JIM cambia mucho y la vida poco

El Real Zaragoza, demasiado intervenido y apenas corregido por su técnico, mete varias de sus certezas en un laberinto y vuelve a empatar ante otro rival que se adelanta

✍️Javier Hernández (@SepiaHdez)

📷 Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)

JIM reconoció en la rueda de prensa posterior al encuentro que Narváez y Chavarría habían estado entre algodones durante la semana y, por tanto, su poco esperada alineación de anoche estuvo marcada en parte por ese motivo. Se entiende menos la insistencia en desplazar a Francés al lateral, manteniendo a Jair con Lluis en el centro de una defensa que le cuesta mezclar, cuando Gámez ya estaba disponible; por más que pudieran resultar temibles los remates de cabeza de Chris Ramos a centro desde banda contraria de Gerard Valentín. Paradójicamente, la conexión que permitió al Lugo adelantarse en el minuto 27 y situar el partido en la misma obligación de remontarlo que todos los anteriores -menos el del Ibiza-. Demasiado cambio para que la vida apenas lo haga.

Las similitudes en el relato son evidentes -el rival vuelve a marcar primero y no se le puede dar la vuelta completa al marcador-, pero cada capítulo repetido erosiona ya el ánimo hasta de los menos impacientes. Y peor: anoche el Real Zaragoza, pese a sostener pasajes de buen juego y acumular tres o cuatro ocasiones notables para llevarse el triunfo, dio la impresión de revisar, en exceso y sin necesidad, su propuesta futbolística de las últimas semanas; preocupándose más por las fortalezas rivales que por las propias, sin imponer su habitual solidez en el centro del campo y sobreviviendo a un intercambio de golpes poco saludable para un boxeador cuya mano, se sabe, no es de piedra.

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Las molestias de Narváez y Chavarría explican sólo a medias la alineación de JIM, a quien erróneamente le suponíamos en la previa la ley costumbrista de que lo que funciona se toca poco. Nieto era el recambio natural del segundo, aunque fue un cambio obligado al descanso por la primera parte que le dedicó el demonio Gerard Valentín, quien pareció nieto de Garrincha y no hijo del secretario técnico del club aragonés en 2016. Ahí lo sustituyó Gámez, para ubicarse como lateral izquierdo y terminar por no entenderse nada… ¿Qué sentido tiene amordazar a banda cambiada, y enfrentado a la mayor amenaza del rival, a tu lateral más ofensivo? Cambia a Francés al lateral izquierdo, que se dedique a someter a Valentín, y vuelve a ser profundo y dañino por derecha con Gámez.

La apuesta por Sáinz -más afilado y entonado que hasta ahora, todo sea dicho- en lugar del colombiano y no decidirse por Vada se explica por el deseo de no cambiar el sistema y porque siendo Francés el lateral, en lugar de Gámez, había que amenazar por fuera con los extremos, ya que los laterales se iban a incorporar menos. Mirando por el retrovisor, el ingreso del argentino, como cuarto centrocampista en un 4312 -con Gámez de lateral y Francés de central-, quizá nos hubiera dado ese dominio en el centro del campo que tanto nos costó tener. No fue así. JIM mantuvo su 433 y Mesa pasó a banda izquieda. Suyas fueron las mejores acciones del inicio. Azón sentó a Álvaro Giménez y forzó un penalti marca registrada, apenas tres minutos después de que se adelantara el Lugo.

Mirando la alineación -y terminamos ya con las diatribas tácticas, que lo mucho cansa-, uno imaginaba que el equipo se ordenara con tres centrales, Sainz y Nieto como carrileros y Mesa con Azón arriba. Pronto se vio que no iba a ser así y, casi tan de inmediato, Eguaras encontró profundo un desmarque en diagonal de Nano Mesa. el canario disparó cerca del poste izquierdo del joven Vieites. Ya estamos como todos los días, pensó más de uno equivocándose poco.

Mesa atacó en la primera mitad por el lado donde late el corazón y él va sobrado de músculo. Una conducción imparable, apenas fue cortocircuitada por un impreciso último toque propio… Si se la envía medio metro menos larga, el pase de la muerte a Borja Sainz era gol o gol. Incluso esta temporada. El huracán de Nano seguía soplando con furia por ese sector y un servicio suyo habilitó a Nieto para que pusiera un centro combado perfecto al punto de penalti. Al escorzo de Zapater le faltó algún grado en el giro de cuelllo para encontrar la portería rival.

No se llegaba a la actividad sísmica registrada en los primeros 20 minutos de Fuenlabrada, pero el Real Zaragoza se sentía muy capaz de llegar con peligro al área local. Ahí comenzó a emerger la figura imparable de Gerard Valentín, incontenible para Nieto y para cualquier compañero que se acercaba a la carrera con el extintor en la mano. En una de esas, desbordó a su marcador por fuera, puso un centro tenso desde línea de fondo y Ramos remató de cabeza cerca del área pequeña con todo a favor y sin apenas resistencia. Esta conexión, acaso la pesadilla que imaginó JIM durante la semana -y que le decidió a mantener a Lluis y no devolverle la titularidad a Gámez- se hacía dolorosamente realidad.

De nuevo un partido con gol encajado, otra vez antes del descanso… y antes de que lo haga el conjunto aragonés, obligándole a convivir -como si de una maldición eterna se tratara- con otro marcador en propia. Es difícil rehacerse siempre y, más aún, hacerlo tan rápido. Apenas 180 segundos después, Azón entraba de un salto por la ventana para interponerse entre el central José Antonio Ros y el balón… El defensa local despejó su pierna queriendo tocar cuero -poliuretano en este siglo-. Penalti. Borja Sainz asume la responsabilidad, ya que todos los especialistas se mordían el labio en el banquillo. No le afectó el baile grobelaresco del portero y lo supero con temple y seda: raso a la derecha. Gol. Cuarto partido consecutivo marcando, igualando ya el récord de la temporada pasada… No está mal para el presunto mayor déficit de este inicio de campeonato. Ojalá lo fuera.

El empate, a excepción de un disparo cruzado de Sainz dentro del área -tras genial acción de Eguaras– y un cabezazo de Nieto tras falta botada por Zapater, le sentó mucho mejor al Lugo, que inclinó el campo a su favor hasta el descanso y encontraba fisuras por fuera, en especial por su banda derecha, para terminar dañando por dentro. Valentín era un enigma irresoluble para Nieto, Lebedenko apuraba a Francés y a Sainz con sus incursiones más ocasionales por el otro carril; Ramos falló el segundo muy cerca del área de Cristian, Jair le tapó a Señé un peligroso disparo desde la frontal y anduvo más laxo no evitando un remate de volea de Barreiro, que detuvo sin alardes Cristian.

Gámez sustituyó a Nieto y -ya se ha dicho- se entendió poco que no supusiera el paso de Francés al lateral izquierdo. Y Narváez, a quien se esperaba un poco más tarde -sus molestias durante la semana sí habían trascendido y su suplencia se asociaba a ese motivo-, entró por Azón, en un cambio que sólo se entiende por molestias del canterano no percibidas -en ese caso, lo lógico hubiera sido que lo sustituyera Álvaro Giménez– y que da toda la impresión de haber estado pactado antes de empezar el choque… Narváez y Mesa se alternaban en punta y banda izquierda, pero se extrañaba la figura de un nueve que los potenciara a ambos.

Sainz se perdió una buena contra aclarada por Francho, Jair peinó con la última trenza un centro atrás de Ramos que hacía relamerse a Barreiro; Valentín también alimentaba a su nueve, pero éste remató fuera de tacón. Y Vada tuvo que entrar por Mesa, indignado y amonestado por una ridícula falta a Campabadal en el área rival, cuando se disponía a crear un peligro quizá decisivo… Vada y Eguarás -en dos ocasiones- lo intentaron con veneno desde fuera del área y la pierna derecha de Vieites, en parada de balonmano, le negó la felicidad al sufrido y paciente zaragocismo deteniendo una buena volea de Narváez, tras centro al segundo palo de Gámez.

Bermejo asomó por Sainz, pero no fue capaz de subirse al partido, y Álvaro Giménez ingresó inexplicablemente tarde para devolver al equipo la figura de un nueve, de la que había estado huérfano -por propia voluntad- 40 minutos del segundo tiempo. El VAR anuló, por fuera de juego, el gol de cabeza de Xavi Torres, pero se inhibió en el atropello de Campabadal sobre Narváez dentro del área y ya en el descuento. Fuera de ese sector se hubiera pitado seguro y dentro… en otro minuto, quizá también. Hay ángulos muertos de la conciencia que la tecnología nunca podrá resolver. El Real Zaragoza no fue peor que el Lugo, pero entró en un cierto laberinto y dio un paso en falso en sus certezas futbolísticas. JIM cambió demasiado, sin aparente necesidad, y la vida lo hizo poco.

Lugo: Vieites; Campabadal, Alende, Ros, Lebedenko (Canella, 80); Gerard Valentín (Carrillo, 87), Xavi Torres (Ricard, 80), Señé, Chris Ramos (Cuéllar, 87); Hugo Rama (Seoane, 54); y Barreiro.

REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Francés, Lluís López, Jair, Nieto (Gámez, 46); Eguaras, Francho (Álvaro Giménez, 85), Zapater; Nano (Vada, 64), Sainz (Bermejo, 79); y Azón (Narváez, 46).

Árbitro: García Verdura (Comité Catalán). Amonestó a Nano (63) y Xavi Torres (69).

Goles: 1-0, min. 27: Chris Ramos. 1-1, min. 31: Sainz, de penalti.

Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de Liga disputada en el Anxo Carro de Lugo.

6 comentarios en “Jornada 7. LUGO 1- REAL ZARAGOZA 1. JIM cambia mucho y la vida poco”

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, Luis!
      En eso no cambiamos respecto a partidos anteriores: un poco más de fortuna y nos hubiéramos llevado el triunfo. Sí fue distinto, desde mi punto de vista, en que también lo hubiésemos perdido con un poco menos de suerte en área propia. Y ahí hay una novedad poco positiva respecto a los encuentros anteriores, quizá porque decidimos desnaturalizarnos por atender a las fortalezas del rival.
      Mesa fue un puñal en el primer cuarto de hora: pudo marcar uno, dar otro y estuvo en la génesis de un tercero. Aporta fútbol y carácter. Se encaró con Valentín por no tirar el balón fuera cuando Azón se dolía en el suelo y su reivindicación arrastró al resto de sus compañeros. Nos da mucho, con y sin balón. Creo que se ha sido injusto a la hora de valorar su llegada y ojalá, igual que el equipo, concrete todo lo bueno que muestra.
      Abrazos

  1. Carlos Olvés Escolano

    Buenas tardes Javier, estando de acuerdo con tu análisis, creo suponer que todo el cambio que hace Jim, además de por los estados físicos de los jugadores, también y no menos importante, por la “necesidad” anímica de empezar a ganar y por eso creo que estuvo más pendiente del Lugo y su potencial por banda (lo cual no solucionó), que por potenciar tus cualidades. Creo que además de los tres centrales, debería apostar por seguir exprimiendo todo el potencial que tienes en ataque, proponiendo un dibujo con tres centrales, dos medio centros, dos carrileros, y cuatro jugadores de ataque, sin posición fija ( te acepto fijar la posición del delantero centro), pero los otros tres con movilidad total. Sería un 1-3-2-5-1

    1. Javier Hernández Aguirán

      Muy buenas, Carlos!
      Me parece que, precisamente por esa necesidad anímica que comentas, debes seguir firme en tus convicciones y no adaptarte tanto al rival.
      Yo no hubiera jugado con tres centrales este partido: habría mantenido la línea de cuatro, con Gámez de lateral y Francés de central. Con Chavarría con molestias, Nieto era el recambio natural. Visto luego cuánto sufrió ante Valentín durante la primera mitad, ahí hubiera intentado corregir con Clemente o dando entrada a Lluis y situando a Francés de lateral izquierdo, pero nunca ahí a Gámez, porque no es un especialista en la marca y pierdes su proyección ofensiva.
      Con esa línea de cuatro que comento y Narváez con molestias, pese a que Borja Sainz jugó un partido más que aceptable, quizá era el momento adecuado de apostar por Vada y pasar a un 4312, que gobernase el mediocampo y contuviera ese ida y vuelta que sufrimos tanto por no estar imponiéndonos en ninguna de las áreas todavía.
      Siempre es un placer hablar de fútbol, ya lo sabes
      Abrazos

  2. Buenas noches Javier. Como suele ser habitual, muy de acuerdo con tu análisis. Tratando de buscar el oxígeno necesario para respirar nos hemos agarrados a la estadística para esperar que algún día entrara la dichosa pelotita. Pero siempre hemos dicho que tenemos que asegurar la defensa. Ya lo he dicho en alguna crónica anterior, hay que cortar el cordón umbilical que nos sigue uniendo a la temporada pasada. En lo que a mi respecta, me temo que harán falta muchos partidos para eso… cada jugada rival me corta la respiración. Ayer, aparte del gol, otro anulado y varias ocasiones falladas a bocajarro que podíamos haber firmado nosotros.
    En fin, no queda otra que seguir esperando. Pero el que espera, desespera. Y lo de ayer confiemos en que solo haya sido un bache; porque me cuesta mucho entender lo que pasó ayer. Aquí hay que ser optimista y yo ando algo escaso de eso.
    Carlos, que siempre que habla hay que escucharlo, ya ha apuntado a la «necesidad» de ganar. Ese es el miedo que yo tengo… que todas las «buenas sensaciones» en vez de traducirse en victorias lo hagan en ansiedad…
    En fin… Oviedo…

    1. Javier Hernández Aguirán

      Hola, David!
      Es cierto. Nos estamos asomando a la cornisa no concretando los triunfos y ahora vienen 3-4 partidos que pueden acercarnos a los seis primeros o dejarnos a una distancia ya importante del décimo.
      Oviedo debe ser el partido donde recuperemos las sensaciones, la propuesta y el triunfo.
      Ánimo!!

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