"Los móviles, el reloj y el cuadro final"

ALFONSO REYES @futbolgrafo

Noche del 30 de agosto, apenas un día y pocos minutos para el cierre del mercado. Torrecilla no suelta el móvil, tratando de apurar las últimas operaciones. A la mañana siguiente, Valentín Vada, centrocampista ofensivo argentino, se convirtió en el octavo y último fichaje de este complicadísimo mercado de verano. El director deportivo pegado al móvil, sin otro invitado a la escena, ya sería una imagen relevante de este encuentro; pero he querido seleccionar ésta, en la que el vicepresidente Sainz de Varanda se cruza en primer plano, como una metáfora gráfica de lo que la permanente incertidumbre del proceso de (no) venta del club ha supuesto para la planificación deportiva este verano.

Seguramente todos nosotros, en algún momento o en muchos, hemos sido uno de esos niños que se agolpan en la barandilla de la rampa que da acceso a vestuarios, para acercarse a sus ídolos y saludarles cuando se retiran tras el calentamiento. Los más jóvenes, y la afición en general, están con el equipo pese a este mal arranque. Las manos siguen tendidas.

Se está resistiendo el primer gol de la temporada… pero Narváez intentó que el primero fuese el más bonito de los nueve meses que quedan. Su plasticidad a la hora de atacar la pelota, su gesto técnico de acomodar el cuerpo para disparar en el aire, acompañado de la resistencia de Delmás -cuya cara presentía lo peor-, quedó como una de las imágenes más estéticas de la noche. Lástima que el colombiano no logró impactar con acierto el balón una décima de segundo más tarde.

Aquí sí remató bien, más que bien, anticipando a Andujar y cabeceando al poste un centro de Fran Gámez. Podría ser perfectamente la imagen del partido, de la frustración de un Real Zaragoza que atacó mucho y no pudo encontrar el gol. Martínez, el portero del Cartagena, vuela y quizá hubiera parado el remate. Sí lo hizo, al final de la segunda, en otro cabezazo del colombiano, desde una posición todavía mejor.

Esta imagen, en formato horizontal, presidió nuestra crónica del partido y creo que lo resume perfectamente. Fran Gámez, de nuevo uno de los destacados, tuvo la mala fortuna de marcarse en propia tratando de defender aquella falta botada por Gallar. No se trata de la instantánea del momento, sino de otro en el que Gámez -que juega los 90 minutos sin soltar el R2 del mando de la Play: a pleno sprint- se lamentaba de algún ataque peligroso, que no logramos concretar.

Hablábamos en un párrafo reciente del segundo remate de cabeza de Narváez, que rechazó Martínez en los últimos minutos del encuentro. Esta imagen pertenece al final de esa secuencia, donde Borja Sainz, como ocurrió con Iván Azón en Valladolid, no pudo terminar en gol una situación más que clara. La fotografía, donde nuestros atacantes dan la impresión de estar enjaulados, es un resumen icónico de este arranque de temporada. No olvidemos que es sólo el inicio y que el Real Zaragoza está atacando muchísimo más que la pasada temporada. Llegarán.

Al jugador canario, por lo general, se le suele atribuir un carácter que dista mucho de la mirada que aquí destaca de Nano Mesa, así como de su actitud general en los minutos que jugó. Es cierto que el exceso de revoluciones le hizo estar impreciso en la mayoría de las ocasiones, pero también le permitió anticiparse a la defensa en la acción que anuncia esta fotografía. Es una muy buena noticia el grado de entusiasmo y de implicación de los recién llegados, en un mercado donde no todos los pretendidos -ni mucho menos- han querido venir.

Aquí llega otra de las imágenes del encuentro: JIM mirando el reloj, aunque en buena medida fue el Cartagena quien jugó todo el partido con un ojo puesto en el suyo. Para perder tiempo y bajarle el ritmo al encuentro desde el primer momento. Y aún más, claro, a raíz de adelantarse en el marcador. El árbitro terminó añadiendo nueve minutos, en lo que creo que es un record en La Romareda, y casi pareció que jugábamos la primera parte de una prórroga que un tiempo añadido al uso.

Y llega el momento final. Cuando el árbitro decreta la conclusión del encuentro, los fotógrafos estamos muy atentos a las reacciones de los futbolistas, porque suelen resumir perfectamente lo ocurrido. Aquí también sucede y el cuadro pinta una mezcla muy potente de sensaciones: la rabia de Eguaras en la mirada, la contención que quema por dentro de Adrián, la incredulidad de los brazos en jarra de Narváez, la cabeza alta de Cristian y el paso ausente de Borja Sainz, cuya cabeza estaría rumiando la ocasión tan clara de solo unos minutos antes.

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