DON ERRE QUE ERRE
Carcedo se empeña en estropear el equipo con sus cambios, La Romareda pide su destitución y el Real Zaragoza firma un apurado empate ante el Oviedo, pese a adelantarse en el minuto dos - Azón-. Cristian pidió falta en el 1-1
Javi Hernández (@SepiaHdez)
Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)
El Real Zaragoza empató un partido que pudo perder y debió ganar si Carcedo no decide activar el protocolo nuclear al descanso, cuando la amenaza no parecía para tanto. A quien se le ha criticado lentitud a la hora de decidir los cambios, se excedió en esta ocasión retirando a Petrovic y a Francho en el intermedio. Que ambos estuvieran amonestados pareció el motivo. Se evitó el riesgo de que vieran una segunda amarilla a cambio de volver a ser el equipo frágil y poroso de los peores partidos de esta temporada. Montoro empató tras un muy defectuoso despeje de Cristian -el VAR y su escasez de cámaras no atendieron su reclamación de haber sido objeto de falta en la acción- y el Oviedo rondó un 1-2 que hubiera hecho explotar el ambiente. La Romareda pidió la marcha de un técnico que está ya cerca de agotar su crédito y cuyas decisiones, especialmente a la hora de las sustituciones, le han costado ya varios puntos a un equipo, que amenaza con perderse de nuevo en el mismo laberinto de las dos últimas temporadas.
Carcedo se felicitó en la rueda de prensa posterior al partido por haber recuperado el control del centro del campo con sus últimos cambios, apenas explicables también, y que se agotaron antes de que Gueye y Mollejo se quedaran sin entrar, pese a jugar en casa y necesitar el triunfo. Esta medalla en la solapa es de cartón, porque no habría habido nada que recuperar si no se hubiera perdido inopinadamente, retirando a Francho y a Petrovic por Molina y Gámez -suplente en favor de Larra– y desmontando así una estructura que le devolvía la firmeza al mediocampo y, a su vez, parecía más que recomendable para arrancar la segunda mitad con el marcador a favor.
Bermejo y Puche parecían entrar, mediada la segunda parte, por Larra y por Vada, pero lo hicieron por el vasco y… ¡por Azón! La Romareda estallaba y el cruce de miradas, entre incrédulas e indignadas, con el vecino de localidad eran la fotografía del momento. No puedes quitar a tu principal amenaza si necesitar marcar un gol para ganar el partido; y si lo haces, porque existe el riesgo de lesión muscular si juega más, da entrada al otro delantero centro que te queda. No tiene sentido ver calentar a Gueye en la banda mientras pasas a atacar con Simeone y Vada yendo empate a uno en el marcador.
Entrará ahora el senegalés por Vada, nos intentaba masajear la voz interior que siempre nos acompaña. No había completado su frase cuando Zapater se quita la parte de arriba y se dispone a salir. De inmediato, la mirada se nos fue a Grau o a Molina, por si uno de los dos estaba lesionado. No daba la impresión… El cuarto árbitro levantó el cartel electrónico y el capitán se estrenaba esta temporada sustituyendo a… Vada. La Romareda no se lo podía creer. Cómo no poder ir a por el partido –Manu Molina pasó al frente de ataque, por detrás de Simeone– con un delantero de área, porque has tenido que gastar el quinto cambio para reparar el exceso de los dos primeros y te has quedado sin un sexto para arreglar el sinsentido de quitar a Azón sin sacar a Gueye.
Lo menos entendible del razonamiento del entrenador es que los dos primeros cambios dinamitaban la propuesta que se había preparado de cara a este encuentro y que, sin haber sido un primer tiempo estelar, estaba saliendo razonablemente bien. Petrovic daba seguridad a los centrales, tanto a la hora de sacar la pelota desde atrás -si tocaba hacerlo- como incrustándose entre ellos cuando el rival atacaba y centraba. Grau se encontraba más liberado para construir y Francho era un muy buen pegamento desde banda derecha. Que Grau viese la segunda amarilla en Cartagena -y su sanción contribuyera directamente al Ecce Homo contra el Lugo- no quiere decir que haya que cambiar de inmediato a un centrocampista de contención cada vez que éste es amonestado.
Este 442, con Vada por izquierda y no como mediapunta -la alineación parecía insinuar un rombo-, reunía a Simeone y a Azón en la punta de ataque como mejor noticia. Antes de que pudiésemos valorar cómo mezclaban, ya estábamos celebrando el uno a cero. Simeone sacó rápido de banda, Azón anticipó a Costas y superó la salida de Nadal con una vaselina poco probable, debido al escaso ángulo con el que contaba. Cuando dos listos se juntan, puedes estar celebrando un gol con tu afición sin haber roto todavía a sudar.
Si el Real Zaragoza termina despegando esta temporada, sensación que en este atardecer nos parece improbable, será juntando estas dos jóvenes pirañas y metiendo en la rotación diaria a Gueye; pero también acertando con lo que se propone en el medio y no convirtiendo la virtud de ambos al espacio en el defecto de abusar buscándoles permanentemente con balones directos. Hubo varios pasajes en la primera mitad, afectada en positivo por adelantarse tan rápido en el marcador, en los que faltó más pausa y posesión en la zona de creación. Y ahí volvía a chirriar la apuesta permanente por Vada, cuyo valor en bolsa cuando tiene que jugar en banda y el partido se convierte en un cierto ida y vuelta. Mollejo por él podía haber sido el cambio al descanso. Mollejo no jugó ni un minuto… y la película de terror de las sustituciones ya se ha relatado.
Rozando el terror estuvo Jair, quien sabe si afectado por ese virus estomacal que ha afectado al vestuario durante toda la semana. Un error en la medición, absolutamente impropio de su muy demostrado nivel, permitió a Bastón presentarse delante de Cristian. Borja pifió, por suerte, porque el VAR habría desautorizado el fuera de juego señalado por el asistente. Si el delantero madrileño hubiese estado cerca de su dimensión habitual, podríamos estar leyendo la primera necrológica de la temporada.
Cristian le negó a Borjaun disparo con una parada soberbia abajo, también anulada por fuera de juego, y Simeone rozó el segundo justo antes del descanso, cabeceando cruzado un córner en el segundo palo, pero Tomeu Nadal recuperó su crédito con una estirada sobresaliente. Quizá hubiera cambiado el futuro del partido esa acción, como también lo pudo hacer que el VAR dispusiera de más cámaras en esta categoría para llevar a cabo su labor. Con el plano que ofreció la repetición, es imposible apreciar que Bastón toque el brazo de Cristian y dificulte su despeje en el área pequeña. El argentino reclamó al árbitro, convencido de ello, como también ocurrió con la muy probable mano de De Blasis en Cartagena. Mismo resultado. Ni caso. Gol. Un portero debe mostrarse más autoritario en su área pequeña, en todo caso, más allá de que el balón venía envenenado por un primer despeje imperfecto de Molina.
Cristian se redimió metiendo otra buena mano abajo tras cabalgada de Bretones y en la continuación, ante la pasividad alarmante de Jair, le cayó a Borja… y éste volvió a perdonarnos la vida. Sirva su apellido para resumir su partido. Zapater rozó el gol del triunfo, con un intencionado disparo desde dentro del área cerca del 90, pero Nadal lo despejó a córner. Y Simeone lo marcó, ya en el añadido, pero se anuló correctamente por fuera de juego del asistente Bermejo. El descenso se acerca a dos puntos y La Romareda ya le ha bajado su primer pulgar a Carcedo: don Erre que erre.
REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Larrazabal (Bermejo, 69), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau, Petrovic (Molina, 46); Francho (Gámez, 46), Vada (Zapater, 79), Simeone; y Azón (Puche, 69)
OVIEDO: Nadal; Tarín, Luengo, Costas (Lucas, 46) Pomares; Luismi, Montoro (Jimmy, 81); Viti (Sangalli, 81), Javi Mier (Hugo Rama, 54), Bretones (Obeng, 73); y Borja Bastón.
ÁRBITRO: Milla Alvendiz (Comité Andaluz). Amonestó a Montoro (17), Javi Mier (28), Francho (33), Petrovic (45) y Grau (82).
GOLES: 1-0, min. 2: Azón. 1-1, min. 49: Montoro.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la novena jornada de Liga, disputado en La Romareda. 21.500 espectadores. José Luis Violeta recibió, a título póstumo, la Medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza. El alcalde, Jorge Azcón, se lo entregó al hijo del León de Torrero antes de que comenzara el encuentro.

Buen análisis, como siempre.
No me explico el empeño de los entrenadores en insistir en los errores anteriores. Vale que Carcedo tenga una idea de juego, pero ha de ser capaz de ver lo que todos vemos, que Vada no funciona… Tal vez de recambio revulsivo en algún momento. Y como ya comente en los chats del directo, Petrovic da otro aire a la retaguardia y es capaz de sacarse algún pase con ventaja.
Me tengo por ser una persona positiva y paciente, pero creo que esta temporada ya no me da… Y menos con el empeño del mister en descomponer al equipo.
A ver el día 12 que tal nos va…
¡Felices pilares!
El entrenador, amortizado. Vada, sin chicha. Los cambios, fatal.
Felices fiestas y cambio de entrenador, si no se puntúa en Santander.
Ánimo a todo el equipo de LEÓNSEPIA y Felices Fiestas a todos. En cuanto a lo deportivo es fácil, fichar a Victor Muñoz y dejarle dos temporadas para que nos suba, el resto … humo.
Abrazos