El creciente Real Zaragoza de las sinergias visita a un sorprendente colista y se ilusiona con enlazar un tercer triunfo que cree tendencia y lo aúpe al vagón del playoff. Carcedo podría tripitir once por primera vez desde Luis Milla (2016)
La vida son dinámicas, dicen. Quizá sea así. Si es cierto, convengamos que éstas son cuerdas de distinto grosor. Mientras las negativas parecen sogas alrededor del cuello imposibles de desanudar, las positivas muestran un aspecto frágil hasta que se logran consolidar. Quizá por la cultura en la que nos desarrollamos o por el ADN que diseña a nuestra especie, sentimos casi tan improbable -en el fútbol también- salir de una mala racha como darle continuidad a una buena que está naciendo. En ese cruce exacto de coordenadas se geolocaliza la visita del Real Zaragoza al colista: extra de salsa barbacoa para quien agita la decepción preventiva como estilo de vida. El Mirandés no parece estar en su sitio y el conjunto aragonés quiere que un tercer triunfo consecutivo lo sitúe cerca de él. Lo hará todavía sin Francés, con Grau como ancla y faro, y con la posibilidad de tripitir once por primera vez desde la llegada de Luis Milla en 2016. A por tres puntos, por tercera jornada consecutiva y ¿tripitiendo alieación? Feliz sábado, amigos de la numerología.
Carcedo le ha devuelto el riego sanguíneo al equipo tras desfigurarlo ante el Lugo. Quizá no fuera por adaptarse al rival, como se le reprochó, pero reunir a tres centrales -en la geometría variable que cada uno considere- tampoco pareció la mejor manera de resolver el vacío del sancionado Grau, estando Petrovic, Francho y Zapater disponibles. Ha quedado como relato interno que el equipo se desordenó con los cambios, cuando ya venía siendo muy poco reconocible desde el primer minuto, y da la impresión de que esa moraleja inexacta está afectando a Carcedo a la hora de ser ágil con las modificaciones en la segunda mitad. En Ponferrada y contra el Sporting tardó demasiado en introducir oxígeno y por ahí pudieron resbalarse dos triunfos que han cambiado el ánimo y la mirada. Operé –Miguel-, central del filial, entra en una convocatoria sin Francés, Quinteros -con Bolivia- , Lasure ni Vigaray.
El Juego del Sepia siempre se escora hacia el pleno improbable, porque sabe que ese diez de once nos acerca a la felicidad semanal. Apostamos por el mismo equipo inicial que ha ganado los dos últimos encuentros. Podría parecer una contradicción con el arranque del párrafo… hasta que se es consciente de que es una intuición que va contra la historia moderna. Nuestro compañero David Olivares registra que no sucede algo similar desde el arranque de la temporada 16-17, con Luis Milla en el banquillo. PD: no podemos hacer más por mantener la tradición…
No hay dudas en la línea defensiva. No las hay, porque los laterales son apenas discutibles y porque Carcedo sólo dispone de dos centrales específicos del primer equipo. Otro debate será cuando Francés se recupere, si Lluis mantiene su soberbio nivel por entonces. Seguramente ni se planteará, pero el canterano deberá dar lo mejor de sí para elevar su titubeante rendimiento de este arranque de temporada. Lo hará, seguro, y el Real Zaragoza será todavía más sólido si cabe.
Manu Molina, con su imperial partido ante el Sporting -para el ojo que mira más allá de las estadísticas-, ha despejado cualquier nube dudosa de encima suyo y Azón todavía parece prematuro de inicio, por más ganas que todos acumulemos de disfrutar de su sociedad piraña con Simeone. Bermejo y Mollejo dan solidez al entramado defensivo y vienen de encontrarse en el último gol de la victoria. Y Vada siempre parece un candidato a salir del once, pero ahí resiste. ¿Quién podría ser la novedad que desautorice de nuevo al Juego del Sepia?
Poner un tercer centrocampista resulta una tentación ante un rival que reúne calidad y que está obligado a ganar y a llevar la iniciativa. No creemos que suceda. Como en la noche de cierre de mercado, si se encienden las luces que anuncian novedades, quizá enfoquen a Puche: titular en Las Palmas, primer cambio en el Toralín y también en la ventana inicial de cambios la jornada pasada. Su feroz zancada podría ser el mejor acompañante de Giuliano Simeone ante un Mirandés que se desangra atrás -casi dos goles por partido en seis jornadas- y que necesita sumarle puntos a su escuálido casillero. Raúl García de Haro -autor de sus cuatro goles-, el zaragozano Roberto López y el extremo izquierdo brasileño Marcos Paulo -quien quizá debió cerrar la plantilla aragonesa- son las mayores amenazas de un equipo dirigido por el estimulante Joseba Etxebarría. Mucho antes de ser el Real Zaragoza de las sinergias, un Aragonés ya le puso el titular a esta previa: «Ganar, ganar y volver a ganar».
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