ALFONSO REYES @futbolgrafo

EL BALLET DEL DESPROPÓSITO

Una mirada habitual minutos antes de que los futbolistas salten al terreno de juego y comience el encuentro siempre es al palco. Era previsible que Raúl Sanllehí, ya muy presente en la actividad diaria del Real Zaragoza, se dejara ver por el mismo. Y así fue, acompañado por su hermano Bruno -delante suyo, con menos pelo y también con gafas de sol-. Se mostró muy risueño en todo momento y muy cómodo interactuando con todo el mundo que se le acercaba. En el otro lado, en una pose saliente, Sainz de Varanda, quien un día más fue el único máximo representante de la entidad que se exigió estar presente… Hasta el último día, incluso ya varias semanas después de haber firmado la venta de su paquete accionarial al grupo liderado por Jorge Más, volvió a dignificar su cargo, aunque ya se encuentre en el absoluto epílogo del mismo.

Quizá lo primero que nos llame la atención en esta composición sea la soledad del aficionado en un mar de butacas vacías, si bien la imagen no hace justicia a un encuentro en el que superó la media entrada. La elijo por el detalle del aficionado comiéndose un bocadillo antes del inicio del choque y esa sensación que hemos tenido tantas veces a lo largo de nuestra vida de que lo mejor del partido fue el bocata… Él no esperó ni al descanso, confiamos en que no se le indigestara. Y, sobre todo, me gusta el detalle de la camiseta. Se trata de un modelo de hace más de 20 años, seguramente de la temporada en la que se peleó el título de Liga hasta la última jornada. Siempre he creído que nos define la versión de la camiseta que conservamos y lucimos, más allá de la modernidad de querer llevar cada año la más actual.

En la víspera del encuentro, habíamos celebrado el Día de Aragón y el club, creo que con buen criterio, quiso hacer un guiño al vínculo que siempre ha existido, como su máximo representante deportivo a lo largo de la historia. El Real Zaragoza es santo y seña de esta región y aquí lo reflejamos con una foto de dos pisos: la cuatribarrada y el equipo saludando a su siempre fiel afición.

Borja Sainz regresó de su sanción y lo hizo como lo dejó: lleno de energía y de verticalidad. Lástima que JIM insista en ubicarlo en banda izquierda, donde su veneno pierde algo de efecto; y lástima que no haya sido más regular en su rendimiento durante la temporada. Todo hace indicar, y más si el Alavés confirma su descenso de categoría, que el año próximo visitará La Romareda defendiendo la camiseta del club vitoriano.

El partido puede resumirse gráficamente con una multitud de imágenes como ésta: Álvaro Giménez, quien tuvo una tarde imposible rodeado permanentemente por defensores del Burgos, pugnando por un balón que nunca llegaba y dándole la espalda a una portería, que ni siquiera entraba en plano. Lo mejor del encuentro estuvo en lo adyacente: el horario, la climatología y el colorido y buen ambiente que procuraron ambas aficiones.

Si hiciéramos un FUTBOLGRAFÍAS temático de lo que ha sido la temporada, las imágenes dominantes serían las que incluyen gestos de rabia y desesperación. Aquí Bermejo se agarra el pantalón en un escorzo y parece que va a arrancarse con una Jota desgarrada, con motivo del reciente Día de San Jorge. Como dijo un periodista de Vigo: injusto reparto de puntos, ambos merecieron perder.

No hay manera de distinguir si esta acción es en un área o en otra, ni quién ataca y quién defiende entre Francés y Grego Serra. El encuentro tuvo mucho de ballet del despropósito y costó  encontrar imágenes que le dieran vuelo gráfico a la crónica. Hay veces que los partidos salen bonitos y las fotografían lucen con mucho menos esfuerzo y otras, como le ocurre a los  redactores, que hay que remangarse y sacarle jugo a las piedras.

Puche entró al partido con muy buena energía y sabiendo que el encuentro requería de su audacia y capacidad de desborde. Por momentos, como en esta imagen, le rodearon hasta cinco rivales y le fue imposible superarles, pero fue siempre una amenaza y filtró más de un centro que cerca estuvo de poder ser rematado por algún delantero. Con éste, el canterano alcanza los diez encuentros con el primer equipo a lo largo de la temporada y no podrá ayudar al Deportivo Aragón el próximo fin de semana, donde alcanzará el ascenso directo a Segunda RFEF si vence en casa al Giner.

Narváez cerró el partido rematando sin precisión un centro de Nieto y luego mostró su desesperación con esta patada al aire, que finiquitaba cualquier opción de llegar a los 66 puntos a final de temporada y estirar así la esperanza de pelear por la sexta plaza. No podrá ser y ahora sólo queda esforzarse por terminar el curso de la mejor manera posible y confiar en que el próximo proyecto sea, por fin, el que nos haga regresar a Primera División.

Deja un comentario

Ir arriba