MARATÓN DE ‘TELETRUJILLO’

ALFONSO REYES @futbolgrafo

maratón de 'teleTrujillo'

Antes de que el encuentro arrancara, se guardó un conmovedor minuto de silencio por la irreparable pérdida, a los 43 años, de Edu Navarro. Quizá peque de atrevido, pero dio toda la impresión de que Cristian Álvarez, de nuevo capitán, le dedicó este afectuoso gesto nada más resolver el trámite del sorteo de campos. Compañeros de profesión y de club, seguro que el argentino siente el vacío dejado por el bravo y noble ex guardameta aragonés.

La luna elevó la potencia de los focos de La Romareda durante el citado minuto de silencio e iluminó, más si cabe, este homenaje que también lo quiso ser para la inconcebible cantidad de fallecidos en un partido de la liga indonesia durante este pasado fin de semana. Ambos equipos respetaron el momento en la formación habitual, con la pelota en el punto central del terreno de juego, y la fiel compañía de una afición que volvió a citarse masivamente, si atendemos a lo incómodo del día y de la hora.

Carcedo ganaba la rampa lateral que da acceso a los vestuarios con gesto serio, después del calentamiento previo al partido, y su semblante no mejoró al final del encuentro. El técnico, poco ágil y preciso para adaptarse a un nuevo escenario favorable tras la expulsión de Venancio, fue uno de los más señalados por los análisis inmediatos al choque. Como detalle de la imagen, vemos al fisioterapeuta Míchel Román animar a Manu Molina, uno de los sacrificados en el once y cuya entrada en la segunda mitad debió de producirse mucho antes.

Azón y Simeone compartieron alineación pero, aunque esta imagen -de una contra que Iván no condujo adecuadamente- podría hacer pensar lo contrario, todavía no coinciden en el frente de ataque. Carcedo insiste en un 4231, que lleva al infatigable argentino a jugar en banda izquierda si otro delantero entra en la ecuación. Parece urgente su reunión en la punta, ojalá tarde tan poco en suceder como que el canterano consiga alcanzar su óptimo estado de forma.

Hay que esforzarse mucho para arbitrar peor de lo que lo hizo Trujillo Suárez en este partido. Y por mucho que sea tu empeño…, es muy probable que no lo consigas. Superado por cada situación, incapaz de hacer pie en ningún momento, con el gatillo rápido con las tarjetas y el dedo siempre sobre el botón nuclear, para que el partido saltara por los aires en cualquier momento. O en todos. Bermejo fue el primer alma en todo el estadio que se enteró de que su gol podía ser anulado y su gesto de incredulidad barniza por completo la imagen.

Trujillo estuvo toda la noche delante de un monitor, como si de un mal estudiante se tratara. Quizá lo sea, porque el reglamento lo ha interiorizado con cierta dificultad y se nota que el fútbol no lo ha aprendido jugando. La competencia es dura, pero diría que es el peor colegiado de la categoría. El balón parado, a sus pies, aburrido de tanto simulacro de documental que se estaba emitiendo en TeleTrujillo, y un estadio entero conteniendo la respiración y rezando por que un nuevo apagón tecnológico acuda al rescate, como en el gol de Simeone ante el Lugo.

Javi Muñoz atropelló imprudentemente a Fuentes y dejó a su equipo con nueve jugadores a falta de 13 minutos, que terminaron siendo 22… Ni así, con tanta ventaja numérica, el Real Zaragoza supo encontrar el camino del gol. Ni siquiera de las oportunidades claras. Lo que debió ser una autopista liberada de peajes hacia el triunfo, terminó reforzando la sensación de atasco y asfixia ante la portería rival.

Gueye pudo dar el triunfo en un cabezazo demasiado impreciso, pero se convirtió en el comodín que encontraron los defensas del Eibar para chocar contra él y hacerse los derribados. Trujillo compró todas las acciones y el senegalés se desesperó, mientras el colegiado ensayaba la pose de perdonarle la vida y Mollejo demostraba su experiencia en esas situaciones tratando de llevarse de la escena a su compañero.

107 minutos después -53 de primera parte y 54 de segunda-, TeleTrujillo despidió su ridículo maratón. Un apenas exigido Yoel lo celebró con el puño arriba, mientras Gueye y Matheus le dedicaban distintas miradas al césped: de nueva oportunidad perdida y de extenuación, respectivamente. Sólo queda levantar la cabeza y mostrar una mejor versión este domingo, de nuevo en casa, contra un dubitativo Oviedo.

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