Los ex Rodri y Grippo sitúan al borde del abismo al Zaragoza, que le suplica un nuevo plan a JIM

📷Archivo Alfonso Reyes

La pesadilla está a punto de cumplir un año. Y no hay cuerpo que lo aguante. El descenso vuelve a alcanzarnos -sólo el average general con el Sabadell nos salva de pasar la semana en el hoyo- y el alma se nos encoge de nuevo. El Real Zaragoza, que parecía revitalizado tras gritar victoria en Málaga, apenas ha sido capaz de sumar un punto de los últimos nueve y regresa de Oviedo tiritando: sin explicarse una derrota que no vio llegar y de la que fue incapaz de salir.

Se mejoró la palidísima imagen ofrecida contra el Alcorcón, pero no lo suficiente para imponerse a un rival cicatero, acaso empequeñecido por la propuesta minimalista de su entrenador -Ziganda, al que apodan Cuco desde que debutó como delantero de Osasuna a finales de los 80…-, que pareció apostar su victoria a la mera fuerza de la gravedad: aquella que agarra de los pies y tira para abajo a quienes se pasan la temporada tratando de escapar del descenso. Ya ocurrirá algo que haga que pierda el de casi siempre. Y ocurrió.

La contra prometía. Corría el minuto siete de la segunda mitad y Francés cabalgaba por la banda derecha de su propio campo. Acababa de recuperar la posesión, tras no encontrar rematador un córner del Oviedo que terminó cruzando el área, y el conjunto aragonés se desplegaba con aparente superioridad por distintos carriles. El saque de esquina del que se venía, por cierto, lo provocó apurado Zapater, después de que no tirara nadie el balón fuera -ni el árbitro parara el juego- mientras Eguaras yacía en el terreno rival por recibir un artero rodillazo en la parte alta del glúteo.

Volvamos a la conducción de Francés. Parecía muy probable que esa acción progresara con un creciente peligro hacia el área ovetense y más si su futuro inmediato dependía del certero pie derecho del canterano. Pero la fuerza de la gravedad no descansa y Francés -quizá en su primer error en meses- equivocó tanto el envío que Grippo lo interceptó y la pérdida nos dejó mal parados.

El balón llegó rápido al zurdo Borja Sánchez -un talento al que sólo le quedan tres meses en esta categoría-, que supo sacar un centro más bombeado que tenso. Suelen ser agradecidos por los centrales, ya que facilitan su labor, pero Jair despistó negligentemente la marca de Rodri, mientras Cristian llegaba tarde por estar demasiado próximo al primer palo en el momento del envío.

El gol resumía mucho mejor la temporada que el partido, porque el Zaragoza fue mejor que el Oviedo en la primera mitad. Sólo Grippo puede explicar que al descanso no se llegase con ventaja aragonesa, ya que supo negarle a Narváez un disparo al que apenas le faltaban décimas de segundo para ser gol. Vigaray progresó por banda derecha, se internó en el área, levantó la cabeza, llegó a línea de fondo y encontró al colombiano con un pase de la muerte. Derechazo de éste, Femenías superado y Grippo interpuso su humanidad justo a tiempo… Borja Sánchez fue la figura del partido, pero la derrota lleva la firma de dos ex: Rodri y Grippo.

JIM agitó la alineación mucho más de lo sospechado. Jugó Nieto, como se llegó a titular en la previa, aunque se creía que formaría un doble lateral con Chavarría; y también salió de inicio Zapater, como se deslizó con mucha mayor timidez en el párrafo final de la misma. Nadie contaba con Larra, quien no fue tenido en cuenta contra el Alcorcón, ni como último cambio en los minutos finales, cuando se reunieron tres nueves en el campo… De ahí a la titularidad. Un volantazo algo desconcertante, que no terminó de salir bien.

El equipo siguió con su apuesta por el 4-1-4-1, con Narváez y Larra en banda, y con Bermejo y Zapater de interiores. Mientras Larra apenas trascendía entre el mayor protagonismo de Bermejo y Vigaray, chirriaba la posición adelantada -y el rol algo indefinido- de Zapater. Su presencia en el once en lugar del nigeriano se entendía casi como una garantía de formar un doble pivote que potenciara a Eguaras por cuidarle las espaldas -luego no tan amenazadas- de la presión de Rodri y Nahuel. Pero jugó unos metros más adelantado y ahí encaja peor su fútbol más corrector que creativo.

Francés anticipaba y permitía seguir viviendo en campo rival, mientras mordía a su par cada vez que debía proteger territorio; Vigaray volaba hacia delante y penaba atrás con Borja Sánchez. Narváez, mejor protegido por Nieto, recuperó su versión omnipresente y fatigó el frente de ataque pese a seguir partiendo desde la izquierda, lejos de un nueve que lo necesita.

Alegría fue reducido por Grippo, quien empezó marcándole las cervicales con la rodilla en un salto desbocado. Terminó desquiciado con un árbitro que, nada más volver del descanso, se mostró miope ante las patadas locales y muy sensible a sus inflamados gritos. El Oviedo, liderado por Bolaño, cargó el ambiente en la segunda mitad, incluso antes de adelantarse, y ahí mostramos una alarmante falta de oficio para lo que nos queda por delante, en este tortuoso camino hacia la permanencia.

En un tiempo para líderes, una vez se iba por detrás en el marcador y cada pelota ardía, sólo Narváez y Bermejo dijeron presente. El colombiano la quiso siempre y el mediapunta, en más de una ocasión, tuvo que hacer de mediocentro para darle una salida al balón que a él no le correspondía. Hay capitanes y brazaletes.

JIM apeló a Chavarría y a Azón como primeras medidas -por Zapater y Alegría-, en un doble cambio que cualquier aficionado hubiera firmado debajo… y el panorama apenas cambió. Narváez se reunió con Bermejo en posiciones interiores, pero ni Larra ni Chavarría eran capaces de gobernar sus bandas y alimentar a un infatigable Azón, que ya está por delante del Toro -para tranquilidad general- y que quizá no esté tan lejos de Alegría, si éste no se estrena pronto. Convendría ponerle algún balón dentro del área al llegado en enero, en todo caso. Ayer recibió uno de espaldas a los cinco minutos y su meritoria media vuelta salió desviada.

El Toro, por cierto, fue el último protagonista del Zaragoza en el partido, al tratar de cabecear un centro de James y chocar con Grippo. Pareció revisarse un codazo del uruguayo -hubiera sido un disparate considerar merecedora de roja esa acción, pero nunca se puede descartar nada en este fútbol- y, en realidad, se estaba valorando una posible mano de Grippo dentro del área. El VAR le recomienda al árbitro que lo revise… Y, aunque la ilusión se vivió, creemos que la decisión fue correcta: si hay mano es por el choque previo con el Toro. Falta del uruguayo y amarilla, algo excesiva. Fernández sustituyó a Nieto y Adrián a Bermejo. Ahí el equipo pasó a un 442 -extraño, pero 442- por primera vez en el partido. Unos minutos antes, James había salido por Larra, pasando Bermejo a derecha.

Lo cierto es que, a partir del gol de Rodri -ahora Rodrigo-, el Oviedo estuvo más cerca del 2-0 que el Zaragoza del empate. Cristian le negó una muy meritoria a Borja Sánchez, arriba a la derecha; y, casi al final, Sangalli concentró toda su calidad para rozar el gol de la jornada, con una vaselina fantástica que apenas la parte inferior del larguero pudo evitar. Nunca se dio la sensación de estar cerca del empate y esa impresión preocupa todavía más que la derrota: supone una cierta regresión a la parte más oscura de esta temporada. Y si caemos ahí de nuevo, va a ser casi imposible salir.

JIM se atrevió a heredar un equipo que había sumado 13 puntos de 54 posibles. Su 14 de 27 sigue siendo valioso si no perdemos la perspectiva -dobla el ritmo anterior y nos permitiría ser hoy sextos si lo viniéramos sosteniendo desde el inicio de la temporada-, pero el desfase acumulado es extraordinario y este escuálido punto de nueve -en los tres últimos partidos- declara un nuevo estado de alarma en el zaragocismo. Ha llegado el momento de cambiar el plan: acercar a Narváez al delantero, darle un partido de inicio a Azón -cuando el miedo te envuelve, entrégate a los valientes-, dejarle a Bermejo la manguera para que riegue la mediapunta, liberar los carriles para Vigaray y Chavarría, blindarte con un tercer central -Peybernes, claro- y reunir a Eguaras y a James en un doble pivote mientras Francho y Sanabria se recuperan. Ah, y darle media hora a Adrián, como mínimo: entramos en el tercio final de la temporada y es momento para los líderes vocacionales. Por muy duro que sea el presente, leonsepia siempre estará en la posible solución.

Real Oviedo: Femenías; Nieto, Grippo, Christian Fernández, Lucas; Édgar, Javi Mier; Sangalli, Borja González (Carlos Hernández, 86), Nahuel (Obeng, 73); y Rodri (Borja Valle, 73).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto (Adrián González, 85); Zapater (Chavarría, 64) , Eguaras; Larrazabal (Igbekeme, 73), Bermejo (Gabriel Fernández, 85), Narváez; y Alegría (Iván Azón, 64).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Grippo (16), Igbekeme (74), Francés (81) y Gabriel Fernández (89).

Goles: 1-0, min. 52: Rodri.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoséptima jornada de Liga, disputado en el Nuevo Carlos Tartiere, a puerta cerrada.

@Sepiahdez @Leonsepia

6 comentarios en “Jonada 27. Liga Smartbank. OVIEDO 1- REAL ZARAGOZA 0. Los ex Rodri y Grippo sitúan al borde del abismo al Zaragoza, que le suplica un nuevo plan a JIM”

  1. Me apunto a tu posible solución… aunque seguramente será insuficiente. Hay capitanes y brazaletes… que gran frase para este triste equipo de pusilánimes. Es momento de jugar con gente sin miedo y con la cabeza arriba. Azón titular de aquí al final de temporada, es triste que un chaval en formación les pinte la cara a las sombras que tenemos arriba… Esperemos ganar el siguiente porque si no la agonía puede ser insoportable.
    Animo a todos.

    1. Javier Hernández Aguirán

      Gracias, Luis!
      Por los ánimos y por reunir fuerzas para leer la crónica.
      Más vale que reaccionemos de inmediato o el suelo se abrirá bajo nuestros pies.
      Abrazo grande

  2. Buenas tardes;
    Problemas en todas partes y pocas soluciones a la vista. Portero y defensa que eran de lo más seguro llevan dos jornadas fallando, la delantera en su línea, no marca pero es que tampoco nos prodigamos demasiado en llegadas y el centro del campo, ¡Ay! el centro del campo, lesionado Francho, James volviendo a ser el de los últimos dos años (poco duró el chispazo, apenas partido y medio) y Eguaras, clase y voluntad pero con una falta alarmante de potencia y brega para esta categoría….ojalá supiera soluciones porque iría corriendo a decírselas a JIM pero me temo que tendrá el Doctor que acertar con enfermedad y cura por sus propios medios que para eso es el que sabe y manda. Mi apuesta sería reforzar el centro del campo dándole responsabilidad a Bermejo que es el único que tiene salida y tratando de meter pulmón y lucha quizá con Castillo o reconvirtiendo a un central…la verdad es que suena muy desesperado que es tal y como me siento. Un abrazo.

  3. Pues estoy de acuerdo, incluso en lo de Adrián… ¿de verdad no se puede aprovechar el fútbol que atesora el ex del Málaga? De hecho yo pensé que saldría de inicio en Oviedo. Hay que darle más minutos porque no tenemos muchos jugadores como él en la plantilla…
    La de Larra, espero que sea la última oportunidad, porque en banda ha dado mucho más el italiano, que por lo menos contribuía más a cerrar la derecha.
    De Vuckic yo ya me he olvidado, una pena, y arriba igual hay que apostar por Narváez como 9 nato, ahora mismo es el único que ha metido alguno, aunque no sea su posición natural, y tener a Azón o Alegría más caídos a banda….

  4. Si el Alcorcón nos recordó lo que realmente somos, el Oviedo nos lo ha ratificado. JIM cada vez parece más perdido, con una alineación que no se creía ni él mismo. Por supuesto que lo que mas cotiza es un 9 que haga goles, pero de todos es sabido que un centro del campo potente gana partidos. Y hoy por hoy, Eguaras, Zapater, Larrazabal and company no están para estas luchas. Eguaras hace años que no da la talla. Y como había plantilla de sobra («decían»), pues ahora a ver que inventamos.
    Lo de los delanteros ya no voy ni a opinar, porque ya está todo dicho.
    Gran bajonazo para los aficionados y van….
    No se como vamos a salir de esta. Desmoralizado a más no poder.

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