ALFONSO REYES @futbolgrafo

LA PELOTA NO SE MANCHA

Zaragoza sabe que merece más y ya no puede contenerse. La primera imagen de este álbum, como no podía ser de otra manera, recoge la masiva protesta de aficionados, que tuvo lugar en los aledaños del palco desde tres cuartos de hora antes de comenzar el encuentro. El zaragocismo, después de mucho tiempo de soportar desaires y tras detectar a los responsables, exige un cambio inmediato. Ese nuevo panorama sólo puede venir de una venta de la actual propiedad y de la entrada de nuevos dirigentes. Además de la satisfacción por lo numeroso de la convocatoria, debemos sentirnos todos orgullosos porque la firmeza de la demanda no vino acompañada de ningún disturbio que pudiéramos lamentar y que pudiese enturbiar una iniciativa que ha venido para quedarse, mientras los dueños sigan siendo los mismos. Y por qué no, si una parte pretende vender para seguir estando.

El silencio de los diez primeros minutos de partido resultó atronador. Se sabía una tarde dura por todo el ambiente que la envolvía, por el momento deportivo del equipo -que había perdido su identidad competitiva en sus últimos partidos de Liga y que venía debilitado por las primeras salidas del mercado de invierno- y por la entidad de un Valladolid que llegaba lanzado a la cita. Quizá esta imagen, con el sector de Gol de Pie vacío casi en su totalidad, resume la soledad ambiental con la que el Real Zaragoza arrancó el encuentro.

Ese silencio gélido sólo se rompió para aplaudir con el alma a Canario. Una leyenda que merece todos los homenajes… ¡y se eligió el peor día para hacerlo! Llamó la atención la ausencia del presidente Lapetra en el acto -y en el partido-. De hecho, de los principales del club sólo estuvieron el vicepresidente Sainz de Varanda -en la foto- y Juan Uguet. El resto, los accionistas minoritarios –Yarza y Forcén– así como Cuartero, hace tiempo que no asoman por La Romareda y podía intuirse que tampoco lo harían en esta ocasión… Ante la ausencia del presidente, y sabiendo que ha sido una figura simbólica desde su nombramiento, qué mejor símbolo y qué mayor honra para el zaragocismo que nombrar presidente -de honor, si se quiere- a una leyenda como Canario.

La imagen forma parte de una secuencia y podía haber elegido el instante anterior, en el que el rictus de ambos y la composición de la FUTBOLGRAFÍA era otra; pero he querido elegir ésta por lo simbólico de la misma. La tarde pintaba a funeral y aquí Pacheta parece estar dándole el pésame a JIM antes de comenzar. El contraluz del sol poniéndose delante de ellos acrecienta la metáfora visual. Por supuesto, sólo fue el saludo previo al choque, entre dos colegas de profesión, que se tienen afecto y se desean suerte.

Creo que es justo destacar el partido de Ratón, habitual suplente, pese a que quizá no tuvo que hacer ninguna parada sobresaliente que le llevara a las portadas de las crónicas. Más allá de la anécdota de que ha tenido que jugar contra el Valladolid tanto en la primera como en la segunda vuelta, Ratón supo achicar la portería más grande de toda la temporada: ante una grada semivacía en los diez primeros minutos y con toda la agitación que se sintió a partir de la masiva entrada de quienes secundaron estrictamente la protesta e irrumpieron en el choque en ese momento.

El Real Zaragoza, lo sabemos todos -y a quien se le olvida o lo desprecia, hay que recordárselo con pañuelos negros-, es mucho más que una Sociedad Anónima Deportiva. Sirva esta imagen, con la bandera de Zaragoza y con la de Aragón, para subrayar a quienes todavía están -y a quienes puedan venir- que este club lo hace posible el amor de su gente. Hay que volver a Primera División pronto y, sobre todas las cosas, hay que respetar y querer a quien bien te quiere.

La afición de La Romareda firma un acto de responsabilidad y de madurez acusadísima en cada ocasión esta temporada. Está dando una lección intachable: capaz de exigir y de presionar a quienes considera que debe hacerlo y, al mismo tiempo, de cuidar de su equipo; porque sabe que de su cariño puede depender la suerte deportiva que corramos hasta junio. El Real Zaragoza sigue con sólo dos triunfos en casa y acumula 480 minutos sin marcar un gol, pero el equipo volvió a mostrarse competitivo varios partidos después y a sentir, una vez más, el apoyo de los suyos.

En el minuto 32 de cada parte, coincidiendo con el año de fundación del club -1932-, la inmensa mayoría de la grada agitó sus pañuelos -o la prenda que tuviera a mano: guantes, gorros- para hacer pública y visual su enérgica protesta contra los actuales rectores. Más allá del mensaje que se pudo enviar en clave interna -aquí ya nos deberíamos conocer todos-, creo que fue una puesta en escena muy acertada para que el hartazgo transcienda del lugar y se proyecte a nivel nacional.

Si hay esperanza todavía, además de por el poderoso latido social, es por el gran trabajo de cantera que se viene realizando desde hace años, de la mano de Ramón Lozano y de todo su equipo de profesionales, en la Ciudad Deportiva. Francho -con Francés, al fondo, desenfocado- se lamenta aquí por una ocasión que se perdió ante el marco del Valladolid. Es cierto que el Real Zaragoza no gozó de muchas, pero fue capaz de sobrevivir a un ambiente de equilibrio delicado y hasta terminó el encuentro pisando el área pequeña del rival.

Acabamos con una imagen dedicada a Jaume Grau, única incorporación hasta ahora del mercado invernal y a quien se esperaba incluso como titular si Petrovic no daba un segundo test negativo a tiempo. Grau dejó muy buenos detalles, con y sin balón, y además lució un dorsal más que simbólico –Nayim– en la historia de este club. Nótese que aquí tampoco aparece el balón. No lo hace en ninguna de las diez imágenes seleccionadas en este decimotercer álbum de FUTBOLGRAFÍAS. Y es una ausencia del todo consciente, porque Zaragoza merece más y sirva este voluntario guiño para mostrar nuestro apoyo, desde esta sección y desde todo LEONSEPIA.COM. Como dijo Maradona: «La pelota no se mancha». Y esta propiedad, quienes no tuvieron el valor de asomar por el palco este sábado tampoco, hace tiempo que lo viene haciendo.

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