la gran depresión
El Real Zaragoza entra en parada y ya roza los puestos de descenso. La roja a Simeone en el 45 marcó el partido y el equipo penó a la deriva tras el descanso. Sólo un gran Cristian evitó la goleada. Carcedo llegaría malherido al sábado
Javi Hernández (@SepiaHdez)
Archivo Alfonso Reyes (@Futbolgrafo)
Esta casa es una ruina. Nadie al volante. Cierren al salir. Aquí no hay quien viva. ¿Cómo escribir de madrugada una crónica que sabes que nadie va a querer leer al levantarse? Ni siquiera empezar vomitando todos estos finalistas a titular calman un alma rota, agotada de vivir en el dolor de la decepción permanente. Llevamos atrapados en una última pantalla macabra desde que el fútbol volvió del confinamiento. Quizá lo hiciera él, nosotros no. Casi todas las crónicas, desde entonces, son la misma crónica. Porque la mayoría de partidos del Real Zaragoza son el mismo partido. Hablamos de volver a Primera y ya estamos en nuestro sitio de las dos últimas campañas: rozando el descenso. Sólo un sobrehumano Cristian ha evitado el sonrojo de una goleada en contra ante un rival que, en el mejor de los casos, va a sufrir para mantener la categoría. Esta noche mi ánimo está sin luna. Fundido a negro. Corten.
No vale la excusa de la imprudente expulsión de Simeone para explicar la penosa deriva de la segunda mitad, ni la enésima incapacidad del cuerpo técnico para corregir rumbos y sobreponerse a adversidades. Carcedo será historia la próxima semana salvo milagro ante el Villarreal B, pero la molicie es tan global que tendrá que sustituirle un prestidigitador. Un JIM, por recordar y honrar al último. Habrá que ver si quienes no quisieron venir entonces lo querrán hacer ahora, cuando el olor a azufre arrecia con idéntica intensidad.
El Real Zaragoza comenzó el partido con menos cambios de los esperados. Francés sigue sin ser titular y Azón no rotó, como parecía lógico dada su forma todavía en cuarto creciente. Gámez entró de inicio por Larra, Molina lo hizo por Petrovic y Mollejo sentó a Vada. El sistema, algo líquido según se tuviera la pelota o se defendiera, parecía juntar a Molina y a Grau en el doble pivote, con Francho por delante; Mollejo a la derecha, Simeone a la izquierda y Azón arriba. Vuelta al 4231 y, como es habitual esta temporada -menos en Miranda-, unos primeros minutos esperanzadores, que se fueron diluyendo conforme el partido avanzó.
Había alineación para apostar por un 442 –Francho por derecha y Mollejo por izquierda- que mantuviera a Simeone y a Azón como doble amenaza arriba y, además, redujera el desgaste del canterano -no ha podido completar todavía un encuentro ni jugando cada siete días- en la presión al rival en su salida de balón. Parecía la noche para confiar de inicio en Gueye -más aún si se regresaba al 4231- y reservar a Azón para una media hora de furia final, pero pocas veces coincide ya lo que parece convenir y lo que termina decidiendo Carcedo. Ni siquiera sus dos años firmados servirán de dique si no se gana este sábado en La Romareda -ojalá no- ésta entra en combustión.
Simeone y Francho comenzaron castigando la espalda del lateral Satrustegui. El argentino se impuso en una carrera desbocada por banda derecha, supo recortar en seco y su buen centro no encontró con limpieza a un Azón que frenó tarde. Cristian le hizo la primera parada de la noche a un cabezazo de Tienza. Tuvo cierto mérito, porque el centrocampista cántabro remató sin apenas oposición a la salida de un córner, pero no parece nada si la comparamos con la sucesión de heroicidades que firmó el argentino en la segunda mitad y que evitaron que el Real Zaragoza regresara con una manita indigna y -quizá- aceleradora de decisiones.
Giuliano se convierte en una piraña cuando detecta un balón sin dueño. Antes de que el partido alcanzara su cuarto de hora, quiso llegar antes que Fernández y golpeó con la plancha al lateral rival. Los locales se indignaron en exceso y pidieron una roja que no existía. Su ímpetu, responsable de varios de los puntos sumados hasta ahora, siguió siendo una preocupación para el Racing durante la primera mitad. El Zaragoza, aleccionado por su poca posesión en la primera mitad con el Oviedo, quiso abusar menos del balón largo, pero el peligro sólo se encendía si se buscaba al espacio a Simeone o a Azón. La cantidad de balones perdidos por querer progresar combinando resultó incontable y acabó por desesperar.
El encuentro parecía llegar al descanso con las pulsaciones relajadas, cuando ese ímpetu valorado del Cholito nos jugó en contra en los dos minutos de añadido. Buscando una pelota que no escondía ningún tesoro, llegó tarde y le piso el tobillo a Alves. El árbitro estaba justo delante y la impresión es que le mostró la roja directa, aunque todas las reseñas reflejan que fue expulsado por doble amarilla. Poco importa. El conjunto aragonés se quedaba con uno menos, además de perder a uno de sus activos principales de cara al sábado-. Carcedo tenía la oportunidad de influir con los cambios para que su equipo saliera lo mejor parado posible. No fue así.
El Zaragoza cumplió con lo esperado y se ordenó a la vuelta de vestuarios en un 441, juntando líneas y retrasando una quincena de metros su centro de gravedad. Para resistir y potenciar esta propuesta sobrevenida pronto saldrán Petrovic y Gueye, se pensó. El serbio aportará la altura y el oficio defensivo que le falta a Molina y el senegalés -además de cuidar a Azón de cara al futuro inmediato, sabiendo ya que no vas a poder contar con Simeone para el próximo partido- refrescaría piernas en la única punta y podría ganar algun balón largo para, al menos, dar salida y oxígeno a sus compañeros. Petrovic no fue ni uno de los cinco cambios –Bermejo tampoco- y Pape sólo salió en el 69 -sin calentar previamente- cuando la musculatura de Azón dijo basta. El primer cambio, a los diez minutos de comenzar la segunda mitad, fue Vada por Mollejo, volviendo Francho a la derecha. Seguramente no había un escenario menos adecuado para las características del argentino, pero eso suele ser un detalle menor cuando el entrenador te considera el más titular de los suplentes.
Para entonces, Cristian ya había firmado tres paradas de antología: una a Jair y dos a Matheus. La segunda, una sensacional volea de zurda desde la frontal del área, supo desviarla justo para que el balón se estrellara en el palo y la acción pasase al museo de sus milagros. Noches como ésta sólo ratifican esa necesidad que la crítica especializada detectó a principios de verano de que había que buscarle competencia… Somos unos linces eligiendo urgencias. Aún le negó otra más a Tienza el rosarino, pero ya no pudo hacer nada ante un cabezazo a quemarropa de Pombo, en el área pequeña y sin necesidad de saltar… Zapater, quien acababa de salir por Francho, parecía el encargado de marcarlo. Jair y Gueye también salieron en la foto. Petrovic ni siquiera calentaba.
Matheus volvió a encontrarse con Cristian tras una pérdida lastimosa de Manu Molina. Larra y Puche sustituyeron a Gámez y a Molina para que apenas nada cambiase y los dos delanteros suplentes del Racing se estorbaron en el último minuto, ante la rendición de la defensa visitante, para perderse el segundo y que el marcador final no mostrara la magnitud del naufragio. La deriva del Real Zaragoza es tan acusada que anticipa un inevitable cambio de entrenador. Sólo las 72 horas que separan del próximo encuentro permiten imaginar que Carcedo llegará a él. Y apenas un improbable triunfo ante el Villarreal B, por estoica confianza que le conserve Sanllehí. le daría una vida que hoy parece ya agotada. La suya y la nuestra, aunque nosotros seguiremos dure lo que dure esta gran depresión.
RACING SANTANDER: Parera; Dani Fernández, Pol Moreno, Rubén Alves, Satrústegui (Saúl, 69), Íñigo Sainz, Fausto Tienza (Arturo Molina, 69); Mboula, Pombo (Gerard Fernandez, 88); Íñigo Vicente (Camús, 79); y Matheus Aias (Ayoub, 88).
REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Fran Gámez (Larrazábal, 79), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau, Manu Molina (Puche, 79); Francho (Zapater, 69), Mollejo (Vada, 54); Simeone y Azón (Gueye, 69).
ÁRBITRO: Mateo Busquets Ferrer (Comité de Baleares). Mostró amarillas a los locales Pombo (15), Fausto Tienza (15) y Peque (90) y a los visitantes Cristian (55), Manu Molina (74) y Grau (95). Expulsó por doble amonestación a Simeone (13 y 45).
GOLES: 1-0, min. 72: Pombo.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décima jornada de Liga, disputado en el Sardinero. 10.000 espectadores.

Gracias Javi, gran crónica Como siempre.
Gracias a ti, Hector!
Abrazo grande
Supongo que si escribieras sin filtro alguna de las crónicas podría acarrearte unos años de prisión…
Que daño van a hacer también las siguientes frases que se repetirán a partir de hoy hasta la saciedad, «no tenemos tan mala plantilla como parece», «con otro entrenador esto mejorará en poco tiempo» y «en segunda siempre se está a tiempo de todo», porque sin ser del todo falsas hay jugadores que tienen un nivel de primera ref siendo generosos y otros no se sabe muy bien porque no cuentan para nada… en fin…, que animo y que lo necesitáis.
Un abrazo
Gracias, Luis!
No sabes cuánto…
Abrazos!
Prohibido ser arrastrados.. tras 10 años esto ya no es una depresión (a nivel afición).. no quiero volver a llegar al año anterior a la pandemia q lo mío fue puro PASOTISMO y esto si es triste y peligroso.. 25.000 almas asi y ni x pura vergüenza levantarían. Ahora si q si el sábado Vada esta en el terreno y ayer yo lo eche de menos. No se x donde hacemos agua pero el trabajo de Grau tp esta en la defensa y lleva dos partidos de la ceca a la meca, cubriendo mas de lo q es su trabajo. Dicho esto AUPA JAVI! Y GRACIAS
Gracias a ti, Bego!
Un beso grande