CUCHILLO DE PALO
El Real Zaragoza no marcó en casa, por primera vez desde la llegada de Escribá, pero acabó en el área pequeña de Herrero. Cristian, con cuatro paradas de mérito, fue el mejor de un equipo que palidece por su falta de filo. Azón agitó el tramo final
Javi Hernández (@SepiaHdez)
Alfonso Reyes (@Futbolgrafo) y Daniel Marzo (@DMarzoFoto)
El Real Zaragoza acabó en casa de Herrero -en su área pequeña- con el cuchillo de palo que viene lastrándole desde que la pandemia se cruzó en nuestras vidas. No fue un encuentro de grandes ocasiones, pero el conjunto local acumuló varias de sus mejores en el tramo final, impulsado por la entrada de Azón y por la sociedad ilimitada que planea crear muy pronto con Simeone. Quizá en ese momento, ojalá incluso reforzado por lo que este mercado pueda deparar, el conjunto aragonés afile su cubertería y sea capaz de seccionar los marcadores a su favor. Otra temporada cruza su ecuador y da la impresión de escaparse entre los dedos. Con 20 jornadas todavía por jugar, todo hay que conjugarlo en condicional todavía. Nada es seguro, ni para mal ni para bien. Aunque los diez primeros ya disfrutan de una fractura peligrosa para el resto. Mañana se presenta Cordero y ojalá suponga el primer día de un futuro mejor.
Faltó gol, como es una evidencia cuando un partido concluye con empate a cero, pero hubo un cierto vacío futbolístico por momentos. Es cierto que el Real Zaragoza creció con el paso del partido y firmó una segunda parte notablemente mejor que la primera, pero a Alarcón le costó tomarle el pulso al encuentro y la ausencia de Bermejo roza lo estructural: ningún jugador de esta plantilla es capaz de enlazar con la delantera como lo hace él y ahí se genera un solar por edificar que apenas proyecta Francho con sus impagables desmarques de ruptura.
Alarcón tuvo una entrada complicada al partido… Una primera pérdida en el círculo central permitió la conducción y el disparo venenoso de Raúl García de Haro, segundo máximo goleador de la categoría, obligó a una respuesta precisa e inmediata -abajo a la derecha- de Cristian. Año nuevo, costumbres viejas. El codo del rosarino ya está perfecto y la dopamina del zaragocismo lo agradece. Óscar Pinchi, autor del doblete burgalés de la primera vuelta, disparó a la parte lateral de la red apenas unos minutos más tarde, causando algún efecto óptico de alarma.
Por suerte no fue lo que a alguno le pudo parecer y el Real Zaragoza, gracias al infatigable Francho y al siempre optimista Simeone, comenzó a nivelar el partido. No fue hasta la media hora cuando se confirmó que el Mirandés venía con portero. Un disparo -con toda la música que Eugeni le imprime a sus golpeos- exigió un vuelo sin motor a Alfonso Herrero para manotearla a córner. Un minuto antes, Simeone se entretuvo demasiado con un control -que quizá no procedía- antes de disparar dentro del área tras un buen pase atrás de Larra. Etxeberría, en su lectura previa del encuentro, entendió que los locales -sin Bermejo ni Vada- podían ser peligrosos con espacios tras recuperación y apostó, con acierto, por poblar los pasillos interiores con tres centrales y un doble pivote, que taponaran esa muy probable vía de escape.
Mollejo apenas ganaba disputas y Larra no lograba sincronizarse con Gámez antes del descanso, sin embargo la banda izquierda engrasaba mejor de lo que se podía sospechar. Nieto completó un partido incluso mejor que ante el Ibiza y superior a las ultimas actuaciones de Fuentes. Y Eugeni se acercó mucho a la versión que debería hacerle un opositor permanente al once titular: preciso e intencionado con la pelota, estuvo esforzado y con fuelle para ofrecerle al equipo esfuerzos defensivos. Grau lo sustituyó en el 70 y no pareció un acierto por parte de Escribá.
Antes del descanso, Lluis López vio su quinta amarilla -cumplirá ciclo ante el Villarreal B, igual que Grau– por una falta mínima y necesaria ante un Barbu que se internaba en el área con toda la ventaja. Cristian le volvió a negar el gol al disparo de Pinchi y, al poco rato, Simeone aparece como un socorrista para ayudar al amonestado Lluis a mar abierto y evitar que el Mirandés pudiese llegar al descanso con un gol de ventaja.
Mollejo y Larra parecían los principales candidatos a ser sustituidos, en caso de que Escribá decidiese agitar el equipo antes de iniciarse la segunda parte. Tampoco rebosaban los recursos en esta convocatoria, afectada por varias ausencias medulares, y el técnico optó por guardarlos hasta mediada la segunda mitad. Grau y Azón comenzaron a calentar nada más iniciarse ésta para júbilo general, eso sí. El Mirandés pareció arrancar mejor tras la reanudación, combinando con facilidad en el campo rival, pero pronto el Real Zaragoza cogió el partido por las solapas y acampó delante del área visitante. Con poco filo pero con un criterio reseñable.
Gámez y Larra comenzaron a ser profundos por derecha, embotellando a un Mirandés que pronto llamó al experimentadísimo Manu García para que liderara la resistencia. Una falta lejana y bien servida por Eugeni, le llegó a Lluis López, quien se pasó el balón por detrás en la esquina del área pequeña y su disparo de zurda tocó la red por fuera. Estuvo muy cómodo con la pelota durante todo el choque y hasta abanderó alguna contra rompiendo líneas con su conducción.
Larra había mejorado respecto a su pálida primera mitad y Eugeni seguía siendo de los mejores faros ofensivos. Quizá Grau y Azón estaban para entrar por Alarcón y Mollejo, pero Escribá los mantuvo hasta la segunda ronda de sustituciones, cuando fueron reemplazados por Manu Molina y Puche, a falta ya solo de cinco minutos. Etxeberría pareció quitarnos un problema sentando a Roberto López -elegido mejor jugador de la categoría del mes de diciembre y de partido muy mejorable aquí, ciertamente-, pero dio entrada a un demonio de la cantera del Espanyol -Jofre Carreras- que le exigió una notable parada final a Cristian.
Nieto puso un centro imposible por izquierda, al que sólo le faltó la fe de un compañero para ir a por el remate… Y Eugeni, justo antes de ser sustituido, envió un balón profundo y exquisito a la carrera por banda izquierda de Mollejo: Giuliano remató su centro a la media vuelta, yéndose el disparo muy cerca de la portería rival. Unos minutos más tarde -ya con Azón en el campo-, el argentino ganó un balón en largo de Cristian y obligó al portero rival a una notable parada abajo. Sólo superada por la última… Cuando Simeone, en un esfuerzo impropio del minuto final del partido, ganó línea de fondo y puso un pase de la muerte, que Azón remató con todo en el área pequeña y se encuentró con el ayer impenetrable cuerpo -para cuchillos de palo- de Herrero.
REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Gámez, Lluís López, Jair, Nieto; Francho, Alarcón (Molina, 85); Larrazabal (Azón, 71), Eugeni (Grau, 71); Mollejo (Puche, 85) y Simeone.
MIRANDÉS: Herrero; Álex Martín, Raúl Navas, Barbu, José Salinas; Prados (Manu García, 72), Oriol Rey; Juanlu, Pinchi (Castillo, 87), Roberto López (Jofre Carreras, 72); y Raúl García.
ÁRBITRO: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Amonestó a Prados (37), Lluís López (41) y Grau (86).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de Liga, disputado en La Romareda. 16.500 espectadores.

Holi, buenas noches. Impecable una vez más.. y como para gustos colores aspiro a equivocarme pero el nuevo no me gusta , jaja, en la primera se ha colado mas de una vez y luego ni verlo. Y con Nieto no puedo, pero eso tú ya lo sabes. Grato regreso de nuestros 1 y 9 .. y vaya papeleta para el siguiente entre bajas y sanciones .. Desde ese ya todos a ganar , por favor. Y aunque no sea el canal adecuado mis felicitaciones tras la apertura e inauguración de Magníficos, así es como ha ido, haciendo honor al nombre. Un besico y buen descanso, si con tantas emociones puedes dormir.
Gracias, Bego!!
Estamos muy contentos con la aceptación y el funcionamiento de Magníficos. Nos alegra que esté gustando tanto
Alarcón irá a más. En el propio partido se rehizo de un mal comienzo. Y Nieto, para mí, fue de los mejores ayer.
Besos