Larra, salvo sorpresa mayúscula, seguirá haciéndole las suplencias a Gámez hasta que éste -apercibido, por cierto- se recupere pronto de su lesión muscular. Apenas Mollejo y Molina se perderían la siguiente visita a Andorra, en caso de ser amonestados ante una Ponferradina que no podrá contar con el sancionado Espiau; pero que afila su ataque con el potente Derik, el vertiginoso Ojeda, la potencia de Nwakali, el ida y vuelta del lateral Adot y la eterna madurez del goleador Yuri. No es momento para bajar la mirada y sufrir el vértigo del momento. Si vivimos una segunda vuelta sin agobios, será -muy probablemente- por haber ganado este partido. Con Azón y Simeone arriba. Quizá, por fin, desde el inicio.