Fuera de foco

Jumanji

Vallecas fue una montaña rusa con demasiados loopings para un equipo propenso al mareo. Tras una primera parte casi sobresaliente, se nos olvidó llenar el depósito en el descanso

Otra cinta noventera. Cine familiar, fantástico y aventurero. Los noventa, qué buena década; buen cine, buena música e históricas noches de fútbol para el zaragocismo. Traducido a ejemplos: el mejor Tarantino, Oasis en Knebworth y Nayim de compras por París. En los noventa pasaban cosas, como en Jumanji. De la película recuerdo lo justo. Debía haber un hilo argumental que justificara toda esa locura animalesca, llena de monos, arañas gigantescas y estampidas de elefantes, pero la vi hace tanto tiempo que en mi cabeza sólo perduran sus destellos. Recuerdo también algún terremoto, arenas movedizas y una casa inundada con cocodrilos. Y un cazador dando la lata todo el rato. Lo dicho, una auténtica locura. Faltaba Bebé, el del Rayo, lanzando zambombazos desde mediocampo. Menos mal que aún no había nacido. Fuera bromas, película muy entretenida, para ver con los críos una tarde tonta de domingo. Y un consejo: si el chaval te ha salido un poco vaguete, de los que se van quedando dormidos por las esquinas y sólo reaccionan al escuchar la musiquilla del videojuego…, ¡regálale Jumanji! Nada de parchises y ajedreces. ¡JUMANJI! Verás qué rápido espabila.

En Vallecas siempre pasan cosas. Llegas al estadio con la lección aprendida, sin miedo, dispuesto a ejecutar el plan trazado por el entrenador durante la semana. Has estudiado y crees optar al sobresaliente. Sales del vestuario, con los nervios a flor de piel, pero confiado: sólo tienes que ceñirte al guion y todo irá bien. En el túnel, entre gritos y arengas, saludas a ese ex compañero con el que compartiste derrotas hace un par de años. ¿La familia? Bien. ¿Tus hijos? Bien, también. Suerte. Suerte. Te atas bien las botas y si te ves fino, le dices alguna chorrada al árbitro: a ver si así le arañas una sonrisa en los entrantes. Hasta aquí todo en orden. Entonces saltas al campo y antes de llegar a santiguarte, justo cuando estás haciendo el paripé de entrar en el rectángulo de juego sin pisar la línea de cal, vas y te tropiezas con el banderín del córner. ¿Por qué salimos por aquí?, pregunta el novato. «This is Vallecas», le responde Zapater, que conoce ese estadio como la Plaza Mayor de Ejea de los Caballeros. De ahí la exhibición del capitán en la primera parte. Él ya había librado esa batalla antes, así que sabe perfectamente cómo guiar al equipo hacia los mejores cuarenta y cinco minutos de la temporada. Pero en Vallecas, como en una partida de futbolín, de nada sirve ponerte con dos goles de ventaja. Si parpadeas más de la cuenta, vas a sufrir de lo lindo. Sacó Bebé su fusil y se puso a lanzar misiles teledirigidos desde su casa de Portugal, haciendo añicos la muralla defensiva: nuestro activo más fiable hasta la fecha. Y nos borró la sonrisa, porque la segunda parte ya no le hizo gracia a nadie.

1 comentario en “Fuera de Foco. JUMANJI”

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