EL GRITO

El Real Zaragoza, gracias a un estreno goleador de Álvaro Giménez que fue una pintura, rompe su maldita racha de nueve empates y desahoga su angustia con un triunfo sanador

✍️ Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Hay victorias que se gritan desde profundidades de la caja torácica que sólo se alcanzan cuando celebras un título. Ayer fue una de ésas, quizá porque no hay mayor recompensa que derrotar a los fantasmas que te vienen acosando y matando en vida. Dos meses y nueve interminables empates después, el Real Zaragoza ganó en Burgos con un gol imponente y con muy poco más. Estaríamos poco vividos si esperáramos otra cosa. El primer triunfo tras una sequía tan prolongada siempre llega regado de agonía. Y así fue. Trujillo Suárez, de corte franciscano, estuvo juguetón con el añadido: decretó tres minutos, quizá para compensar los siete finales ante el Mirandés, y se fue casi hasta los cinco sin aparente motivo. Pero se animó a soplar tres veces su silbato por fin y, a las 20.51 del jueves 4 de noviembre, toda una ciudad fue un solo grito: ¡VAMOS!

Los jugadores lo celebraron como casi nunca se hace en el kilómetro 14 de una maratón -apenas alcanzado su primer tercio-, pero la ocasión lo mereció. No hay nada más complicado en la vida que escapar de una racha destructiva. Dejen alegrarse a los chicos y alegrémonos todos con ellos. Que no se pongan ahora estupendos con el juego quienes hasta que se ha ganado sólo miraban el marcador. Al equipo se le ha caído todo el fútbol -escaso de pegada- que exhibió durante septiembre y medio octubre, y ayer tuvo momentos -amplios- de una impotencia preocupante, pero no hay un estímulo más terapeútico que sentirse ganador de nuevo. Y hay pocos escenarios mejores tras esta liberación que volver a jugar en 72 horas ante tu propia afición. 

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Con este resultado favorable que parecía no llegar nunca, este Real Zaragoza tan desacreditado se distancia en dos puntos del descenso, amplia a ¡once! el número de jornadas sin perder, se mantiene con el líder Almería como el equipo menos goleado de la categoría y se sitúa como el quinto mejor visitante. Hasta los presuntos delanteros sin gol ya marcan: Nano Mesa ante el Mirandés y Giménez ayer. Sólo queda un trauma para dar de alta al paciente: celebrar un triunfo en La Romareda. Qué mejor día que pasado mañana, domingo, ante un Sporting poderoso pero en cierta caída libre: un punto de los últimos 12.

No queramos ganar el siguiente -será complicado, por mejor intención que le pongamos- antes de contar éste. JIM apostó por un once bastante aproximado al que intentamos deducir en nuestra previa. Eguaras y Zapater regresaron a la titularidad tras dos ausencias, mientras el apercibido Petrovic -él sí lo estaba y no Gámez, como equivocadamente escribí en la víspera. Pido disculpas por el cable pelado- se oxigenaba de cara a la inminente próxima jornada. Francho -en lugar del previsto Adrián– se abrazaba a su juventud para soportar el tercer esfuerzo completo consecutivo y, ojalá, estar disponible para el domingo; mientras Lluis López daba descanso al fatigado Fran Gámez y desplazaba a Francés a un lateral donde siempre se muestra menos cómodo. Chavarría le ganó el pulso a Nieto y, en su habitual columpio, Azón a Giménez. Bermejo y Mesa jugaron como gusta en el fútbol moderno: de alas pleglables.

Un balón madrugador ganado por Azón cerca de la frontal del área local fue domesticado por Nano Mesa, quien le encontró la rendija al bosque de tres centrales que continuó ordenando Calero en el Burgos. Zabaco trabó al canario media zancada antes de que pisara el área y Zapater quiso lanzar una peligrosísima falta que parecía más adecuada para un zurdo… No la levantó lo suficiente y se desperdició así una buena ocasión de adelantarse en el marcador por tercer encuentro consecutivo -otro trauma ya superado-. Eso sí, se pudo hacer en los minutos finales para, a diferencia de contra el Girona y el Mirandés, sostenerlo y celebrarlo.

El inicio fue un cierto espejismo y el Real Zaragoza se fue difuminando ante un rival que casi llega al gol antes que al dominio del encuentro. Una antológica volea de Juanma García, a la salida de un córner, dejó tiritando el poste derecho de Cristian y nos heló el alma a todos. Sin ser idéntico ni mucho menos, recordó al zapatazo sin anestesia de Javi Sánchez en Valladolid, en la segunda jornada, cuando un inicio parejo lo dinamitó con un disparo imposible. La fortuna, allí esquiva, quiso guiñarnos un ojo en esta ocasión, como en la acción inmediatamente anterior, cuando entre Jair y Francés se las arreglaron para sofocar una ocasión más que clara en el área pequeña propia.

No era la mejor tarde de Cristian en las salidas por alto -un fallo de medición en un balón cabeceado atrás por Lluis López pudo acabar peor que en saque de esquina- y la batería aérea del Burgos nos obligaba a contener la respiración en cada balón parado. Eguaras, algo mejorado en la media hora final, fue incapaz de imponerse en un partido que lo necesitó y el poco filo ofensivo se limitaba a los pulsos ganadores del infatigable Azón ante los defensas rivales: un balón profundo de Francés le permitió ganar la espalda de Rubio y entrar en el área con la pelota controlada. Su apurado disparo no encontró portería.

Una rápida mirada en diagonal diría que JIM mantuvo su 4141 de siempre, pero no fue tan así. Y la variante, sutil, tampoco dio grandes resultados… Francho ayudaba a Azón en la primera presión, aunque luego replegaba a la altura de Zapater cuando el Burgos progresaba a nuestro terreno de juego. Y cuando se recuperaba la pelota, también era Francho el centrocampista central que trataba de enlazar con Azón. Se le pidió abarcar mucho y nos supuso influir poco.

No se terminó de entender el mapa propuesto, ya que la función de Francho -en un 442 más nítido- podía desempeñarla Nano Mesa, a quien orillarlo a la izquierda le condena a un partido de mucho sacrificio y poco brillo; mientras Chavarría podía adelantar su posición, reforzando Nieto el carril, y Francho gravitaría donde es mejor que casi todos: el doble pivote.

Bermejo firmó las dos principales aproximaciones del Real Zaragoza a la vuelta del descanso -una tras muy buena dejada de cabeza de Azón y otra después de un gran pase en diagonal de Francho-, pero en ninguna logró hacer diana con su zurda. Ahí el Burgos se estiró, añadió centímetros dando entrada a Alegría por Medina, y Cristian recuperó sensaciones deteniendo sendos buenos disparos de Muñoz y Valcarce. Mientras, Chavarría reclamó un penalti por un ligero y torpe pisotón de Valcarce, que el árbitro ni siquiera entró a considerar.

JIM retuvo hasta el minuto 70 las primeras modificaciones y el equipo las agradeció. Giménez, héroe final, ingresó por el mejor del equipo –Iván Azón– y Borja Sainz sustituyó a Zapater, pasando Bermejo a la mediapunta y -¡cómo se notó!- Francho al doble pivote. Nano Mesa, ya fundido y enseguida sustituido por Adrián, no pudo pinchar con la puntera un servicio en largo de Giménez, pero el Burgos -que venía de jugar el lunes en Tenerife- ya daba síntomas de agotamiento y comenzó a pedir la hora.

La hora llegó, pero fue la hora feliz para el Real Zaragoza y Álvaro Giménez. Francho condujo con velocidad maestra una contra, descargó en Eguaras y éste habilitó al punta, quien recortó hacia dentro y se la cruzó por elevación a Herrero. Golazo. Para celebrarlo con los tuyos y aceptarle al árbitro la amonestación con una palmada cómplice. Quedaban siete minutos y el añadido por jugar y restaban dos cambios en una sola ventana por hacer. JIM decidió dar entrada a Gámez por Bermejo -y ya-, para cerrar con tres centrales, aunque pareció quedarse algo corto sin recurrir a Petrovic -por Eguaras- y a Nieto -también por Bermejo-, por ejemplo. Gámez, sin embargo, interpuso su pierna entre el remate rival y la portería, cuando otro endemoniado empate parecía irremediable. Y una peligrosa falta en el lateral del área nos detuvo las pulsaciones en el minuto 92, pero Saúl Berjón presentó su candidatura a pregonero en los próximos Pilares y envió su centro directo a la grada. Dos minutos más de insoportable espera, triple silbido, el grito al unísono de todos y ¡victoria! No ha sido ninguna joya, pero merece celebrarse como tal, por todo lo que se ha hecho esperar y nos ha condenado a sufrir. Ya lo dijo Di Stefano al recbir una distinción -Presidente UEFA.: «No la merezco, pero la trinco».

BURGOS CF: Alfonso Herrero; Raúl Navarro (Álvaro Rodríguez, min. 84), Aitor Córdoba (Saúl Berjón, min. 84), Miguel Rubio, Zabaco, Fran García (Matos, min. 76); Elgezábal (Andy, min. 76), Miki Muñoz; Valcarce, Juanma, Claudio Medina (Álex Alegría, min. 63).

REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Francés, Lluis López, Jair, Chavarría; Zapater (Borja Sainz, min. 71), Eguaras, Francho Serrano, Bermejo (Fran Gámez, min. 86); Nano Mesa (Adrián, min. 79), Iván Azón (Álvaro Giménez, min. 71).

ÁRBITRO: Trujillo Suárez. Comité territorial tinerfeño. Amonestó por el Burgos a Zabaco (m. 5) y Miki Muñoz (m. 94); y por el Zaragoza a Lluis López (m. 66), Álvaro Giménez (m. 83) y Fran Gámez (m. 92).

GOL: 0-1: Álvaro Giménez, min. 83.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Liga, disputado en El Plantío.

2 comentarios en “Jornada 14. BURGOS CF 0- RZARAGOZA 1. El grito”

  1. Solo pude ver la primera parte… y sufrir la segunda por radio. Pero en el resumen vi el gol de Alvaro que se convirtió en heroe, se lo merece. Pero para mi más de la mitad del gol es de Francho que se recorre a muerte 60 metros con fe y calidad para dejar el balón a Eguaras y éste la ceda a Alvaro y obre el milagro. Ves afinando el once para el domingo pero Petrovic debería ser el pilar del equipo. Ojalá repitas cronica ganadora el lunes.
    Un abrazo

    1. Javier Hernández Aguirán

      Buenas, Luis!
      El partido fue un sufrimiento en general, por radio y tele… Creo que nuestro mejor momento, además del inicio del choque, fue desde el minuto 70 (coincidiendo con que los cambios devolvieron a Francho a las cercanías del mediocentro) hasta el golazo de Álvaro
      La conducción de Francho en el gol es de una calidad sobresaliente y la maniobra del delantero obliga a la revisión de muchas críticas sobre su supuesto nivel
      Ahora, en el directo de Twitch, iremos con un posible once para el domingo, con la dificultad añadida de ensayarlo más cerca del partido anterior que del siguiente… Pero hemos venido a jugar. Petrovic está en nuestra quiniela, ha conseguido dejar de esta bajo sospecha y que se sienta un evidente vacío cuando no juega. Quizá pasar a un 4231, con el serbio y Francho en el doble pivote, sería una evolución más que positiva para el equipo. Seguiremos instalados en el 4141 un largo tiempo, me temo
      Abrazos

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