiva. A partir de la salida de Jean Jules, por cierto, el juego ofensivo aragonés dejó de sonreír media hora. Y todo se redujo a diez minutos finales salvajes.

El Real Zaragoza arrancó el partido con la determinación de un bisonte. Cierto es que hubo un intercambio de golpes inicial, con Francés -de nuevo, el mejor de los dos centrales- salvando un cabezazo sobre la línea, pero los circuitos ofensivos brillaban y se pisaba el área contraria con una frecuencia y una claridad notables. El Toro recuperó algo de brillo y Zanimacchia mostró un fútbol más atemperado. Se le amontonó su desorden natural, eso sí, en dos ocasiones -una en cada parte-, que debieron suponer un daño mucho mayor. En ambas, ilusionó con superar al último defensa y quedarse delante del meta… Justo en esa décima de segundo feliz, las dos veces, optó por ir al suelo. Nunca es sencillo dejar de ser uno mismo.

Después del penalti, el equipo nunca se descompuso y alcanzó el descanso cercando la portería siempre bien defendida por Nadal. En la segunda mitad, ya nada resultó tan sencillo, hasta que la torpe expulsión de Arroyo -por pisar inesperadamente el tobillo de Narváez-, en el minuto 81, desató una breve Filomena en el reducido perímetro del área del Albacete. No terminó nevando, pero se golpeó la madera para tener leña lo que queda de invierno…

JIM no anduvo fino con los cambios y el Real Zaragoza se enredó en la tibieza. Francés pasó a ser casi el único argumento para la salida de balón y abusar de una virtud deviene en defecto -más colectivo que personal, claro-, porque esa misión debe abanderarla el mediocentro y no el central derecho, por muy buen golpeo que el joven tenga.

El paso de Francho a su puesto natural -pivote- no parece en los planes del entrenador, quien ayer optó por dar entrada a Adrián retirando a Bermejo. El cambio chirrió, porque el momento del partido pedía a ambos y parecía la oportunidad adecuada para que convivieran la media hora final a la espalda del nueve -ya Alegría- y con Francho por detrás con la escoba. Que se esté buscado un mediocentro físico alimenta la teoría de que el canterano está lejos de ser el mediocentro del equipo y seguirá aportando entre líneas. Yo no decidiría lo mismo, seguramente.

James y Azón salieron por Zanimacchia y Francho, en la segunda ventana de cambios, para emborronar el dibujo y apostar por una geometría variable: 4-4-2 en forma, 4-3-3 en fondo. Con este formato -Larrazábal salió al final por Vigaray y se cerró con tres- llegó la tormenta final: imperfecta e increíble. Pareció chispear con Jair, cuando remató defectuosamente con zurda, sólo y cerca del área pequeña, unos instantes antes. Llegó el primer trueno con Azón. Adrián al poste derecho y Alegría al larguero hicieron retumbar el Belmonte con apenas segundos de diferencia. Y Narváez, consolidado como centrocampista izquierdo, descerrajó un derechazo cruzado final, que chocó con el único poste que quedaba virgen.

En la noche en la que debutó, dejando buenos detalles, Alegría -Peybernes no pudo entrar en la convocatoria, ya que el Real Zaragoza necesita liberar masa salarial para activar su ficha-, nos invadió la desazón por un tropiezo tan canalla, pero no puede desabrigarnos la esperanza. Ayer la derrota ya estaba escrita por la tinta imborrable del destino, mantenemos como teoría principal, pero este equipo -que seguramente terminará la jornada en puestos de descenso- cree en sí mismo sobre todas las cosas. Y mientras ellos lo hagan, los demás no podemos sentir lo contrario. No habrá penaltis arteros ni postes repetidos que le impidan conseguir la permanencia.

Albacete: Nadal; Benito (Arroyo, 66), Boyomo, Gorosito, Fran García (Caballo, 84); Eddy Silvestre (Diamanka, , Karim Azamoum (Jean Jules, 48); Carlos Isaac, Fuster, Peña (Tana, 66); y Zozulia..

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray (Larrazabal, 85), Francés, Jair, Nieto; Eguaras, Francho (Igbekeme, 75); Zanimacchia (Iván Azón, 75), Bermejo (Adrián Glez., 61), Narváez; y Gabriel Fernández (Alegría, 61).

Árbitro: Ávalos Barrera (Comité Catalán). Expulsó a Arroyo (81) por entrada dura a Narváez. Amonestó a Karim Azamoum (13), Francés (18), Vigaray (24) y Narváez (40).

Gol: 1-0, min. 26: Fuster, de penalti.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de Liga, disputado en el Carlos Belmonte a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

4 comentarios en “Jornada 22. Liga Smartbank. ALBACETE 1- REAL ZARAGOZA 0. El Zaragoza es atropellado por el árbitro, astilla la portería del Albacete y sufre una derrota canalla”

  1. Ayer se volvieron a tirar 30 minutos como poco. Hasta q el pivote no sea Eguaras y sea alguien más dinámico poco podemos hacer.
    Esperemos q el viernes los 11 titulares sean diferentes … aunque miedo me da a quien pueda elegir
    Saludos a todos

    1. Javier Hernández Aguirán

      No sé, Luis…
      Quizá sea un exceso injusto (y algo desagradecido) que nos dé miedo el criterio de un entrenador que quiso venir cuando estábamos muertos y nos ha hecho merecer ganar los cuatro partidos disputados a sus órdenes
      Estoy de acuerdo en que los cambios enredaron al equipo, pero la hora restante tuvo muchos brillos y el equipo no tiene nada que ver con lo que era hace un mes: ayer no ganamos de milagro y entonces era un milagro que ganásemos…
      Creo que el tercer refuerzo debe de ser un banda derecha, por más que ayer Zanimacchia me gustó más que ningún dia. Situar a Francho de pivote y reunir a Bermejo y a Adrián por detrás de Alegría
      Abrazos

  2. Francisco Ruiz Espinosa

    Coincido con que el fichaje más adecuado sería un banda derecha, y más tras la incorporación de Alegría. Es un delantero que con buenas bandas puede dar muy buen rendimiento. El problema es si la titularidad del Toro es obligatoria, porque no permitirá ese necesario cambio.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Francisco!
      Se ha instalado ya el mantra de que la titularidad del Toro es obligatoria… Habrá algún tipo de penalización en la cesión por partidos o minutos jugados, imagino, pero no afectará en las alineaciones.
      Alegría será titular el próximo partido y no lo fue en Albacete, porque acababa de llegar y porque el equipo venía de ganar y de sumar siete de nueve.
      Creo que tenemos que actualizar los problemas a resolver y pasar a pensar cómo resolver el triángulo interior -ahora que ya está Adrian- si la banda izquierda va a seguir siendo Chavarría y Narváez… Con esa zona tan expuesta defensivamente, la idea futbolística te pide un mediocentro con más despliegue y rigor en lo táctico (Francho) o cada vez que el rival progrese por su zona derecha y nos gane la espalda por ahí, las correcciones irán llegando tarde y serán insuficientes.
      Zanimacchia estuvo mejor que habitualmente en Albacete y Bermejo podría volver a esa posición en cualquier momento, pero De Blasis (sin equipo y fichado hace unos días por el Cartagena), por ejemplo, nos hubiera equilibrado la plantilla y resuelto nuestro problema de profundidad en ese sector
      Gracias por el comentario!
      Abrazo

      Alegría será titular el próximo viernes

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