ALFONSO REYES @futbolgrafo

¡CIERREN LA CASA!

Para quienes fuimos adolescentes en la década de los 90 y crecimos fatigando las tardes delante del PcFútbol, resultaba inimaginable que el futuro deparara imágenes como ésta. No sólo se ha desarrollado una liga paralela profesional de videoojuegos -los esports-, sino que los dos jugadores que representarán esta temporada al Real Zaragoza en esta instancia, el andaluz @H_1dalgo y el argentino @Matiasbonanno9 -ambos menores de 20 años- fueron presentados antes del descanso como si de futbolistas de la primera plantilla se tratara. ¡Suerte, chicos!

He de reconocer que llevaba alguna jornada buscando esta FUTBOLGRAFÍA y qué mejor día para lograrlo que en la antesala del encuentro que debía suponer el despegue del Real Zaragoza en la clasificación, acercándose a dos puntos del sexto puesto. Por desgracia, ya sabemos, que no pudo ser -si bien todos firmamos volver a estar sin perder 13 jornadas consecutivas-, pero la imagen -que recuerda a  Cristiano Ronaldo antes de comenzar cada encuentro- muestra la potencia de salto y la intensidad de Nano Mesa cuando pisa un terreno de juego. Es un atacante que está maravillando por su esfuerzo y compromiso, con y sin balón, pero que también ha sorprendido por su perfil ganador yendo arriba y al choque con numerosos defensores, aparentemente, más poderosos que él.

Comenzamos a perder el partido muy pronto, con una acción desafortunada que situó a ambos equipos en el escenario que más podía beneficiar al Leganés. La jugada ya es de sobra conocida por todos y no merece la pena volverla a describir, pero la composición de esta imagen reúne el drama del momento: con el balón escapando hacia el fondo de la red, Cristian girándose y deseando ver otra realidad y Randjelovic empezando a dibujar en su rostro un gesto de incredulidad feliz, como cuando compruebas que sale una tercera cereza en la traidora tragaperras. Quizá fue el gol más desafortunado de la temporada, junto al del Cartagena, aunque ambos encuentros se parecieron poco.

Si hay una imagen que resuma la noche de masticar cristales que sufrió el Real Zaragoza, podría ser ésta: Bermejo recibe de espaldas y apenas puede controlar, mucho menos maniobrar, ante la marca adhesiva del lateral izquierdo del Leganés y la atenta vigilancia de Arnaiz. Apenas hubo posibilidad de profundizar por fuera, no estando disponibles nuestros dos laterales más ofensivos, y también se extrañó a un atacante como Borja Sainz, capaz de dar continuidad a los numerosos balones aéreos que ganó Álvaro Giménez y amenazar al rival en velocidad. Con un arma así, quizá el Leganés hubiera subido menos su línea de presión.

El Leganés consiguió desquiciar al Real Zaragoza. Seguro que se trataron de conductas antideportivas, pero debemos aceptar que formar parte del juego si el árbitro no las corta. Mientras no lo haga, no podemos permitirnos caer en ninguna provocación, ni perder la concentración si el balón está en juego. Aquí vemos como Zapater se desespera ante un rival, caído en el suelo sin aparente motivo, cuando la jugada sigue progresando hacia nuestra portería y Francés vive un momento de apuro ante el talentoso Arnáiz.

La desesperación por las constantes pérdidas de tiempo y los cortocircuitos en el juego del rival se contagiaron de inmediato al otró lado de la línea lateral, donde JIM y hasta Belsué pronto comenzaron a gesticular y a protestar, con poco rédito, ya que el Leganés mantuvo su plan con precisión cirujana hasta el triple silbido final de un árbitro absolutamente permisivo.

La detención del juego, cada vez que un futbolista visitante caía la terreno de juego sin dar ningún síntoma de lesión preocupante, pintó este cuadro -e infinidad de otros parecidos-, donde Álvaro Giménez, incrédulo, abre los brazos pidiendo explicaciones, acompañado al fondo por un irreductible grupo de valientes que no quisieron resguardarse en la parte superior de la grada, donde la cubierta les protegía de la incesante lluvia que regó el choque.

Nafti, el técnico tunecino que sustituyó a Asier Garitano en el banquillo del Leganés hace ya varias semanas, ha sabido transmitir su mirada fija y determinada en el equipo pepinero, diseñado para pelear el ascenso pese a su horrible arranque de temporada. Fueron capaces de sacar de foco a JIM y a sus hombres, pese a que la temprana lesión de Fede Vico les obligó a cambiar su propuesta futbolística inicial. Con la entrada de Randjelovic, pasaron del 4141 a un 4231, con Gaku de mediapunta, que incomodó más la salida de balón aragonesa.

Esta FUTBOLGRAFÍA parece reciclada de encuentros anteriores en casa, pero puedo prometer y prometo que se trata del momento en el que, fuera de plano, los jugadores del Leganés celebran el muy buen gol de Gaku, mientras aquí Vada, Eguaras y Lluis esperan para sacar de centro. Si se le puede poner un pero a este equipo es la terrible cantidad de puntos que han volado de La Romareda y ahí tiene un inaplazable punto de mejora si quiere instalarse en la mitad alta de la clasificación.

Fue una noche frustrante para los delanteros, en especial para Álvaro Giménez, quien hizo un trabajo para que los sindicatos entraran de oficio durante la primera mitad: peleando todos los balones en largo en absoluta soledad y ganando casi todos, pero sin apenas esperanza de que el equipo pudiese progesar a partir de su conquista. La portería, a diferencia del resto de días, pareció lejana, sin nitidez y sin un balón cerca.

Azón y Narváez entraron en la segunda mitad: el colombiano, junto a Vada, nada más concluir el descanso; y el canterano en el cuarto de hora final. Ambos trataron de agitar el ataque aragonés, pero sus esfuerzos no obtuvieron recompensa y esta FUTBOLGRAFÍA, con ambos caídos y lamentándose sobre el césped, funciona como metáfora de sus minutos y del partido completo del Real Zaragoza: doliente, desesperado e inacapaz ante un Leganés que -por primera vez un rival en 17 jornadas- demostró ser superior durante los 90 minutos al conjunto aragonés. Nos levantaremos, como siempre lo hemos hecho, pero debemos cerrar la casa con llave de una vez.

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