SÍ HAY QUINTO MALO

El Real Zaragoza pierde con estrépito, tras cuatro victorias seguidas, y deberá asegurar la permanencia el viernes contra el Amorebieta. Petrovic cae lesionado y llena de cruces el mediocampo. Cristian evita una derrota mayor

🐾 Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

El Real Zaragoza llegaba a Cartagena con la ilusión de obtener una licencia de vuelo, en forma de quinto triunfo consecutivo que le acercara a la sexta plaza, y sintió que las turbulencias iban a ser serias cuando Petrovic, apenas iniciada la segunda mitad, ensayó un aterrizaje de emergencia, abatido por un latigazo dorsal que más pareció un disparo. El serbio cayó fulminado enfrente del banquillo rival, cuando el balón le superaba y los locales -por delante en el marcador desde el gol de Delmás, a los 34 minutos- aprovecharon para desplegarse con ventaja. La escena sobrecogió durante un segundo, hasta que el serbio se llevó la mano a la zona lumbar y se descartó un problema de salud mayor. Dio un escalofrío porque, ante el desplome sorpresivo del balcánico, el colegiado no detuvo el juego y cualquier descompensación en su salud hubiera podido resultar fatal. El Cartagena continuó, Auda firmó la segunda vacuna de la tarde y el partido ahí se acabó. Petrovic tuvo que retirarse, por suerte por su propio pie. Se puede arbitrar mal, igual que se puede perder sin atenuantes después de cuatro victorias al hilo, pero nunca se debe jugar a la ruleta rusa con la integridad de un futbolista.

¿Qué hubiera ocurrido en caso de que Francho y Grau, o al menos uno de los dos, hubieran podido jugar este partido? Nunca se sabrá, pero es muy posible que el conjunto aragonés hubiera sofocado mejor la autopista que Auda disfrutó en su banda y que el Cartagena hubiese podido oxigenarse menos con pases interiores, que batían líneas aragonesas, cada vez que el Real Zaragoza buscaba arriba a su rival durante la primera parte. Si nos parecían muchas cruces en la misma zona del campo, habrá que atender al parte médico de Petrovic… Quizá sólo esté Zapater disponible como mediocentro para el próximo encuentro, ya que Lluis López -a quien se arriesgó en exceso, estando apercibido- deberá ser el recambio de Francés -convocado por la sub21- en el centro de la defensa contra el Amorebieta.

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Sólo el Juego del Sepia anticipó a Zapater como titular en la previa, aunque nos fallaron las intuiciones en las bandas. Sabin y Puche acompañaron por fuera a Álvaro Giménez y lo cierto es que ninguno de los dos justificó la decisión de JIM. El canterano, autor de una asistencia soberbia a Merino -en fuera de juego por un pie: gol anulado-, nunca estuvo cómodo y se vio obligado a atender los sufrimientos de Gámez con Auda durante todo el partido. Sabin dio la impresión de no estar en plenitud. Incapaz de mostrarse explosivo, un codazo en las lumbares con poca buena intención de Delmás, nada más comenzar el encuentro, se sumó al revelador vendaje que mostraba en la parte alta de su pierna.

Zapater, a quien se le notó la inactividad y fue sustituido al descanso, arrancó como interior derecho en un 4141 que el Cartagena superaba con precisos pases a la espalda de nuestros centrocampistas. Cristian comenzó a sentir un cierto asedio. Primero con un centro enroscado de zurda de Delmás, que le peinó las cejas a Rubén Castro ante el esfuerzo desesperado de Francés. De Blasis y Auda dispararon en los minutos siguientes, exigiendo atención y buenas respuestas al argentino. No se sentía nada confortable el Real Zaragoza, aunque su primera fue la más clara hasta entonces: Eugeni bota un córner al segundo palo, Francés escapa de la marca de su par y, con todo a favor en el área pequeña, envía su frentazo por encima del larguero.

Aunque Cristian aún tuvo que negar algún disparo más a los afilados atacantes del Cartagena, liberados por el desorden que los constantes desmarques de Rubén Castro generaban en la defensa aragonesa, el Real Zaragoza se reacomodó en un 4231 -con Zapater a la altura de Petrovic y Eugeni en la mediapunta- y pareció tomarle el pulso al encuentro. Cuando más igualado parecía, todo se desequilibró. En un ejercicio de reduccionismo, podríamos decir que lo hizo en apenas diez minutos y por dos botas: la de Sabin en ataque y la de Jair en defensa.

Puche pareció enredar un ataque prometedor, conduciendo hacia dentro y con la cabeza preocupantemente -para el mejor desarrollo de la acción- abajo. Pero cuando pareció que no veía nada, demostró que lo estaba viendo todo y filtró un pase entre líneas que dejó solo a Sabin delante de Marc Martínez. Merino definió con la tranquilidad de quien se piensa en posición adelantada. Gol. El árbitro decretó fuera de juego y el VAR lo confirmó, aunque fue por mucho menos de lo que se sentía. Datkovic se había quedado enganchado y no habilitó al delantero por apenas un palmo. De mano grande, eso sí.

Rubén Castro es un delantero para pocos defensas y se confirmó que tampoco lo es para Jair. Amador sufrió la movilidad del canario, quien lo sacó a campo abierto y ahí, cuando más se ensancha su radio de acción, más probable es que el portugués pierda eficiencia en sus maniobras defensivas. Entiéndase como una apreciación general, no como la manera de aproximarse a un primer gol en contra que empezó quedando abortado por presunto fuera de juego de Castro, pero que el videoarbitraje pronto legitimó, para que Delmás se diera una segunda alegría en menos de un minuto.

El canterano estuvo colosal en todo momento y aquí, tras rechazar Jair un primer disparo de Rubén dentro del área, le madrugó la carrera a Chavarría y batió de un zurdazo no demasiado limpio a Cristian. Unos segundos antes, Tejera lanzaba al espacio a Castro quien, como buen funambulista, sólo estuvo un frame en posición reglamentaria: justo en el que su compañero impacta con la pelota para buscarle en profundidad. Medio segundo antes y medio después hubiera estado adelantado. Jair fue cerrándole bien el ángulo, aunque le compró el amague y le permitió recortar hacia dentro para disparar con zurda. La explosividad del portugués le permitió reaccionar y negarle el disparo, pero Delmás llegó tarifando y adelantó a su equipo actual.

Giménez y Eugeni comenzaban a desesperarse con un árbitro muy preocupado en que no le protestasen y no tanto en acertar con sus decisiones rutinarias para conseguir que nadie lo hiciera. Estaba fresco el recuerdo de la remontada ante el Fuenlabrada, aunque aquí se imaginó más improbable: por la entidad del rival, las sensaciones mostradas durante la primera mitad y la asimetría que podía generar en el equipo los cambios que JIM introdujera. Quizá apremiado por el marcador en contra o porque la rodilla recién recuperada de Zapater sólo estaba para medio partido, Vada entró por el capitán al descanso para regresar al 4141 y tratar de encontrar, al menos, el empate.

El argentino confirmó nuestras sospechas -y las de JIM- y demostró no estar para sostener un trío de centrocampistas junto con Eugeni. Al minuto vio una amarilla, acaso excesiva, por pisar el pie de Tejera y, poco después, el árbitro no le compró un exceso teatral en la frontal del área propia -en lugar de aplicarse en el despeje- y el progreso de la jugada casi supone el segundo del Cartagena. Muy pronto acabó todo, con la acción antes descrita de la lesión de espalda sobrevenida de Petrovic, que tuvo algo de poca deportividad local y mucho de absentismo laboral de López Toca. Estaban estas tres semanas para ir a arropar al serbio a su casa por la noche y su aparecente lesión va a obligar a malabares durante las dos próximas alineaciones…

JIM, asolado por las ausencias en el mediocentro, se la jugó con Lluis López. El catalán, en un doble pivote muy difícil de imaginar junto a Vada, dejó buenos detalles y tuvo la habilidad de evitarse una amarilla que, de cara a un próximo partido donde tampoco estará Francés, hubiera resultado fatal. Azón y Narváez entraron demasiado tarde por Puche y Sabin, manteniendo el dibujo y sin formar ninguno de ellos una doble punta con Giménez. Azón tuvo un remate de cabeza sin oposición, que no supo dirigir a puerta, y luego atropelló con peligro al portero rival. Giménez, desdibujado en el tramo final, sí se dejó sentir en los mejores minutos del Real Zaragoza en el partido, con sus pugnas ganadas a los centrales y el progreso que permitía a los ataques.

Eugeni notó la falta de un segundo pulmón detrás –Francho o Grau-, todavía más tras la lesión de Petrovic, y no fue capaz de influir en el juego como acostumbra, aunque físicamente parece cada semana más entero. Borja Sainz volvió del cuarto oscuro para darle diez minutos de descanso, cuando Bodiger ya había sellado la derrota y sólo la inspirada tarde de Cristian evitaba que la hemorragia fuese todavía peor. El Real Zaragoza regresa de Cartagena con una derrota sonora e irrebatible, aunque todavía queda demasiado como para rendirse o, peor, abandonarse. Aquí el quinto fue más que malo, pésimo; eso sí, firmamos perder dos veces más tres a cero cada cinco partidos si por el camino volvemos a ganar cuatro seguidos. No está la noche para hacer cuentas pero si hacen ésa, verán lo que sale… Ojalá espantemos cualquier fantasma contra el Amorebieta y ojalá las lesiones en el mediocampo nos aprieten menos la soga en lo que queda de temporada. ¡Aguante, león! Padre.

CARTAGENA. Marc Martínez: Delmás, Vázquez, Datkovic, Gastón Silva; Bodiger (Cristóforo, 75′), Tejera (Okazaki, 85′); Nacho Gil (Cayarga, 68′), De Blassis, Dauda (Neskes, 85′); y Rubén Castro (Ortuño, 68′).

REAL ZARAGOZA. Cristian; Fran Gámez, Francés, Jair, Chavarría; Petrovic (Lluis López, 53′), Zapater (Vada, 46′), Eugeni (Borja Sainz, 80′); Puche (Narváez, 64′), Sabin Merino (Iván Azón, 64′); y Álvaro Giménez.

ÁRBITRO: López Toca, del colegio cántabro. Mostró cartulina amarilla a Rubén Castro y Datkovic, por el Cartagena; y a Álvaro Giménez, Vada e Iván Azón, por el Real Zaragoza.

GOLES: 1-0, minuto 34: Delmás. 2-0, minuto 50: Dauda. 3-0, minuto 67, Bodiger.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada de Liga, disputado en el estadio Cartagonova.

6 comentarios en “Jornada 32 CARTAGENA 3-0 RZARAGOZA. Sí hay quinto malo”

  1. Buenas noches;
    No pude ver la segunda parte y casi fue lo mejor, «Twitter» me iba confirmando las sensaciones que la primera me dejó y la idea de que una puerta con las bisagras rotas, poca utilidad tiene.
    Nunca la labor de Torrecilla me pareció buena, algún acierto ha tenido pero más han sido las sombras que las luces y una de las más oscuras fue la promesa rota a Francho y Azón que condiciona negativamente el presente y esperemos que no lo haga con el futuro.
    En cada uno de nosotros hay un entrenador (malo, la mayoría de las veces y por eso nos dedicamos a otros menesteres) y seguro que intentaríamos aportar soluciones mágicas a la siguiente alineación pero conociendo a JIM, éste va a tirar de lo que tiene, que nadie espere a 3-4 canteranos en el once. Personalmente me encantaría ver a Castillo o Vaquero con muchos minutos pero veo más probable que se apoye en la vieja guardia o en miembros de la primera plantilla aunque su aportación, hasta ahora, haya sido algo escasa.
    En fin, el Viernes volveremos a casa, al calor de la Romareda, solo pido que si algún canterano juega le apoyemos, lo hará bien o mal pero son lo que nos han dado el sustento estos últimos años, que luego salen ahí afuera, se hacen jugadores válidos, y nos la lian. Arriba los corazones, un fuerte abrazo y ¡Aupa Zaragoza!.

  2. Manuel Esteban López Lapuente

    Difícil escribir la crónica de este partido sin romper algo, arrugar borradores, o destilar algo de veneno… pero ese no es tu estilo, Javi. Es más de construir y pellizco de monja (llegado el caso) y procurar no echar más leña al fuego, en cuanto a lo que acontece sobre el verde.

    Quien los pone y donde los pone (a los jugadores) pasa de héroe a villano, y viceversa, varias veces a lo largo de la temporada. Es un camino difícil para buscar el mejor equipo posible. Las lesiones, las sanciones y asumir la decisiones tomadas para aprender de ellas, perfeccionarlas o descargarlas, van añadiendo dificultades o facilitando decisiones. Se dice que rectificar es de sabios, y se acaba sabiendo tomar decisiones correctas o sabiendo a tocino rancio.

    La suerte desaparece cuando el miedo a perder influye con decisiones injustas.

    Las carencias en mediocampo se hicieron evidentes cuando el marcador desequilibró la balanza, esa que JIM creía poder compensar con el peso de la veteranía, y deshaciendo asociaciones fructíferas por oportunidades avaladas por lo que fueron y ya no son.

    Un «mal torero» (por las prisas) midiendo tiempos de recuperación y amigo de usar el calzador antes que las pinzas. Volvió el JIM que no gustaba, y la suerte se fue a buscar al valiente que tomó las decisiones acertadas de los viernes de alegría, esfuerzo bien repartido y triunfo. El miedo, ¡ay, el miedo! ese que anida y crece cuando llegan determinados enfrentamientos con viejos conocidos en la errante vida en los banquillos.

    Las bajas de Francho y Grau, unidas a las sanciones de Castillo y Vaquero, dejaban pocas soluciones, y más cuando no se quiere pensar en un cambio de esquema más acorde a los jugadores disponibles (sanos y tocados) y con preferencia en rendimiento tanto por idoneidad en la posición a ocupar en el campo, como por el estado físico y anímico reciente, así como por capacidad de esfuerzo y sacrificio que priorice al grupo sobre el individuo. Pero para sacrificar, para llevar a la autodestrucción… toca ponerse el «dodotis» y no reconocer el error de planificación (que se viene definitivamente abajo con lesiones o con arrinconar posicionalmente a la creación y al desparpajo, y hacerle la carrera más larga y cuesta arriba a la velocidad)… hemos tenido «mala suerte», los dos primeros goles… pero un simple, escueto y claro «me he equivocado», ¿para qué?

    Dicho esto (necesitaba desahogarme) aún quedan 10 partidos, 30 puntos. Consiguiendo derrotar a nuestro mayor enemigo: un Real Zaragoza timorato, nervioso, lento y aburrido, y haciendo volver a ese equipo (con los jugadores disponibles de primer equipo y filial) que nos representaba y gustaba, y dando descanso a quien lo necesita, para luchar hasta el final, TODOS JUNTOS, no sé si se podrá alcanzar, pero lo que sí que sé, es que si no se intenta no se consigue.

    Dos meses pasan volando en esta SAD de las inminencias, de la provisionalidad definitiva, portavoces mudos, promesas incumplidas y falta de respeto a la afición. Y ya lo escribió Giuseppe Tomasi di Lampedusa: «Cambiar todo para que no cambie nada». O como cantaban en Cabaret: «Money makes the World go around…», ¿o no?

  3. ¡Hola! De acuerdo en que con Grau y Francho en el mediocentro el equipo hubiera hecho mejor presión tras pérdida y el equipo habría estado más compacto. Para mi se falla al ir a buscar arriba al Cartagena, porque eso implica mucho desgaste y el equipo de hoy no estaba preparado (Zapater, por ejemplo), además de que a veces les costaba ajustar esa presión alta por la movilidad de sus centrocampistas. Yo hubiera plantado un bloque medio para dificultar ese avance tan sencillo de ellos en muchas ocasiones y para tener más espacio a su espalda que poder atacar. En el último directo ya les comenté que eran un muy buen equipo en transiciones ofensivas y que los partidos rotos les vienen bien. Muchas veces a nosotros también, pero ellos tienen mucho más ritmo de juego, verticalidad y más «picante» arriba. Me ha gustado el Cartagena en el día de hoy.

    Para el que sea entrenador o similar, aquí dejo un análisis táctico para poder entender sobre el papel algunas cosas del partido: https://twitter.com/berges_martinez/status/1505343583922139139
    Estáis haciendo buen trabajo en esta web, señores. Enhorabuena.

    1. Manuel Esteban López Lapuente

      Muy interesante, detallado y acertado tu análisis, Jesús (he pinchado el enlace y lo he visto en YouTube para ir parando y no perderme detalle).

      Desde luego que anunciaste que el Cartagena jugaba así, e incluso mejoró algunas de sus debilidades en partidos anteriores, y algo ayudó la alineación (por la elección de jugadores titulares o su posición en el campo), así como los espacios a cubrir por cada uno, como si todos estuvieran en plena forma física y colocados donde mejor rendimiento aportan (Sabin con aparatoso vendaje y caída con golpe que limita nada más empezar, no era ni fue la mejor opción para enfrentar a Delmás). Tal vez Puche hubiera podido hacer algo más, y poner un doble lateral derecho por banda derecha, con Gamez arriba y Ángel López detrás, que hubiera podido hacer mejor papel (aunque eso mientras no se pruebe no se sabrá).

      Y el estado anímico a lo largo del partido fue decayendo, en lugar de venirse arriba y animarse, cada error marcaba como una herida que lastraba la capacidad de reacción en el tono físico y en el ánimo, y fue tocando más a los veteranos que a los jóvenes (cuestión del incremento de la media de edad del equipo, y de problemas físicos arrastrados, «escondidos» o de falta de rodaje —》equipo lento, carente de sorpresa y con errores de coordinación en las transiciones o ante «jugadas desafortunadas» sin oponer una mínima capacidad de respuesta.

      Igual necesitamos hacer un crowfunding (o como se diga) para poder darle dorsales del primer equipo a más de un «canterano» para reducir las posibilidades de error y dejar que los lesionados descansen y se recuperen entrenando, en lugar de forzar temerariamente su reaparición.(Y no personalizo en Zapater, que en el partido y a lo largo de la temporada esta situación se ha dado con varios jugadores).

      Habrá que ir pensando opciones para mejorar el mediocampo, la defensa sin Francés y la delantera con fuerza y velocidad para evitar el frontón del partido en Lezama.

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