LOS INVISIBLES DICEN PRESENTE

Un alternativo Real Zaragoza celebra el pase a dieciseisavos con un triunfo quirúrgico ante un Burgos pálido y sin apenas reacción. Eguaras y Adrián marcaron. La plantilla volvió a demostrar una saludable profundidad

✍️ Javi Hernández (@SepiaHdez)

📷 Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

Existe un cierto vaso comunicante entre sentir que la Copa del Rey es un torneo que no incomoda en tu temporada -ni siquiera conforme vas avanzando rondas y se acumulan las semanas con tres compromisos- y llegar al mercado de invierno sin las urgencias colapsadas. Quizá el Real Zaragoza necesite reforzar alguna posición sensible -añadir un tercer nueve, por ejemplo- para plantearse un ataque con garantías al playoff durante la segunda vuelta, pero hay que reconocerle al poco valorado Torrecilla que la plantilla es profunda y confiable. Hasta los menos visibles a estas alturas –Adrián, Yanis, Clemente, Ángel y Ros– son capaces de decir presente y brillar en un triunfo quirúrgico ante un Burgos pálido y sin apenas reacción.

JIM apostó por el once que se esperaba. Sin Jair ni Nano Mesa en la convocatoria -ni tampoco el lesionado Vada-, el banquilo estuvo repleto de principales y la mayoría de ellos –Gámez, Francés, Chavarría, Petrovic y Francho– pudieron tomarse un moscoso completo, porque el partido fluyó y nunca se les necesitó. Narváez apenas le dio 20 minutos de descanso a un superior Borja Sainz, por lo que podría intuirse que el colombiano repetirá como titular contra el Tenerife -sin estar demostrando nivel para ello, a día de hoy-. James y Giménez salieron en los diez minutos finales, con todo resuelto y apenas les dio tiempo a sudar, aunque el disperso nigeriano concedió una de sus pérdidas poco entendibles y el Burgos casi recorta distancias cuando la eliminatoria agonizaba.

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Iván Azón -tan emocionante en la brega como impreciso en la definición- pudo encarrilar el duelo nada más comenzar, al quedar solo ante el portero por un error en la cesión de un rival. Con todo a favor -cogiendo desprevenido incluso al asistente, quien quiso señalar fuera de juego… hasta que el árbitro le desautorizó- disparó inocente sobre el cuerpo de Herrero. Unos minutos más tarde, después de que Ratón detuviera un disparo de Alarcón, Azón firmó un meritorio escorzo para cruzar al larguero un centro de Nieto desde línea de fondo.

Borja Sainz empezó amenazando con un par de conducciones que inciden en su plenilunio y Eguaras parecía tener un ojo en sus desmarques. Yanis se fue desmarcando de la banda derecha -y de la timidez- para sentirse protagonista y filtrar balones desde la mediapunta; mientras el 4141 perdía nitidez con Zapater y Adrián en los interiores, ya que el primero parecía más cerca de Eguaras y el segundo, más próximo a Azón cuando el Real Zaragoza progresaba con la pelota.

El Burgos propuso un 442, con doble punta -Guillermo y Alegría- presionando a los centrales del conjunto aragonés y adelantando a un centrocampista central para incomodar la salida de balón con Eguaras. El plan no era malo, pero se demostró demasiado poroso. Riki, quizá el futbolista visitante más talentoso anoche, perdió una pelota en el mediocampo y sólo que fuera Adrián en lugar de Borja -más amenazante al espacio- quien acompañara a Azón evitó una escalada del riesgo en la acción. Aun así, Riki decidió atropellar al canterano y ver la amarilla. Un minuto más tarde, Alegría resolvía una contra con un centro al segundo palo -poco entendible- desde dentro del área, que se perdió sin rematador posible.

Clemente, impecable en cada marca y en cada salida de balón, ensayó una conducción -al alcance de los elegidos- mediada la primera mitad, que complica aceptar lo poco que juega y hace imposible no encadenarse a las puertas del estadio si se comete la imprudencia histórica de no renovarle su actual contrato… Apenas un par de minutos más tarde, Azón descuelga con el pecho un centro cruzado al área y, cuando parecía que iba a descerrajar un violento disparo tras un segundo bote del balón, decide asistir a Borja Sainz, quien busca que se envenene un disparo raso y fuerte, paralelo a línea de gol… El esférico queda girando sobre sí mismo, manso en la medialuna, y Eguaras llega abriendo las aguas para disparar con el interior y encontrar el fondo de la red tras algún intento de despeje estéril.

Lluis López llevaba ya un rato merendándose a Alegría, Ángel exhibía un físico y un oficio más que suficientes para desactivar la búsqueda de un lateral derecho en el mercado -y hasta se permitió un muy buen centro enroscado con un defensor encima-; Yanis fue cogiendo confianza a partir de poner buenos envíos en el balón parado y Nieto no tenía problemas para imponerse físicamente por su banda. No había motivos para sustituir a nadie al descanso y JIM, con buen criterio, no lo hizo.

El Real Zaragoza, protegido por el rigor táctico de Zapater e impulsado por la sexta marcha de Sainz, salió decidido a sentenciar la eliminatoria cuanto antes, consciente de que un segundo gol pondría muy cuesta arriba la eliminatoria para un Burgos que el viernes juega en Girona y la perspectiva de jugar una prórroga en La Romareda no le resultaba nada seductora. El conjunto aragonés recupera un balón en campo propio y lanza en carrera al velocista Borja Sainz. Éste, que unos segundos antes había abusado de la conducción, descarga sobre Adrián  y el talentoso zurdo marca los pasos como un atleta de triple salto para talonar en la brizna de hierba exacta y gritar un golazo desde fuera del área, que hubieran firmado Señor o Barbas en la década de los 80.

El segundo tanto relaja a los locales y Undabarrena está a punto de rematar de cabeza un balón sin dueño en el área pequeña de Ratón. El portero tuvo una acción de mérito sobresaliente robándole el balón de las botas a Medina, cuando le encaró con toda la ventaja tras un error mayúsculo de Adrián en un pase atrás. Javi Ros -quién sabe si en su última actuación en La Romareda– salió en los últimos 20 minutos y demostró su mejor versión física conocida tras su delicadísima lesión de rodilla y Yanis terminó participando en casi todos los ataques y disfrutando como nunca desde que llegó.

JIM hubiera bordado su dirección desde el banquillo agotando la tercera ventana y sustituyendo al panameño en los minutos de añadido, para que recibiera una ovación que le tatuara el cariño de la afición. El viernes será el sorteo de los dieciseisavos, que se disputarán la primera semana de enero, entre las frías visitas a Miranda y a Ponferrada. Por ahora, no hay más futuro que este domingo: con la visita del potente Tenerife -hoy se enfrenta al Eibar en Copa y una prórroga sería bienvenida- y la oportunidad de despedir 2021 con un impulso esperanzador. Cualquier niebla de las últimas horas se ha disipado. Los invisibles han dicho presente y el Real Zaragoza en La Romareda -tres victorias en los últimos cuatro partidos- parece avanzar en plena crecida.

REAL ZARAGOZA. Ratón; Ángel López, Lluís López, Clemente, Nieto; Eguaras (Javi Ros, 72), Zapater (Igbekeme, 83), Adrián González; Yanis, Sainz (Narváez, 72); y Azón (Álvaro Giménez, 83).

BURGOS. Herrero; Navarro (Álvaro, 58), Zabaco, Rubio, Serrano (Del Cerro, 78); Undabarrena, Muñoz; Riki (Medina, 58), Alarcón (Andy 67); Guillermo y Alegría (Ernesto, 58).

ÁRBITRO: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Amonestó a Riki (29), Julián Calero, entrenador visitante (52), Alarcón (52), Muñoz (52) y Rubio (71).

GOLES: 1-0, min. 33: Eguaras. 2-0, min. 50: Adrián González.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la eliminatoria de 32 avos de final de Copa del Rey, disputado en La Romareda. 9.000 espectadores.

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