AZÓN resucita a un muerto
El Real Zaragoza llegó comatoso al descanso y Azón lo reanimó reduciendo distancias nada más reanudarse el partido. Mollejo forzó a Íñiguez a empatarse mediada la segunda y cabeceó el tercero en el minuto 90. Escribá clavó los cambios
Javi Hernández (@SepiaHdez)
Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo) y Daniel Marzo (@DMarzoForo)
La vida puede ser maravillosa, aunque le cueste serlo. Siempre es más probable cuando entran en escena aquellos tocados por una varita que hacen que las cosas sucedan. El fuego no les huele a azufre y el miedo les moviliza. Son optimistas y contagiosos. Llamémoles, por ejemplo, azonistas. Iván Azón lo volvió a hacer. No ha sido la primera vez, ni será la penúltima. Llegó a un entierro y organizó una rave. El zaragocismo, movilizado en casi un millar al lugar de los hechos, está de fiesta hasta el domingo que viene. Estábamos muertos y estamos de parranda.
Se le esperaba de inicio ante la ausencia de Simeone, aunque es cierto que podía ser un paso algo prematuro ante su dolorosísima sucesión de lesiones de toda la primera vuelta. Escribá apostó por Gueye de inicio y a éste se le aguardaba menos. Podía ser la alternativa más natural dado el escenario antes descrito, pero el senegalés pareció esta semana afinar todavía su puesta a punto en los entrenamientos después de alargar dos semanas las navidades en su país por nudos burocráticos. Diremos que Gueye fue Gueye y Azón fue Azón. Siga el baile.
Fuentes resultó el otro imprevisto del once, aunque se sabe que se ha subido en un columpio con Nieto y el lateral izquierdo vive en régimen de multipropiedad. El colombiano estuvo tímido en ataque y tibio en defensa: la falta de amenaza exterior del Villarreal B por su banda le procuró sin balón una tarde mucho más desahogada de lo que pudo ser. Gámez sí dijo presente y disparó al lateral de la red del Álvarez humano a los dos minutos de encuentro, después de una muy buena conducción previa.
El Villarreal B confirmó pronto su amenaza en el balón parado. Del Moral aprovechó una muy laxa marca de Fuentes para cabecear al segundo palo y buscar el remate definitivo de un compañero. Cristian tuvo que volar con todo, aunque solo fuera por incomodar a los rivales que se relamían en el segundo palo, y se jugó el hombro izquierdo chocando con Gámez… Primer escalofrío de la tarde. Lo peor y lo mejor estaba por venir.
Mollejo afinaba su parietal ganador rematando un exquisito centro de Francho. El portero del filial le negó el primero con una reacción primorosa -que le redimía de su pérdida en salida de balón- y luego sacó también una buena mano, para enviar a córner un disparo de Gueye con la zurda en el rechace. A córner… aunque el árbitro señaló un incomprensible fuera de juego. Por suerte, estuvo más enfocado a la hora de no comprar una petición de penalti de Collado por supuesto derribo de Fuentes. No hubo nada.
Tampoco hubo nada… de contundencia a la hora de despejar un rutinario saque lateral por parte del Villarreal B. Fer Niño gana la primera peinada a dos defensores visitantes, Millán controla largo y se gira ante Jair, y Carlo le da con lo justo para que la pelota llegue a cámara lenta al poste izquierdo de Cristian y entre llorando. El gol fue una lágrima en sí mismo. Cuánto cuesta marcar y con qué poco te marcan. Lejos de espolearse, el Real Zaragoza apenas tuvo respuesta y el filial del Villarreal reunió a dos que saben mucho para que Lozano asistiera a Fer Niño, quien bailó a la espalda de un contemplativo Jair para descerrajar un zurdazo imparable incluso para el Álvarez inhumano. Dos a cero. Descanso.
Habrá habido varios funerales menos tristes que los quince minutos que separaron la primera parte de la segunda. Más de uno empezó a hacer cálculos y a fijarse en los partidos de los equipos que están en descenso. Azón y Vada salieron de inicio por Gueye y Eugeni, quizá unos minutos antes de lo planeado por Escriba, pero no había tiempo que perder si se quería puntuar en un partido que buena parte del sufridísimo zaragocismo daba por perdido. Carlo Adriano, de nuevo ante la pasividad de Jair, disparó sin oposición desde la frontal nada más comenzar la segunda mitad y el balón se perdió rozando el poste derecho de Cristian.
Si ese balón entra, y no lo hizo por centímetros, el Real Zaragoza hubiera emprendido un camino de complicado retorno. Ya no en este encuentro, que hubiese quedado herido de muerte definitivamente, sino en los cuatro meses y medio de temporada que quedan… No lo hizo y, en la siguiente escena, Larra asiste con sutileza y precisión al desmarque de Azón al corazón del área local. El portero se queda a media salida y es superado por un disparo raso y cruzado. Gol. Un muerto acababa de resucitar.
¿Sería capaz el Real Zaragoza de empatar al menos el encuentro y regresar del averno en tiempo récord? Vada asustó con un disparo alto dentro del área y el entrenador del Villarreal hizo su único cambio del partido. Retiró al zaragozano Álex Millán y sacó al velocísimo extremo Haissem, para pasar a un 4231 que dio aire al conjunto aragonés: mucho menos amenazado con Niño solo en punta. Escribá siguió acertando con los suyos: Puche entró por Larra y el canterano tardó apenas cinco minutos en ganar línea de fondo y servirle en bandeja un balón a Mollejo. Sólo la desesperada intromisión de Íñiguez hizo que fuera éste quien se marcara en propia.
Quién nos lo iba a decir apenas media hora antes. quedaban todavía 20 minutos por disputar y el Real Zaragoza estaba para ganar un partido que todos -menos Iván- dimos por perdido. Manu Molina entró por un amonestado y notable Francho. Cristian detenía con seguridad disparos de Carlo y de Haissem, mientras a Puche le grapaban una herida en la cabeza con la suficiente rapidez para no estar con uno menos los minutos finales. Pese a que se sentía la opción de llevarse los tres puntos, el minuto 90 llamaba a la puerta. Fuentes enroscó un centro perfecto por izquierda y Mollejo cabeceó a la escuadra derecha como los más grandes. El grito del gol agrietó alguna cerámica y retumbó en todo Zaragoza. Que nunca se rinde y ya ha vivido temporadas que parecían amortizadas en enero… hasta que un triunfo inverosimil le cambió las coordenadas al GPS e inicio un viaje al norte. Ojalá suceda de nuevo. Con Azón los imposibles son probables.
VILLARREAL B: Iker Álvarez, Leal, Pablo Íñiguez, De la Fuente, Tasende, Del Moral, Carlo Adriano, Lozano, Diego Collado, Álex Millán (Haissem, min. 67) y Fer Niño.
REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez, Jair Amador, Francés, Fuentes, Fran Gámez, Alarcón, Francho Serrano (Manu Molina, min. 75), Eugeni (Vada, min. 46), Larrazábal (Miguel Puche, min. 64), Gueye (Iván, min. 46) y Víctor Mollejo (Carlos Nieto, min. 90).
ÁRBITRO: Guzmán Mansilla (andaluz). Mostró tarjetas amarillas a De la Fuente, Iker Álvarez y Pablo Íñiguez por el Villarreal B y a Francho Serrano y Miguel Puche por el Zaragoza.
GOLES: 1-0, min. 27: Carlo Adriano. 2-0, min. 40: Fer Niño. 2-1, min. 50: Iván. 2-2, min. 70: Pablo Íñiguez en propia meta. 2-3, min. 90: Víctor Mollejo
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo tercera jornada de Liga, disputado en La Cerámica. 11.569 espectadores (más de 600 aficionados del Real Zaragoza).
