Quién le iba a decir a Jorge Más y a su trajeado sequito cuando abarrotaron el palco de La Romareda en el primer partido en casa de esta temporada -20 agosto, ante el Levante- que, menos de dos meses más tarde, la marmota iba a seguir viviendo su mismo día de siempre y que su primer proyecto deportivo con el Real Zaragoza -igual que casi todos los ya sufridos en los últimos 15 años- estaba muy cerca de su primera explosión. Si el conjunto aragonés no vence al Villarreal B, por mucho que se resista Sanllehí, será el último de Carcedo en el banquillo aragonés. Y ahí volveríamos a la casilla de casi siempre: celebrando la llegada de un nuevo técnico -hasta que más pronto que tarde deseemos su destitución- y ampliando el catálogo de rostros en la mirilla de nuestra particular escopeta nacional: la dirección deportiva, la general y la plantilla. Ojalá se gane y no haga falta destituir al entrenador, porque el equipo despegue a partir de ahí. Quizá ocurra, aunque hayamos tenido que esperar al día menos pensado.
Enviando un beso al cielo, cuanto zaragocista bueno lo va a recibir en esa nuestra parcela, ante semejante zarpazo, confiemos en obtener los 3 puntos en honor a su persona, q no al pan sin sal del entrenador,para ello deberemos disponer de JUEGO EN EQUIPO, algo q creo se ha volatilizado y hoy da igual quien esté en el terreno mientras sea ganando. AÚPA!! 🖤