EL CABALLO NO ENTRA EN CASA

El Real Zaragoza, cuarto peor local de la categoría, pone fin a su cabalgada de tres triunfos seguidos -¡y de 13 jornadas sin perder!- con una derrota llena de impotencias. JIM equivocó el once y Nieto abrió la puerta

✍️ Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Si hay un notario en la sala, decirle que firmamos estar otros casi tres meses sin volver a perder. Sirva la referencia temporal para valorar el mérito acumulado por una plantilla reforzada a partir de la segunda semana de agosto, que tuvo que arrancar el campeonato con los andamios afeando su fachada y que se ha visto reducida hasta en cinco jornadas por las interminables e injustas ventanas FIFA. A todo esto se había sobrepuesto un Real Zaragoza invicto desde el 30 de agosto -¡13 jornadas!- y que venía impulsado por tres victorias consecutivas, hasta que ayer el Leganés nos tiró del caballo. Lo hizo a su áspero modo: castigando nuestros errores y abusando del desorden que provoca la desesperación ajena.

El conjunto aragonés nunca estuvo cómodo en el choque, quizá afectado por una alineación que se entendió poco y que funcionó menos. La deficiente cesión de Nieto a Cristian permitió al rival adelantarse y acrecentó una envolvente sensación de impotencia. El partido pareció pasar a otra pantalla con la entrada de Vada y Narváez tras el descanso, pero la espuma duró poco y el empeine de Gaku castigó el agujero negro que se estaba declarando por delante de la defensa. Petrovic no salió a tiempo y, aunque el equipo quiso intentarlo hasta el final, se sentía que ésta era la noche en la que se volvía a perder. Analicemos ahora lo que ha podido suceder para que el notario dé fe de nuetras intenciones y consigamos no ser derrotados otra vez hasta la jornada 30. A firmar.

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El Real Zaragoza queda a los mismos cinco puntos del playoff que del descenso. En zona de nadie, dirán quienes elevan a profesión la mera fatiga de lugares comunes. Así sería si quedaran una o dos jornadas para acabar la competición, pero con 25 partidos todavía por delante… sobra tiempo y espacio para todo. Había una ilusión generalizada en dormir la pasada noche a apenas dos puntos del playoff y ahora, más aún por tener que visitar al Amorebieta el domingo, existe la tentación de mirar más abajo que arriba pese a la equidistancia. Desde aquí sólo recomendamos mirar en dos direcciones: hacia dentro, para explorar opciones de mejora, y adelante.

Mirando hacia dentro, diremos que nos costó entender la alineación de JIM para este encuentro. El Juego del Sepia salió peor parado que nunca, con apenas siete aciertos sobre once, y el desajuste revela que el técnico decidió abandonar algunos de sus patrones de conducta. Quizá la intensa lluvia y la previsión de un encuentro más físico animó a proteger a quienes salen de lesiones musculares –Narváez, Chavarría y Vada-; así como apostar por Zapater antes que James en el medio; pero sí ése fue el razonamiento, tampoco se entiende que no jugara de inicio Petrovic por Eguaras y hasta Borja en lugar de Bermejo.

El Real Zaragoza estuvo incómodo en todo momento, a excepción de los primeros minutos, cuando envió a las pirañas que corren por delante del mediocentro a presionar en campo contrario y el Leganés vivió momentos de cierto apuro: con Fede Vico doliéndose de un pisotón involuntario de Bermejo y con el portero Riesgo yéndose al suelo y amagando con un segundo cambio obligado. El Leganés se ordenaba en el mismo 4141 que los locales, sin apenas presionar la salida de balón rival. El mejor contexto posible para Eguaras, quien nunca supo imponer el ritmo del partido y terminó siendo sustituido a la hora de juego debido a esa laxitud suya sin balón tan comprometedora.

El mediocampo se fue perdiendo y no hubo manera de recuperarlo. El trío Eguaras, Zapater y Francho, sobre el que el Real Zaragoza edificó varios de sus mejores encuentros en septiembre y octubre, no mezcla ahora con la eficacia de entonces. Zapater ha perdido su bonita luz de final del verano y principio del otoño, mientras que Francho es obligado a una presión excesiva, casi a la altura de Álvaro Giménez, que lo saca de donde debería clavar su bandera: el círculo central. El tiempo que JIM tarde en entender que Francho es mente y pie, antes que piernas y pulmones, será clave para que el equipo viaje al norte o al sur desde su ecuador actual.

Mi tocayo -uno de los varios miles que debe de haber…-, aquí lateral izquierdo del Leganés, se destapó como el pistolero más rápido del salón y su zurdazo apenas pudo ser respondido por la intuición de Cristian. El arquero rosarino, impreciso con los pies en los compases iniciales -regaló un balón a Rubén Pardo que casi supone el cero a dos-, elevó su brazo izquierdo y ahí rechazó un disparo que se vio dentro. Poco más tarde, a Nieto se le queda corta una cesión a Álvarez, Randjelovic -quien acababa de sustituir al lesionado Vico- la persigue salivando y, aunque Cristian llega antes, el balón golpea su pierna y termina entrando, agónico y traidor, en la portería aragonesa.

El gol, por venir de un doloroso error propio, le sentó al Real Zaragoza todo lo mal que cabía esperar. Se sentía la ausencia de James en un mediocampo a la deriva -además del criterio que venía aportando al interior zurdo, su presencia hubiera reubicado a Francho en su mejor posición, más cercano al mediocentro que al delantero- y no se entendía la decisión de apostar por Bermejo y sus diagonales en banda derecha el día que Gámez estaba sancionado y Francés iba a dar menos vuelo al lateral… Una desaparición de Jair dejó mano a mano a Arnaiz ante Cristian, aunque el balón le quedó siempre en su menos hábil derecha y Lluis supo recuperar a tiempo. El Leganés perdía tiempo para llegar al descanso y los locales casi lo agradecíamos, porque la desorientación a esas alturas era muy acusada.

Vada y Narváez volvieron a salir juntos tras el descanso, como ocurrió en Las Palmas, por un muy gris Zapater y un Bermejo que quizá fue de lo más rescatable de la primera mitad, pero el equipo y el partido pedían buscar profundidad en banda derecha. Por tener a Francés en el lateral y porque Javi Hernández estaba amonestado desde mediada la primera parte. Ni Nano Mesa, incómodo y desprovisto de peligro durante todo el encuentro, ni luego Borja Sainz lograron hacerlo.

Los primeros minutos de la reanudación fueron los más estimulantes, aunque la espuma desapareció pronto. Obligados por un sistema que chirría en varios de los principales, Francho siguió jugando demasiado adelantado -ahora por derecha, al menos- y Vada algo retrasado y desubicado de su necesaria mediapunta. La entrada del argentino obligaba a reacomodarse en un 4231, que hubiera ayudado además a cuidar una parcela central cada vez más desatendida por un Eguaras que se pasó la noche discutiendo -con razón- con el árbitro y regresando -sin ninguna- a trote regenerativo cada vez que el rival se nos venía encima con una contra.

Petrovic fue instado a acelerar su calentamiento algún segundo antes de que Gaku desenfundara, sonrojantemente solo en la frontal del área aragonesa. Su gran disparo resultó inalcanzable, incluso para Cristian, y por más que la posterior entrada del serbio entonó a un equipo que se obligó a seguir creyendo –Mesa, Narváez, Vada y, sobre todo, Nieto no estuvieron lejos de marcar-, el resultado final ya estaba escrito. Recio, Riesgo y algún veterano más del Vietnam aderezaron la recta final con el manual de las prácticas desesperantes, mientras Francés y Eguaras eran amonestados por no poder creer el ridículo criterio de un colegiado a la altura de su criterio. Los arabescos que hay que hacer para intentar no llamar ridículo a un árbitro…

Azón sustituyó a un exhausto Francho a falta de diez minutos y el Real Zaragoza acabó como lo hizo contra la Ponferradina: con doble nueve, más Narváez, y con Vada y Petrovic en el doble pivote; aunque aquí la sensación de peligro fue mucho menor. Quizá, pese a que la clasificación siga empeñándose en decir lo contrario, porque el Leganés es una plantilla diseñada para pelear el ascenso y que le saca una altísima rentabilidada a los errores ajenos. Nieto -siempre alérgico al 12+1- tuvo uno impropio de este nivel y JIM tampoco pareció ayudar con una alineación que se entendió poco y rindió menos. El caballo sigue sin entrar en casa y el Real Zaragoza debe empezar a ser un equipo fiable en La Romareda si quiere mirar más arriba que abajo. De momento, una vez nos hemos mirado por dentro, limpiémonos el polvo de la caída, ajustemos la montura, subamos al Pegaso que nos ha mantenido casi tres meses invictos y no dejemos de mirar adelante.

REAL ZARAGOZA. Cristian Álvarez; Francés, Lluís López, Jair, Nieto; Eguaras (Petrovic, 69), Francho (Azón, 81), Zapater (Vada, 46); Bermejo (Narváez, 46), Nano (Sainz, 69); y Álvaro Giménez.

LEGANÉS. Riesgo; Palencia, Sergio González, Bruno, Javi Hernández; Recio, Shibasaki (Perea, 69); Fede Vico (Randjelovic, 11), Pardo (Eraso, 81), Arnáiz (Quintillá, 81); y Garcés (Sabin Merino, 69).

ÁRBITRO: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Javi Hernández (36), Bermejo (42), Francés (48), Arnáiz (48), Eguaras (56), Recio (61),

GOLES: 0-1, min. 14: Randjelovic. 0-2, min. 64: Shibasaki.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de Liga, disputado en La Romareda. 9.000 espectadores.

6 comentarios en “Jornada 17. REAL ZARAGOZA 0- LEGANÉS 2. El caballo no entra en casa”

  1. Javier javierg.forcada@gmail.com

    Por mucho frío y lluvia que haga, no se puede salir a jugar en la Romareda como si lo hicieras en un campo lejano y ajeno. Fallo en la motivación y en la concepción del partido. Caídos en las «trampas» del Leganés como novatos. Difícil de explicar

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Javier!
      Creo que más que falta de motivación (se presionó con intensidad arriba de inicio), el equipo no estuvo bien ordenado, especialmente en el mediocampo, y la incomodidad nos terminó reduciendo. El primer gol nos hirió gravemente, pese a que quedaba mucho partido, porque hay pocos equipos que gestionen mejor un resultado a favor que el Leganés
      Abrazos

  2. Julio José Esteban Ferrer

    Buen día, Javier y Leonsepieros, más temprano que tarde iba a llegar la derrota, lo peor fue la forma y el escenario. Es verdad que el equipo compitió, pero me dio la sensación que un punto por debajo a lo que nos tiene acostumbrados. A parte de la lectura táctica del partido, no entendí las declaraciones de varios jugadores dando por hecho que se luchará por el ascenso, creo que hay veces que la mente juega malas pasadas, en este caso se daba el partido ganado antes de jugarlo. Hay que volver a la humildad y ,sobre todo, pensar que igual que no somos peores que nadie tampoco lo somos mejores. Y Jim que ordene sus cartas.
    Vaya tochazo os he metido.🤦

    1. Javier Hernández Aguirán

      Buenas, Julio!
      No te preocupes, mucho peores son los míos…
      Yo tengo la misma sensación: se compitió, pero con un punto de impotencia que no se había detectado hasta ahora
      En cuanto a las declaraciones, no me parecieron un abandono de humildad. Cada frase que dices una semana te puede volver como un boomerang la siguiente por un cambio de escenario, quienes nos dedicamos a ello convivimos con ese riesgo permanentemente. Si después de 13 jornadas sin perder, no te puedes permiir alguna pequeña licencia, quizá ese mismo día, antes del partido contra el Leganés, se les hubiese acusado de poco ambiciosos y de que con ese espíritu es imposible pelear por nada más allá de la salvación…
      Estemos tranquilos con este grupo, creo que es difícilmente mejorable en lo humano. Y esto contigo, no somos ni peores ni mejores que nadie. Hay que pelearlo cada jornada y en eso van a seguir.
      Abrazo grande

  3. Buenos días a todos.
    Seguimos, creo que la clave la das aquí «laxitud suya sin balón tan comprometedora.» En los dos goles interviene directamente, en el primero le sobrepasa el balón por alto por medir mal y en el segundo persigue con la mirada y un trote suave al goleador del Leganés… Por muy bueno que sea con los pies sigo prefiriendo a Petrovic porque da mucho mas equilibrio al equipo y descarga a Francho de trabajo y de responsabilidad. Habrá que invitar a JIM al Juego del Sepia el viernes…
    Saludos a todos.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Cualquier día lo invitamos, Luis! Sería un placer y seguro que sus razonamientos nos enriquecerían.
      A día de hoy, según el momento de cada uno, yo también creo que Petrovic y Francho son casi intocables y que hasta podrían sostener un doble pivote que potenciara a nuestros principales jugadores ofensivos, por acercarlos a todos a su mejor posición.
      En cuanto a Eguaras, no me parecieron admisibles varios repliegues poco más que caminando cuando el rival realizaba un contraataque y le cogía fuera de posición. Tu pivote no tiene por qué ser un especialista defensivo, pero sí exigirse un mínimo de sacrificio y compromiso colectivo
      Abrazo grande

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