Pablo Díaz Stalla
Escribá y el material resistente
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Me gustó que variáramos la altura del campo donde comenzar la presión y que buscáramos ataques verticales tras robo
El Real Zaragoza de Escribá va cogiendo señas de madurez, aunque el triunfo en el vecino estado de Andorra se consiguiera gracias a un gol marcado por Bebé, de fútbol rotundo y nombre engañoso. En un encuentro muy táctico, donde el técnico visitante le ganó la partida a Eder Sarabia en el tablero de ajedrez. Posesión -exagerada por momentos- de los locales, buscando hundir al rival y atacar con muchos efectivos, asumiendo mucho riesgo en la salida del balón desde atrás. Enfrente, nosotros, con las dos líneas de cuatro -defensas y centrocampistas- muy juntas y, aunque en propio campo, no muy hundidas para evitar las posibles combinaciones cerca del área. Me gustó que variáramos la altura del campo donde comenzar la presión, impidiendo así que el Andorra jugara cómodo en ningún momento. Y también que buscáramos ataques verticales tras robo, conscientes de los pocos futbolistas que deja el Andorra en zona defensiva cuando ataca. Para ejecutar el plan diseñado, eran perfectos los dos delanteros –Mollejo y Simeone-, que hacen de la presión al rival un modo de vida y que pelean cada balón como si fuera su Scattergories y alguien se lo hubiera quitado.
Las lesiones consecutivas de Mollejo y Bermejo nos hubieran agrietado el suelo no hace mucho tiempo.
Los vencedores del duelo -no sólo por el resultado- fueron Escribá y sus jugadores. Apenas se necesitó de Cristian en el último minuto, todavía con cero a cero y con un nuevo vuelo de rescate para anotar en su interminable hoja de servicios. En realidad, sólo la falta de acierto en el último -a veces, penúltimo- pase impidió al Real Zaragoza generar mayor número de ocasiones para poder adelantarse antes en el marcador. El equipo, mucho más maduro y resistente desde la llegada de este entrenador, sigue recibiendo golpes pero ahora no se cae. Las lesiones de Mollejo -primero- y Bermejo -después-, ambas en la primera parte -y con Azón de nuevo no disponible-, nos hubieran agrietado el suelo no hace mucho tiempo. Se llegó en pie al descanso y el equipo se recompuso de ambos golpes en el mentón. Escribá apostó por Bebé, cambió de banda a Vada y salió con el convencimiento de que la victoria era posible. Podemos destacar a Simeone, un habitual en los elogios: incansable en la presión, em el desmarque y siempre focalizado para que un error no le desvíe del objetivo. Y también a Francho, que se está convirtiendo en el centrocampista más importante del Zaragoza en este tramo de temporada: trabajo incansable, facilitando la labor a los que juegan a su alrededor y -cuando le exige el guion jugar en banda- siendo capaz de atacar el espacio como si ésa fuera su posición natural. De un robo suyo comienza la jugada del gol del triunfo. Obra de Bebé. Al recién llegadole bastaron apenas 45 minutos para exhibir las virtudes que tanto necesitamos que nos aporte: intensidad, velocidad, desmarque al espacio y definición, además del balón parado que conocemos. Qué bueno es que un nuevo fichaje, llamado a subir el nivel del equipo, se estrene marcando el gol de la victoria. “Hola, Bebé”.
Esta semana el vídeo que completa la TRIBUNA FONDO NORTE de Pablo Díaz es su intervención completa en el POSTPARTIDO de ayer (ver abajo)
