Pablo Díaz Stalla

REAL ZARAGOZA 98-04. CAMPEÓN Copas del Rey 01 y 04

SIN LUCES ANTINIEBLA

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Una postal navideña que se ha ido estropeando

Si retrocedemos dos semanas, se nos presentaba un trío de enfrentamientos contra equipos de la zona más alta de la clasificación. Si ningún desastre deportivo lo evita, Eibar, Almería y Tenerife están llamados a pelear por el ascenso directo hasta el final de la temporada. Qué fuera capaz de conseguir el Real Zaragoza en dichos duelos, y cómo lo lograra, nos pintaría una postal navideña más o menos feliz y esperanzada de cara a la segunda vuelta. Visto con perspectiva, como hay que intentar ver las cosas siempre, sumar tres puntos ante tres rivales tan imponentes podía ser considerado un botín apreciable a priori, pero el desarrollo del relato -con una gran alegría de partida y dos importantes decepciones después- nos ha estropeado la postal y una niebla de cierta pesadumbre se ha instalado en un zaragocismo muy desgastado por tantas temporadas de sufrimiento.

Un qué desilusionante y un cómo decepcionante

Quizá no sea tanto por las derrotas en sí -aunque perder siempre supone una desilusión, ya que lo único que nos ascenderá algún día a Primera División será frecuentar la victoria más que cualquier otro resultado-, sino la decepción por el cómo se han producido. Después de una derrota como la sufrida en Almería -donde el adversario siempre fue superior, pero en los minutos finales el Real Zaragoza se diluyó como un terrón de azúcar en café caliente-, lo que necesitas y deseas como jugador es que llegue cuanto antes el siguiente partido para demostrar que lo sucedido fue un accidente. Es cierto que entre medias se superó con solvencia al Burgos en Copa, si bien el grueso de quienes se enfrentaron al Almería volvieron a ser titulares ante el Tenerife. Como me sucedía cuando jugaba, tenía unas ganas especiales de que llegara el enfrentamiento ante el club canario, para comprobar nuestra rebeldía ante el último tropiezo. Es cierto que el equipo entró bien en el partido, con una ocasión clara en el primer minuto de Nano Mesa y un exitoso intento por presionar en campo contrario y dominar el juego, pero casi todo se vino abajo con el primer tanto del conjunto visitante.

Un punterazo que trae de vuelta a varios fantasmas por Navidad

Elady, un segundo delantero más que interesante, desempolvó un recurso del fútbol de la calle, más propio de los terrenos de juego embarrados de antaño, y largó un punterazo cuando pisó la medialuna de nuestro área, al comprobar cómo la defensa estaba tapando bien las líneas de pase. Rápidamente, Mollejo pareció volar a la espalda de Chavarría y remató sin oposición un exacto centro al segundo palo. Partido casi acabado a falta todavía de una hora por jugar, un exceso de nervios a flor de piel y varios fantasmas volviendo a casa por Navidad: la dificultad para crear ocasiones de gol -apenas una ocasión clara en todo el choque-, dos goles encajados en los dos primeros remates, sentirte incapaz de darle la vuelta a un marcador adverso… Diremos que estuvimos impotentes, pero no que nos rendimos. Son conceptos diferentes. Los jugadores -con un ímpetu mal canalizado, por momentos- y el entrenador trataron de buscarle soluciones al encuentro, pero nunca dimos la impresión de estar en la senda de la remontada, más allá de ese cabezazo muy prometedor de Álvaro, que no encontró portería.

Una dura digestión de realidad y mis deseos para 2022

Aunque basta recordar el muy buen partido contra el Eibar para ayudar a que estas últimas heridas en el ánimo cicatricen, lo cierto es que Almería y Tenerife han demostrado la diferencia real que, a día de hoy, existe entre el Real Zaragoza -con todos sus teóricos titulares en el campo, aunque alguno de ellos lejos de su estado óptimo- y los principales favoritos al ascenso directo. Quizá no seamos tan buenos como ellos todavía, pero creo que esta primera vuelta -exceptuando sus dos últimas jornadas- ha demostrado que somos bastante mejores de lo que los peores augurios se temían en verano. Descansemos estos días y cojamos fuerzas para los muchos puntos que aún quedan en disputa. Seamos constructivos y tengamos esperanza en este equipo, para pensar lo contrario ya habrá otros. Toca cuidarse mucho todos, por favor, que el bicho está con ganas. Y ya no sé si va a tocar es algún regalo de Reyes Magos, en forma de refuerzo. Feliz Navidad para todos desde esta zaragocista Tribuna Fondo Norte.

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